Una fuerte reacción laica se ha opuesto con energía a la idea del alcalde de Ploërmel, una escondida aldea del centro de Bretaña, de construir en la plaza pública una estatua del papa Wojtila de nueve metros de altura enmarcada en un arco solemne rematado por una cruz. Dicen los laicos que el que quiera estatuas, que las pague y las eleve en su jardín, lo que no deja de constituir un argumento razonable al margen de que la erección de monumentos a personajes célebres es un hábito inmemorial de la Humanidad tan antiguo como controvertido. En Francia se cuenta siempre la pifia de la Asamblea revolucionaria al ordenar, en octubre de 1793, el derribo y destrucción de la famosa Galería de los Reyes que preside la fachada principal de Notre-Dame de París, barbaridad originada por el equívoco de que aquellas estatuas representaban a los monarcas franceses cuando, en realidad, se referían a la realeza de Israel. Tras la caída de la Unión Soviética una ola de derribos sirvió para certificar al mundo la hondura de un cambio promovido, en buena medida, por los mismos que habían honrado a aquellas estatuas ante las que  resignaban sus ramos de novia las recién casadas, lo que constituyó una especie de ensayo general para la función que habría de celebrarse en Irak tras la entrada de los invasores que derrocaron al tirano. Echar abajo las estatuas es una especie de sueño tanto de los oprimidos como de los revanchistas, salvo acaso en Inglaterra, donde el dictador regicida que fue Cronwell sigue luciendo el palmito encaramado en su pedestal nada menos que en plena fachada del Parlamento. Aquí la Transición había obviado esa ceremonia hasta que alguien cayó en la cuenta de que la alta rentabilidad emocional que puede proporcionar el descenso de una estatua ecuestre puede, sin duda, servir de pantalla para tapar agravios mucho más lesivos y urgentes, sobre todo si se la hace coincidir con un homenaje al antagonista del descendido. Es probable, en fin, que nunca termine esta danza y contradanza de las estatuas que tiene garantizado el entusiasmo lo mismo en democracia que en tiranía, al menos en un país como España, en el que la guerra de los símbolos, llegado el triste caso, no se ha detenido ni a la hora de fusilar al Corazón de Jesús o a una Virgen venerada.
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No sé, cómo es natural, si ese alcalde acabará entronizando a Wojtila en su plaza pública o, por el contrario, ganarán los recurrentes y habrá que erigir otro símbolo en su lugar, pero como regla general siempre tengo presente la conclusión de algún escritor,  gabacho precisamente, que sostuvo la idea de que una estatua no se eleva si no es como pretexto para derribar otra. Que a mí, mismamente, me caigan mejor que el de Franco los monumentos a Largo y Prieto levantados a dos pasos del pedestal vacío, no quiere decir que en cualquier momento no se levante la protesta exigiendo apear, junto al represor del disparate revolucionario de Asturias, a quienes cargaron con la inmensa responsabilidad de concebirlo o respaldarlo. Siempre hubo quien, como Chateaubriand, mantuvo que los monumentos forman fatalmente parte de la historia en toda sociedad humana, pero también quienes, como los sacerdotes egipcios, se esmeraban, a la muerte del faraón, para garantizar que la efigie del antecesor quedara borrada para siempre, a golpe de cincel, de la memoria colectiva. Y como es previsible que los siga habiendo siempre, parece lo más discreto –al menos mientras el maniqueísmo ejerza su ‘pathos’ sobre nuestros paraísos– renunciar a estos memoriales pétreos que nacen irremediablemente con fecha de caducidad indeterminada pero cierta. Yo sólo conozco un monumento que esté clamando por su destrucción y es el del Tenorio que consagra en Sevilla sus versos más delincuentes. Por los demás, no sería yo quien moviera un dedo iconoclasta, convencido de que el tiempo se encargará de ello indefectiblemente.

