Anunciado para noviembre el juicio contra los periodistas de El Mundo que difundieron, como era su deber, el caso del espionaje padecido por el entonces presidente de la sevillana Caja San Fernando. Chaves pretende que se condene a graves penas a quienes no hicieron más que publicar la información facilitada por los testigos del caso, incluido el espía, o lo que es lo mismo, establecer el precedente de la mordaza para quien ose referirse críticamente a su augusta persona en la prensa, envite arriesgado porque si fracasa, como sería de Justicia y es de esperar, nada menos que el Presidente quedará en la evidencia más triste, y si llegara a conseguir su objetivo estaría cercenando un derecho que la Constitución consagra en su artículo 20 y negándole a los ciudadanos el derecho a estar debidamente informados. Un mal caso, en ambos supuesto, una osadía de patente sabor autocrático que pone de relieve el ridículo endiosamiento de quien no soporta ya más que los halagos de sus bienpagados “agradaores”.

4 Comentarios

  1. No querrá usted que el Supremo consienta la osadía de la denuncia de ustedes. Él, que no siquiera devuelve (alguna vez) los créditos bancarios, no va a permitir que un periódico libre cuartee su imagen. Estoy con usted en que se ha metido en una ratonera, no obstante, porque, como bieb explica el señor “Belmonte”, o queda como la Chata o se verá en el brete de enfrentarse a la prensa libre por acosar a unos periodistas que no han hehco otra cosa que cumplir con su deber.

  2. Estoy de acuerdo plenamente con el comentario que aparece al artículo de Belmonte sobre la mordaza que Chaves quiere poner a la prensa. Por mucha prensa turiferaria que haya, por muchos intereses que se cuezan en los consejos de admonistración de muchos medios, iba a ser difícil para un político tan poco sugestivo (encima) castigar a unos informadores libres.

  3. La deriva de este Presidente que nos malgobierna en Andalucía contra la prensa libre, o cuando menos crítica que es casi lo mismo, va camino de ser antológica. Claro, ahora toca matar al mensajero, al estilo -¡qué curioso!- de su homófono venezolano, del KGB o de aquel intento de ley mordaza en Méjico. Es que se le ve el plumero, Presi.
    No le tengo especial aprecio a los yanquis, pero ya entreveo algunas razones de la ojeriza que le tienen estos socialistas de pandereta: “Nuestra libertad depende de la libertad de prensa, y esta no se puede limitar sin el riesgo de perderla”, dijo en 1786 Thomas Jefferson, autor de la Declaración de la Independencia de los EEUU; y en 1791 se agregó a la constitución americana la Primera Enmienda, que garantiza las libertades de expresión, de prensa, de credo y de reunión, así como el derecho a elevar quejas al gobierno.
    Las preferencias del Presidente Andaluz que nos malgobierna están claras: ahora resulta que el delito no es espiar a particulares con medios públicos por las razones que conocemos; el delito es informar cumplida y documentadamente de estos abusos a los ciudadanos. No lo va a conseguir, señor Chaves. A ver si así se enmienda usted también, hombre.

Responder a EGLEE MARIANJEL Cancelar respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos requeridos están marcados *

limpiar formularioMostrar los comentarios de la entrada

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.