Con motivo del proyecto de ley que promueve el Parlamento Europeo buscando una norma general para condenar los crímenes nazis y sancionar la creciente infamia de su negación, varios comentaristas más o menos conservadores y alguno que otro acreditadamente progresista, se han preguntado por qué no se hace el trabajo completo de una puñetera vez, es decir, por qué junto a ese anatema contra la perfidia hitleriana no se incluye otro contra la vesania stalinista, un hecho pavoroso que ahora ya no es desconocido (ni negado, menos mal) pero que sigue siendo una suerte de mal “de segundo orden” en el que no es tan urgente reparar. Denuncian esos críticos, con toda la razón del mundo, la ‘banalización’ que desde la izquierda se ha hecho tradicionalmente de la locura soviética de aquellos años de plomo –los años de los Beria y los Yagoda– y exigen que sea castigada en adelante de la misma manera que lo es la ‘banalización’ del Holocausto que hacen lo mismo los descerebrados “skean” que algún presidente como el que rige los destinos de Irán. No me ha sido fácil hacerme con un libro (“Cannibal Island”, de Nicolas Worth, que les recomiendo con vehemencia) en el que se revive la espantosa, desgarradora, crónica de un grupo de cinco mil  prisioneros a los que el stalinismo recluyó a cal y canto y sin alimentos ni medios de ningún tipo, en cierta isla fluvial siberiana que, como es natural, sería su tumba en poco tiempo, pero no antes de convertirse en un horripilante paisaje de barbarie en el que, según los testimonios de algún superviviente –y en una panorámica que recuerda el sueño conradiano de “Apocalipsis now”– los confinados acabaron sus días como antropófagos en la más abyecta de las miserias. Lean le libro (como otros tantos que ilustran este tema) y traten de entender después desde qué razón es posible que algunas naciones –en concreto algún país báltico– se opongan al establecimiento de esa norma que poco puede remediar ya pero que puede prevenir no poco de cara al futuro. Algo habrá que hacer para escapar a esta boga de la “media memoria” determinada por la “verdad a medias” que también en España nos aflige a la sombra de este Gobierno.
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El reciente desbloqueo, casi por sorpresa, de la ley de Memoria Histórica no ha complacido en el fondo a nadie: ni al Gobierno, atrapado en su propio garlito; ni a IU/ERC en su absurda pretensión de institucionalizar la parcialidad ; ni al vasto país conservador que, acosado y con difícil escapatoria, se niega, con criterio bien razonable, a asumir una revisión demediada de las responsabilidades criminales de la dictadura con olvido de las que, por acción u omisión, contrajo el régimen republicano. Ahí tienen reproducido el enfrentamiento europeo, la misma pretensión de hacer justicia de una parte dejando a la otra en el desamparo jurídico. ¿Cómo declarar la ilegalidad de las sentencias emitidas por los tribunales rebeldes del franquismo sin hacer lo propio con las que dictaron los tribunales populares a pesar de operar en un régimen que mantenía intacta su estructura política y judicial? Hasta un personaje tan poco sospechoso de oponerse al Gobierno como Paul Preston acaba de declarar que él no hubiera suscrito nunca una ley como ésa, en línea con el distanciamiento público de otros historiadores como Stanley Payne o Hugo Thomas, y en cierto modo, en línea también con reflexiones como la referida de Nicolas Worth y con las de tantos denunciantes de la injustificable pretensión autopostulada ‘progresista’ que pretende demonizar la satánica maldad de un bando pero encubriendo deliberadamente la barbarie del otro. Hace poco un heroico “resistente” francés lamentaba la justa violencia que debió ejercer en su día contra ocupantes y colaboracionistas. Admirable ejemplo. Aquí carecemos de ese sentido de la equidad. En cierto modo es un consuelo ver que por ahí arriba también.

14 Comentarios

  1. A menudo vuelve este tema en la columna y yo la verdad ando algo molesta con él.
    No pienso que se deba legiferar tanto. Estamos en una época en que se hacen leyes para todo. Hay demasiadas leyes. No se puede respirar hondo sin que vengan a llamarte la atención porque no respetaste tal apartado de tal o cual ley.
    ¿Por qué no dejar que los historiadores buceen en los hechos y busquen las responsabilidades? Es imposible deshacer lo hecho.Por ejemplo ,no me parece conveniente que el estado francés actual pida perdón por las acciones contra los judíos cuando el mariscal Pétain. Y menos que haya indemnificaciones por los bienes vendidos. Imaginen ustedes la cantidad de abusos que ha habido durante toda nuestra história: si tenemos que deshacerlos todos, no paramos.
    Los gobiernos, lo que tienen que hacer es calmar los ánimos, hacer que los crímenes más crueles sean castigados, y aplacar heridas, pero sin legiferar en general.Mejor hubieran dicho que la guerra civil causó muchas muertes y muchos destrozos y que ahora había que dejar todo eso atrás y esforzarse por vivir juntos y en buena harmonía.
    Si se pudiera resolver el problema sin dolor, sin injusticia, sin excesos de un bando o de otro, quizás. Pero algo así es casi imposible.Sin duda, la idea parta de una buena intención pero el resultado es contrario.

  2. Los republicanos españoles perdieron una guerra incluso ayudados por el stalinismo de la época.
    Es una falacia saber cual hubiera sido la situación social en España si hubiesen sido los ganadores. Dar por hecho un desarrollo histórico de acuerdo con premisas, es un determinismo especulativo ineficaz indigno de un historiador y propio de un chamarilero.