26 Comentarios

  1. Este hombre lo deja bien claro: “…el maniqueísmo ejerce su ‘pathos’”. Le ha faltado escribirlo con pi, alfa, theta… Volvemos a una época de indigencia intelectual donde falta perspicacia para matizar, afinar, discernir.

    El personalito prefiere los binomios simplistas: blanco/negro, noche/día, amigo/enemigo. Nada de descubrir el pausado discurrir de los atardeceres, la infinita gama de grises del cine antes de llegar el color, la poliédrica biografía del prócer con su permanente contraste de luces y sombras. Este de ahora ES el bueno y al anterior hay que correrlo a garrotazos. Si se le hizo estatua, pues se le tumba y en paz. Se erige la nueva, aunque haya que dinamitarla en breve.

    Antier se hablaba del centro político, ese delgado equilibrio que permite discernir a cada paso por dónde puede encaminarse cada cual. Lo vemos en que, salvo los aberrantes necionalismos, la tropa de a pie ha vuelto a hablar de rojos y azules, de progres y carcas, un/dos, papa y arroz. Lejos el funesto vicio de pensar. Y así sucesivamente. Paísss.

  2. Qué quiere que le diga: de acuerdo en todo. Esta iconoclastia coyuntural es, como usted dice inmemorial, y seguirá siéndolo. Pero hay países más resètuosos con el pasado. Mirenb los EEUU, por ejemplo, miren hacia Francia. Cada país es distintos pero tal vez no debería serlo tanto cuando el sentido común reclama copiar lo bueno.

  3. Gracias por recordar lo de la Galería de Reyes de Notre-Dame, que hace poco no querían ceer ciertos colegas en una universidad inglesa donde lo comentábamos. Al margenj de su formación francesa, se ve que usted afina. Hay que agradecérselo.

  4. Hasta que no echemlos abajo todos los caballitos no estaremos libres y tranquilos. Mentras haya una sola calle que nos recuerde la dictadura no estaremos libres de ella.

  5. No se ponga así, criatura, don Seisdedillos, y ya que usa ese pseudónimo yan suegerente por lo de Casas Viejas, póngase a considerar al piue de esta árbol sin frutos lo que los sociatas andan haceindo con la memoria de sus anarquistas mártires. ¿Ve como la memoria es incómoda? Un hotelazo sobre la choza de Seisdedos es una injuria. Una injuria en sentiod contrario al que lleva su intervención.

  6. Creo que hay memorias eliminables, necesariamente eliminables, pero también que abandonarlas a las palomas y a la indiferencia del paseante (como estaba el Franco ecuestre de los Nuevos Ministerios) es toda una lección. Recuerdo (tengo recortada) la Cuz del Sur sobre ese descenso de Franco. Recomiendo que se le eche un ojo. (Debe de estar en la colección).

  7. La cosa de los Reyes franceses me remite a Víctor Hugo, a aquel capítulo de “NS de París” que se detenía en la iconografía de la catedral. Creo que le maestro romántico no tenía claro lo que gm explica, el error con los reyes de Israel. Hace poco yo mismo escuche a un guía contar la historia mal a unos turistas a los que, supongo yo, les deba lo mismo de dónde fueran esoe monarcas de piedra.

  8. Recuerdos de Notre-Dame, explicaciones de aquí el jefe (vean como reprimo mis impulsos verbales) sobre los símbolos góticos esculpidos en la piedra. Lo dejo, cuando me veo sensible no me fío de mí.

  9. Siempre lo mismo: ¿hay un mundo mejor que éste? Y ya ven la solución que suele darse a la pregunta: romper la restatua y poner otra en su lugar. Discreto art., don gm, prudente actitud a un tiempo justiciera y equilibrada. Ha habido en Esñaña demasiadas estatuas derribadas, en España y en el mundo. Quizá llegará un día en que las estatuas se dejen como una galería de lo que fue.

