Inquieta ver en manos de aficionados un problema tan grave como es el de la revolución demográfica que se está produciendo sin orden ni concierto en el interior de la sociedad tradicional. Ese informe de la Junta que calcula en más de 420.000 los extranjeros que viven en Andalucía, el dato de que, entre el 98 y el 2005, esos nuevos pobladores se han multiplicado sobradamente por tres, la realidad de que en Almería o Málaga esas ‘minorías’ superan ya el 15 o el 12 por ciento. Proponer que los emigrantes voten está muy puesto en razón pero no lo está seguir ignorando que lo que está ocurriendo en nuestro tejido social tiene el alcance de una revolución en toda regla que, dentro de pocos años habrá tenido consecuencias hoy imprevisibles. Están tratando ese cataclismo demográfico como si fuera un incidente o una contrariedad en lugar de afrontarlo como la revolución que, en realidad, es. Por razones de ajuste social, por motivos laborales, en función de la propia seguridad. Mucha partitura para esos aficionados. Ojalá que el concierto no acabe en desconcierto, pero ello sería lo normal.

1 Comentario

  1. Las cifras hablan solas. Depués dirán (usted mismo) que somos racistas, pero ahí tiene a los trujimanes de los partidos reclamando el voto de los inmigrantes. ¿Que pasará cuando una de esas “minorías” protegidas logren hacerse co un Ayuntamiento? ¿Es racismo decir lo que digo? Pues lo mantengo.

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