La idea de la Junta de imponer reglamentariamente a los centros de enseñanza que usen uniforme la obligatoriedad de lucir el logotipo juntero supone, a todas luces, una gratuita invasión de la imagen privada que no tiene por qué hacer publicidad institucional y, aún menos, política. En ninguna parte se ha visto eso, por descontado, una iniciativa que obedece, sin duda, al creciente intervencionismo de nuestros políticos en la vida civil. ¿Cómo y por qué marcar a un niño con un emblema político, sobre todo si ya tiene el suyo, que no es otro que el de su centro? La insaciabilidad de este “régimen” respira por la herida un día sí y otro también.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos requeridos están marcados *

limpiar formularioMostrar los comentarios de la entrada

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.