No sé si el lector estará siguiendo las divertidas (aunque dramáticas) confesiones que en estas páginas viene haciendo el ‘Profesor Cuyami’, pero si por casualidad ha leído la de ayer sobre el procedimiento que los enseñantes tienen para ganar puntos en las oposiciones a base de soltarle pasta a los sindicatos que imparten cursos de capacitación e incluso afiliarse a ellos buscando una rebaja en la tarifa, me lo imagino perplejo y confuso. Esa denuncia de que tales cursos no son más que un sacaperras y un afiliadero constituye un de los cargos más serios que se le han hecho no sólo a los síndicos sino al propio sistema de “concertación social” en el que Chaves tiene puestas, y con razón, todas sus complacencias. Alguien debería tomar esa información y llevarla donde proceda para que los eventuales implicados carguen con el peso de sus trapacerías. Los sindicatos se están convirtiendo en una máquina exactora cada día con más dinero pero con menor papel real en la sociedad. Ambas cosas, el disparate denunciado y esta triste realidad, deberían forzar un debate a fondo y, en su caso, una enérgica reacción. 

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