  10. Es tremendo lo que deja caer sobre el fusilamiento de imágenes sagradas, pero creo haberlo oído otras veces (mi edad me aleja de la guerra civil más que a otros miembros del blog), y lo es sugiere que el fanatismo es viejo como el hombre y sus locuras. Me alegra su integridad al recordarlo en estos tiempos de memoria unidireccional que estamos viviendo.

  11. Para la joven doña Clara.

    Hubo muchos casos como los mencionados. En Sevilla, donde viví muchos años, mis padres me ñllevaban a ver la Virgen de las Madejas, que estaba en una muralla, y fue, en efecto fusilada. En cuanto al Corazón de Jesús, cualquiera con más de 50 años puede recordar la intensa propaganda que los franquistas hicieron de la estúpida ocurrencia de fusilar la estatua del Cerro de los Sagrados Corazones. GM es un hombre de izquierda íntegro, que busca la paz y no se calla. Hoy lo demuestra una vez más.

  12. Gracias, don Ramiro, por recordarme detalles que oí en mi familia, hace muchos años. Creo que gm no airea viejas imágenes de la barbarie sino que se niega a esconderlas cuando el tema lo reclama.
    Me entero de que su amigo el magistrado Gómez Bermúdez, presid. de la Sala de lo Penal de Audiencia Naciona, hace unos días participante den las “Charlas” de nuestro anfitrión, ha sido “tachado” una vez más por el TS. Me avergüenzo de estas cosas. Temo por nuestra Justicia. Me indigno ante estas parcialidades. SI EL TS CREE SU DEBER NO ELUDIR SU RESPONSABILIDAD Y A ANULAR ESE NOMBRAMIENTO DEBIDO A UN DEFECTO FORMAL, ¿¿¿QUÉ TENDRÍA QUE HABER HECHO ANTE LA INTERVENCIÓN DE gARZÓN EN EL CASO DEL ÁCIDO BÓRICO?

    Es la primera y última vez (espero) qu eme permito un comentario de esta naturaleza.

  13. Como defienden ustedes a un juez parcial, se ve que están temiendo que se les escape le juicio del 11-M que preside ese tío.
    Un musulmán español.

  14. Esta temporada sólo tengo información parcial de nuestras cosas, pero por la qu etengo me parece que Ropón ha explotado con razón. De M. no hablo. Le dejo el palo na doña Epi, que lo maneja con mucha más gracia que yo.

  15. Buen artículo y reflexión sobre el valor de la memoria. Pero ¿no se da cuenta, jefe, de que nada río arriba, contra corriente? SE lo agradezco cada día (le leo muy temprano) pero de verdad que creo que debería relajar ese sentimiento del deber que quizá es demasiado rígido. Déjele algo a sus colegas, algunos de los cuales se pasean todo el año a la sombra de los tamarindos. Gracias de todas maneras.

  16. Soy uno d elos afortunados que el viernes pasado escuché eh Huelva al Jefe y al juez Bermúdez. Les mentiría si cuando les oí no pense: “Al juez le quedan dos pelados, y al Jefe…”.

  17. No me gustan las estatuas, me horrorizan las religiosas que prsiden Lisboa o Río, aborrezco las políticas, lo mismo en Rusia que aquí. Pero a veces pienso que si no me molestan nada las de Pedro el Grande en San Petersburgo o la de Danton en París es porque el tiempo todo lo integra. Lo pensé el día del zapaterazo y estpy de acuerdo con gm en que esta suya no es más que una estrategia para hacer que los españoles se olviden de la vivienda, la corrupción política, el crimen de Atocha, el atraco de Hacienda, o el fin del socialismo.

  18. No iba a intervenir. Lo hago sólo porque el último, ese v.b. analfabeto ofende otra vez o quiere ofender aunque no pueda. La culpa es de ustedes, de la mayoría, que apoya a estos racistas y les ríe la gracia.

