La ministra Aguilar, especialista en desmarques, le acaba de hacer la pirula en esta ocasión al presidente de la Junta. No quiere compromisos, en efecto, la ministra y menos de cara a la negociación agraria con Bruselas, que no ha de ser fácil, y para la que Griñán esperaba ingenuamente de Aguilar una complicidad comprometida. Aguilar va a lo suyo, como siempre fue, y si no que se lo pregunten a sus camaradas cordobeses a los que dejó tirados sin despeinarse. Todo vale en política, a estos efectos, y hay vividores/as de ese oficio que lo saben divinamente.

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