Estepona, su Ayuntamiento, vamos, bien vale una misa y lo que se tercie. Incluso forzar un gobierno municipal con los propios concejales que el PSOE no ha tenido otro remedio que expulsar pero con los que negocia para reciclarlos y seguir gobernando. Se repite, detalles aparte, el caso de Gibraleón, donde el PSOE expulsó a todos los ediles del transfugazo que arrebató la alcaldía al PP para rehabilitarlos a renglón seguido confirmados en su lista electoral. ¿De qué tiene miedo Chaves, de que ojos impertinentes descubran secretos comprometedores, o tal vez, de algo peor? Porque el riesgo que supone gobernar con esos imputados no puede escapársele a quien lleva toda la vida en la política y ha vivido ya muchos tropiezos y enredos judiciales de los que no siempre salió ileso el partido. Entonces, ¿qué puede explicar su empecinamiento, en especial después del escándalo de Marbella? Esa misa bien puede salirle a Chaves por todo un quinario.

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