Durante la tarde del sábado grupos de personas se manifestaron en París reclamando rigor contra al delincuencia y, en general, cadena perpetua para los delitos atroces en la libertad de cuyos autores no cabría esperar la menor garantía de reinserción. En la rue Rivoli, alrededor de la estatua ecuestre de Juana de Arco, un grupo interracial reclamaba mano dura con el vicepresidente del Congo, Jean-Pierre Bemba, recién detenido por sus tremendos crímenes (más de mil asesinatos, casi quinientas violaciones, torturas habituales, pillaje generalizado) durante los enfrentamientos del 2003 en su país. Cerca de La Concorde, un grupo más numeroso exigía quitar de la circulación al matrimonio Fourniret, acusado de siete muertes precedidas de violaciones en circunstancias tremendas. Anda muy sensibilizada la conciencia europea con este tipo de crímenes y más convencida que nunca –en especial después del horroroso “caso Dutroux– de que sus monstruosos autores deben ser retirados para siempre de la circulación. También en España. Hoy mismo se reunirá con el presidente del Tribunal Supremo y con el del Gobierno el padre de la niña asesinada en Huelva por el pedófilo que andaba incomprensiblemente en libertad a pesar de sus condenas pendientes, y a ambos pedirá, según  anuncia, la implantación de la cadena perpetua para esos atroces delincuentes, con el aval de las 600.000 firmas que la familia ha recogido por toda España. Es presumible, en todo caso, que el asunto se cierre con buenas palabras sin excluir alguna cínica promesa, porque la batalla entre el integrismo humanista y el sentimiento justiciero cada día más común no tiene trazas de saldarse con ningún armisticio. En Europa prospera, sin embargo, el argumento de la manzana podrida que es preciso apartar del cesto común para que no ponga en peligro a las demás: no se trataría tanto de castigar como de prevenir. Aquí, de las dos cosas. En español se espera que el criminal “pague” pero el festival negro al que estamos asistiendo ha convencido a muchos entre los templados de ánimo de la necesidad de aislar al monstruo.

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La realidad es que cada minuto que pasa resulta más enojoso defender la reinserción. La venganza tiene tan poco sentido moral como poco sentido práctico tiene la actitud redentorista a ultranza, aparte de que la circunstancia del mundo actual favorece la escalada de la barbarie en términos desconocidos hasta ahora. Jack el Destripador era un aprendiz comparado con algunos de los antes mencionados y eso debe hacernos reflexionar sobre la caducidad de los criterios penales y los sistemas penitenciarios, hoy demostradamente inapropiados, en especial para estos supuestos extremos. Naturalmente el padre de Mari Luz no va a conseguir nada que no sea un pésame en sus entrevistas de hoy, pero habría que preguntarse por qué, dado que en Francia parece decidido que monsieur Fourniret no volverá a pisar la calle. No entiendo, en cualquier caso, que las actitudes favorables al reo (hablo sólo de los reos que hablo, por supuesto) resulten más progresistas, ni más compasivas ni más cercanas al humanismo que las que demandan una garantía efectiva frente a esta escalada del crimen y a esta debacle de la conducta desviada. Como no entiendo que se diga que el rigor en las penas no garantiza el freno de estos salvajismos: ¿quién sabe eso y por qué? Nadie puede negar a ese padre inconsolable la razón que lleva cuando postula que el asesino de su hija no es persona a la que razonablemente se le pueda dar una oportunidad sin concitar un peligro cierto y en Francia, desde luego, no se la van a dar a los Fourniret como no se lo van a dar en Bélgica a los Dutroux, reincidentes como otros tantos. El debate sobre la cadena perpetua está abierto aunque no se haya inaugurado. Hay derramada demasiada sangre inocente. Y los prejuicios ‘progresistas’ son tan vulnerables como los ‘reaccionarios’.

