El ex-presidente del Parlament catalán, Ernest Benach, no ha declarado hasta ahora a qué va a dedicarse en adelante, circunstancia poco relevante, a mi modo de ver las cosas, si se tiene en cuenta que ese afortunado independentista, que abandonó los estudios e ingresó en la Generalitat como barrendero, acaba de recibir un finiquito de más de104.000 euros y el derecho a percibir, cuando cumpla la edad preceptiva, una pensión vitalicia de más de 78.000 euros anuales. Montilla mismo recibirá desde ahora, el pobre, 120.000 euros, pero puede cobrar si quiere, además, los 75.000 que le corresponden como miembro del Consell Jurídic. En cuanto a Pedro Solbes, alguna razón debía de llevar cuando negaba la existencia de la crisis ya que ahí lo tienen gozando de un sueldo y dos pensiones que rozan los 13.500 euros al mes, cifra muy inferior a la que cobraba Leire Pajín (otra desertora del aula) antes de ser ministra y que ascendía a casi 21.000 euros al mes. Un millón bien largo de las viejas pesetas (por lo menos) cobrará de por vida la ex Fernández de la Vega, lo que queda muy lejos de los haberes de los presidentes autonómicos y, por supuesto, de lo que trinca el alcalde de Madrid, que es una barbaridad no demasiado distante de las que afanan algunos colegas suyos de provincias. Bibiana Aído, mismamente, cobra más como secretaria de Estado que como ministra, allá por los 71.000 euritos, a los que, menos mal, pueden sumarse los que recibe su compañero como paraninfo de la Junta de Andalucía en Madrid, pero no sería justo recordar estos casos como excepcionales cuando existe una legión de beneficiados en la política, en no pocos casos equiparables y aún superadores de los de sus señorías. Vistas las cosas desde abajo, es decir, desde la cruda miseria que vive el país, no cabe duda de que deben de resultar un singular escándalo ante el que no cabe ni el sano ejercicio del pataleo. La “clase” que nos está arruinando ha sabido ponerse a buen recaudo ella misma.

 

Creo que no está de más recordar estas cosas cuando, resuena por doquier como un clamor la protesta contra los excesos laborales de algunos colectivos a los que, en última instancia, siempre han sido los propios políticos quienes les han abierto el grifo de los abusos. Y lo creo porque, ya puestos a echar carnaza a los leones de la opinión, ahí deberían estar antes que nadie esos responsables que tienen el privilegio de atribuirse a sí mismos el sueldo y los horarios. La política se ha convertido en el gran chollo de la democracia y cuenta además con la inmensa ventaja de que nadie puede decretar para reconducirla el estado de alarma.

5 Comentarios

  1. A todo esto habría que sumarle las sisas que se practican sobre obras y presupuestos, los pocos transparentes negocios de las diversas administraciones y fundaciones, prebendas, regalías y trincas a lo Rinconete, en fin que le voy a contar,D. JM, solo (ha visto que no acentúo!,lo que diga la RAE), recordarle axioma, que dice “la corrupción en la piel de toro es inversamente proporcional a la distancia a Puerta Jerez de Sevilla”.Feliz Navidad y mejor año próximo.

  2. El saqueo del erario es ya irreversible. Hay unos casos delincuentes y otros legales de saqueo. Los políticos son todos legales porque la legalidad la encarnan sus benficiarios y si es preciso, como lo ha sido, cambian la ley y a otra cosa. El “abanico” de sueldos es una broma pesada en este maís en cuadro, práctiocamente ne la miseria para millones de ciudadanos. No tienen conciencoa ni unos ni otros. Agradezco a la columna que aunque casi todos los ejemplos son tomados del PSOE no escurra el bulto y reconzoca la culpabilidad de todos, de la clase política en su conjunto. Es lo menos.

  3. Arranca usted con el título de Djilas, nada menos, pero creo que lleva razón en cuanto alega, porque es una vergüenza este saqueo consentido y planificado desde el propio Poder. No es erxtraño el desprestigio de la “clase política” si se está forrando de esa manera. ¿Cómo pedirle fe en la democracia a un campestre que ve como su alcalde y sus concejales se hacen ridos sentados en el despacho sólo por haber sido nombrados candidatos a dedo?

  4. !Olé! Hoy es de los días en que su lectura no me abate en absoluto sino que al revés me dan ganas de encender unas cuantas mechas aquí y acullá.
    Felices fiestas, alegre Navidad a todos.

  5. No se puede decretar el estado de alarma, pero sí que se pueden derogar todas las prebendas de la clase política, una vez conseguido que finalice la Partitocracia.

    Hay que finalizar la Transición y comenzar la RUPTURA DEMOCRÁTICA que se suplantó con el apaño de oportunistas e ilusos; como éste que os escribe.

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