El escándalo de los mangazos de la Unión General de Trabajadores (UGT) debería esclarecerse por la vía rápida, no sólo por un imperativo de justicia sino por el interés del propio sindicalismo. UGT le ha estado cobrando “mordidas”, según consta en sus documentos, incluso a Facua-Consumidores en Acción, una oenegé que se supone transparente y cerrada frente a toda coima. ¿Hasta dónde ha llegado el mangazo en cuestión, cuánto ha recuperado la Junta de Andalucía de esos dineros mal apropiados, es que no vamos a poder fiarnos ya ni de del, Sursum Corda? Méndez y Pastrana deben dar la cara y no la callada por respuesta. Al fin y al cabo, ellos no son nadie sin los trabajadores a los que deben explicar las circunstancias de esa corrupción.

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