Acabaremos viéndolos con el embudo en la cabeza, como los locos del Bosco, con tal de no tener que despreciarlos como a gente que no se merece, no ya la alta dignidad de representarnos, sino la intolerable impunidad de que abusan. Y si no, miren la idea de enviar a todos los parlamentarios andaluces (¡) un el inmundo “dossier” sobre el alcalde o el proyecto de hacer llegar “a todos los habitantes” de Huelva las biografías de los candidatos del rival en los próximos comicios. Se han metido en un barrizal del que nos saben cómo escapar sus propios militantes decentes asustados con la perspectiva de que Pedro Rodríguez lograra derrotarlos por cuarta vez e incapaces de encontrarle una alternativa fuerte. Parecen auténticos locos (también los del PP cuando hablan de revelar al vida privada de su provocador adversario), y mejor que sea así, con tal de no tener que descalificarlos por las malas. Pero todo indica que esta guerra sucia no amainará hasta que no se conozca el escrutinio definitivo. Los ciudadanos tendrán que acostumbrarse a soportar este espectáculo lamentable. 

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