No acabo de ver la razón de la Mesa de la Ría al “contestar” una ilegalidad con otra, al duplicar el daño como si eso fuera un remedio. De modo que si Endesa construye en la Ría fuera de la ley, la Mesa no ve mejor solución que construir fuera de la ley ella también, extraña e inadmisible concepción del juego democrático que conviene debelar al margen de las razones y simpatías. Lo que faltaba en Huelva –y en cualquier parte de este atribulado país—sería que cada “agraviat” contestara por peteneras repitiendo por su cuenta la misma fechoría frente a la que protesta, como si estuviéramos a la intemperie y no existiera un orden legal y unas instituciones a a las que compete en exclusiva dar respuesta a las demandas de unos y a las ilegalidades de otro. Incluso si el Ayuntamiento y la Junta remolonean o se saltan la ley, porque para algo está la Justicia. La Mesa no debería proponer una conducta anómica e irresponsable respondiendo a la injusticia con la injusticia. La autoridad debe hacérselo comprender si no lo entiene ella sola.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos requeridos están marcados *

limpiar formularioMostrar los comentarios de la entrada

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.