    Los cuarenta años vividos de dictadura por miles de ciudadanos españoles y 3 generaciones castradas para la Libertad, son una realidad constatable.

    ¿Al final la victoria franquista fué un bálsamo ante tanto republicanismo?

  3. 11:35
    Yo qué sé, don Abate. A mis quince años empecé a hacer preguntas a los que habían vivido la guerra y mi conclusión fue que no hubo buenos y malos. Los dos bandos fueron malos hasta el sadismo.
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    Se equivoca doña Sicard cuando dice “Sin duda, la idea parta de una buena intención pero el resultado es contrario.”

    No sé muy bien cómo andan estas cosas por Europa pero, lo que es aquí, las intenciones no pueden ser peores.

    Acierta, creo yo, cuando dice que los gobiernos deberían aplacar…

    De verdad me gusta ese verbo que acaba Vd. de importar. Estamos en una época realmente legiferante.
    Yo estoy seguro de que cualquier país funcionaría con poca más de una docena de leyes QUE SE CUMPLIERAN, pero entonces ¿de qué iban a vivir los abogados?

  4. ¿Se imaginan la checa de Bellas Artes multiplicada por ene, como mínimo una en cada capital de provincia, si ganan “las fuerzas democráticas y leales”? Con un retrato del padrecito Yosif, el tío del bigote, presidiendo cada sala del crimen, por supuesto.

  5. Perfectamente, don Pepe. Hay rojos –servidor entre ellos– que hemos acabado comprendiendo que nuestra adhesión sentimental e ideológica a la República no ha sido más que una reacción natural a la tiranía y a la barbarie. Franco representaba lo que mochos españoles querían, y no entre los menos cualificados, lo que para nada justifica ni, 1º, la brutalidad criminal de se represión; y 2º, que se quedara en el poder luego y buscara una salida política como la que se buscó a su muerte.

  6. Vulnero de nuevo la venia del Anfi para matizar a Lépido: esta misma discusión carecerñia de sentido si ZP llega a tener en la cabeza algo más que un cuajarón de odio.

  7. Me parece que la señora Sicard, en medio de la desbandada del blog, mantiene su viejo equívoco sobre la intención de jagm cuando denuncia la locura que supone enfrentar de nuevo a los españoles en dos bando guerracivilistas. No se trata de que en Gobierno legisle o no –dejo esa preocupación para los neoliberales– sino de que remover la fosa carece de sentido y va sobrado de mala intención.

  8. 20:43
    Yo entiendo que alguien tenga su personalidad deformada por el odio, lo que no entiendo es que le siga un partido entero y medio país ¿?

  9. El argumento del Abate es ejemplo perfecto de la desorientación, la ceguera, el astigmatismo o el emperramiento de cierta izquierda. ¡Claro que sabemos lo que hibiera sido de España si gana aquella República, es decir, el Frente Popular! Hubiera sido una república soviética, es decir, estalinista. El problema, querido autodidacta, no es qué hibiera sido de esta piel de toro sino qué hubiera podido ser de Europa y del Mundo si aquí se llega a instaurar un régimen soviético que es lo que se pretendía.

  10. Pero mendrugo….no sabes que el PCE era minoría en el Gobierno de la República y el Presidente era un liberal de izquierdas como D. Manuel Azaña.

    El PSOE se vió obligado por las circunstancias de la sublevación militar y la situación internacional a plegarse a la ayuda de los comunistas.

    Italia donde el PCI dominaba la guerrilla contra el fascio volvió a la República. Francia ídem…pero claro la España vuestra hubiese caído en el sovietismo.
    España no dejó el fascismo y ahora tenemos a su heredero.

    ¡Y todos contentos!

  11. Puesto a hacer predicciones estúpidas, si los aliados hubiesen invadido España y no seguir los intereses de Inglaterra y USA, nos hubiésemos ahorrado 40 años de oprobio e indignidad.

    Y yo no hubiese tenido que emigrar a Catalunya como cientos de miles de ciudadanos.

    ¡ ilusos!

  12. Y esta felicidad económica ilusoria que disfrutamos padeció la semana pasado y hoy un fuerte aviso.
    Las inmobiliarias que cotizan en la Bolsa española han sufrido bajadas generalizadas provocadas, entre otros factores, por el “miedo” y la “desconfianza” introducidas en el sector inmobiliario tras las caídas protagonizadas por Astroc durante las últimas sesiones, según los analistas.
    La semana pasada Astroc perdió en la bolsa 1.300 millo de €.

  13. Señor Abate, también los bolcheviques eran minoritarios en el primer gobierno después de la abdicación del zar. Una minoría decidida se impone facilmente frente a una mayoría indecisa.
    El señor Kautsky plantea correctamente el problema, creo yo.

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    Perdonen lo de “legiferar”! Legislar es suficiente.Gracias Clara por aclarármelo.Con respecto a lo que dice Usted, es que a mi no me costa que se remueva la fosa: no sigo la política española de bastante cerca.
    Por otra parte no puedo entender que cuando se gobierna se deje uno llevar por el odio o el sentido de revancha. La pregunta de don Griyo tiene su interés: ¿por qué le sigue la corriente la mitad de los españoles ?

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