  19. Un lástima, en efecto, que se haya olvidado la concordia de la Transición, tan mitificada desde luego, pero tan efectiva y benéfica en find e cuentas. Lo que dice de Prieto y Largo, muy justo. Me temo que sus correligionarios de la izquierda acabarán echando abajo también su estatua moral, pero siempre le quedaremos un puñado de fieles quién sabe si con más antigüedad que ellos en la Idea.

  20. Estos años hemos visto aquí en Berlín superar el odio de anto tiempo a base de cosntruir no de destruir. Y les aseguro que ha quedado una ciudad, una nación y, por supuesto, un “”Volkgeist”” bastante más puesto en razón. No se gana nada destruyendo ni sustituyendo. Que construir sea más costoos no cambia las cosas.

  21. Yo no conocía Franco, ni ganas que tengo. Mis padres sí habla den él y uno se alegró el día de la grúa y el otro no. ¿Me lo explican?

  22. Otro día, Zumbao, pero ya es algo que, por una vez, pienses y digas algo coherente. Estas hecho un pedazo de filósofo, tronco, sigue así y el día de mañana puede que alcances a tener un minipiso de los de la ministra.

  23. Del artículo no puedo decir gran cosa sino que me parece ridículo derribar estatuas, a menos que sean muy feas, que no tengan valor artístico alguno. y si pertenecen a gente muy polémica meterlas en una reserva y esperar a que se puedan volver a mostrar!

    ¿Quién me explica lo del juez?

  24. Aclaración pedida por doña Sicard.
    Lo del juez es la decisión del Supremo de declarar nulo, por tercera vez, el nombrameient del juez Bermúdez como residente de lo Penal de laAudiencia Nacional, puesto que ambiciona (sic) el juez Garzón, hoyde nuevo protegido por la mayoría del PSOE. Es posibe, probable, que el Consejo General vuelva a designarlo, en esta ocasión con más cuidado formal. Pero queda clara la hostilidad del Poder y sus asociados a ese magistrado que ha prmovido la mano dura contra el terrorismo frente a la propuesta de mano blanda y lenidad del Gobierno, su Fiscalía General y los jueces de/por/si/sobre/tras el PSOE.

  25. Muchas veces, una empieza el blog cuando está en barbecho. Luego dejo de tener acceso a él y cuando vuelvo -los días que vuelvo- me sorprende cómo los argumentos han tomado caminos distintos, giros insospechados.

    Lo del M. español lo veo cada vez más claro: el tipo tiene de musulmán lo que yo de piloto de guardacostas. Ha elegido su alias para poder insultar amparándose en un supuesto racismo, que ciertamente no es la tónica de los cobloggeros. Los “musa” y cía., que aparecen como jóvenes incorfomistas y rebeldes, me temo que tienen más espolones que el gallo de Morón. Creo que en estos personajes nada es lo que parece, lo que ellos quieren parecer. Pero las reglas del juego son así y hay que aceptarlas.

    El tema de los jueces es sangrante. El Guerra, esa lumbrera, ya aclaró su esfuerzo por consumar el sepelio de Moontesquieu. Al menos el afán de su gente en sepultarl0 bajo tres losas de más peso que las de Cuelgamuros.

    Pronto no nos quedará sino la resistencia cívica, la desobediencia ciudadana a unas leyes espurias y servilonas.

    Me resisto a poner la radio mañanera, so pena de que se me cierre el estómago para todo el día. Voy a dejarles un consejo que no me han pedido: Concedan a la política un lugar segundón y antepongan a ella el gusto por un buen paseo, un rato de lectura del género que les apetezca, la dedicación al hogar o al trabajo, la información sobre ciencia, ecología, salud o incluso hobbys. Oxigenen su espíritu con aires más saludables que los pútridos lodazales del navajeo suciode los que se pretenden salvadores de la patria y esforzados paladines que buscan nuestro bienestar. Me lo agradecerán. Entre bucólica ignorante y envenenada hiperinformada, me quedo con lo primero.

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