Ya se sabe: la tela de araña, como la organización de la Justicia de los hombres, atrapa al insecto ingrávido pero se rompe y deja escapar al pesado. Y uno de los trucos que mejor le salen es el de la demora, el de dejar que los derechos se pudran en el papel timbrado metidos en un cajón o amontonados sobre una mesa. Vean la encomiable diligencia del presidente del TSJA reclamando brevedad para los pleitos de lo contencioso (sin reclamarle más recursos a la amiga Junta, pero bueno) pero vean, a su lado, la foto estremecedora de la famosa “madre de Iván y Sara”, esa desdichada que, en plena fase terminal de su enfermedad atroz, sigue entrillada en la telaraña sin poder cobrar siquiera la indemnización concedida por TS por la retirada injusta de sus hijos de que fue objeto en su día. Esa foto debería exponerse por las paredes a la vista de todos. Mientras tenga vida la atrapada, si es posible. Porque pocos casos habrá en el archivo tan desalmados como éste de esa pobre mujer enferma y víctima del fundamentalismo político y juidicial. 

3 Comentarios

  1. Hace usted bien en recordar de manera recurrente este caso atroz. Ya no es error por parte de la justicia, ni desidia, sino inquina, ostinación en el error. ¡Pobre mujer! Me subleva, me indigna, me revuelve

  2. ¿Alguien cree en serio que est que le pasa a esa mártir le hubiera pasado a cualquiera de esas enchufadas que viven de “defender” a la mujer?

  3. Casualidad: la madre ahorcada, la madre en fase terminal, ambas gundidas en la injusticia, las dos abandonadas de todo el mundo. ¿A quién interesa “la madre de Iván y Sara”? Unan a la galería de hoy esa foto tremenda que piublicaba El Mundo.

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