9 Comentarios

  1. Don José António,lo que pasa es que durante años la posición redentorista era la buena, la generosa, la progre, la que uno tenía que tener, so pena de pasar por carca, egoista, reaccionario yo filofascista. Hace diez años yo no lo conocía a usted pero ¿me puede usted asegurar que no defendió con el mismo entusiasmo, y la misma inteligencia esa posición, sin duda generosa pero totalmente irrealista?
    Hay gente que comete el gran error de tener razón mucho antes que los demás, lo cual es una falta, una culpa inperdonable. Actualmente, yo le sigo y le apoyo, porque esa es exactamente la situación: va usted con unos 10 o 20 años por delante, el tiempo que tarde esto en venirse abajo, cuando por múltiples y opuestas r

  2. No s epierdan la foto “familiar” de los gitanitos conm el payo Presidente, y la polse de éste cxoon la foto de la niña en la mano… ¡Despreciable!

  3. Por encima de las cuestiones técnicas, le sobra la razón. Emperrarse en el argimentoi de la anticonstitucionalidad es un recurso pobre, porque la Constitución se cambia si hace falta y ella misma dice cómo.

  4. perdón sigo: cuando por múltiples y diversas razonzes se nos caiga la casa encima, pero ¿qué es de los que veían con 50 años de adelanto y fueron tachados de locos?
    Un beso a todos

  5. Mi don Ropón, a quien admiro y respeto, pone en la llaga un dedo con el que servidora está cansada de hurgar. Ya está bien de la sacralización, intocabilidad y latría con que inclinamos la cabeza y hasta doblamos la rodilla ante la Santísima Constitución.

    Se hizo cuando se hizo y como se hizo. Al final don Fernando el Caótico, q.e.p.d. y el vivo, y hasta creo que vivillo, don Arfonzo hicieron sus apaños entre los wiskys y las chocolatinas de las altas madrugadas.

    Hasta el ruido de la chaira y el cuchillo jamonero los ponía de los nervios creyendo que eran sables. Hasta algún pasodoble les sonaba a marcha militar. Salió lo que salió y como pudo salir. Y fue tirando, cada vez con más achaques, que a los treinta, que va a cumplir la Madonna, parece que tiene sesenta largos y necesita de lifting, siliconas, bypass gástrico, alguna articulación de titanio y hasta un más que posible transplante de órgano vital. Y punto.

    Intelligenti pauca.

    La foto con el hombre gitano (por cierto, ¿hay conocimiento de cuantos conductores de esa caravana de las firmas poseen carnet de conducir?), va a ser un naipe más con que el prestidigitador Mr. Cêjâs va a deslumbrar a su incondicional clientela. Ya me parece estar oyendo aplausos. Con la cantidad de conejos sacados de la chistera, con que nos ha deslumbrado ya, no hay más que ver la foto del gabinete ministerial, y estas carambolas que les ponen que se pueden hacer con la contera del taco, este tío llega al veinte veinte en la Moncloa.

  6. No entiendo el rechazo a la petición de penas más severas para pederastas, al fin y al cabo hay quienes han conseguido lo mismo (condenas más largas) para hombres que para mujeres esgrimiendo el argumento de ¿la disuasión?
    Saludos

  7. En esta historia hay dos personajes: El padre de Mari Luz y el abuelo. El padre ha tomado el camino de recoger firmas, utilizando conductores con carnet o sin carnet, y uno de los abuelos que parece que tiene claro lo que él quiere hacer, la simple y bíblica sentencia: ojo por ojo y diente por diente. El padre lo está intentando pero como alguién ha mencionado, el Sr. Presidente del Gobierno le va a dar palmaditas, va a recibir aplausos, y tan féliz, el Pte. del Gobierno, no el padre. Mientras el abuelo le estará diciendo al hijo/yerno que es un gilipollas que los payos no se enteran, que andan jodidos con tanto miedo que tienen en el cuerpo. Tienen tanto miedo q

  8. Perdón por enviarlo antes de terminar.

    Tienen tanto miedo que ya le tienen miedo hasta a la Libertad. Eso, unos gilipollas.

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