Está a punto de cumplirse el 75 aniversario de la anexión de Austria por Hitler, la famosa Anschluss, y un intenso movimiento crítico sobre el acontecimiento está volviendo a cuestionar la opinión pública austriaca. Los austriacos, de los que se dice que son tan listos que han hecho creer al mundo que Hitler era alemán y Freud austriaco, parecen empeñados en corroborar la dura estampa de su pueblo que Thomas Bernhard me temo que dejó consagrada para siempre, y nada más apropósito para confirmarlo que los resultados de un sondeo encargado por la revista Stern que se ve básicamente confirmado por las encuesta de Der Standard y del británico The Independent. No voy a desgranar datos, sino que me limitaré a reseñar la coincidencia de fondo de todos ellos en el sentido de que el ciudadano medio parece haber olvidado aquella locura hasta el punto de que casi la mitad de la población –un 42 por ciento concretamente—manifiesta hoy que “la vida no era tan mala bajo los nazis” mientras más de la mitad de ella cree firmemente que estos, los nazis, obtendrían representación parlamentaria hoy en caso de ser autorizados a concurrir a las elecciones. La apoteósica recepción que ahora hace tres cuartos de siglo le dieron los vieneses a Hitler no fue, tal vez, un efecto pasajero del ambiente de la época sino algo más profundo en el psiquismo nacional. ¿Creerán que cuatro de cada diez ciudadanos austriacos estiman como probable una vuelta a la persecución antisemita? Pues eso es, al menos, lo que ellos mismos le dicen al encuestador. Puede que aquel pavoroso escarmiento no fuera, a pesar de todo, suficiente para abrir ciertas molleras y que la ominosa imagen del país rendido a un maniaco dictador estuviera ahí agazapada todavía, quién sabe si aguardando otro momento oportuno. Lo cual, qué duda cabe, no deja de ser escalofriante.

Las heridas cicatrizan, los pueblos olvidan y es sólo cuestión de tiempo comprobar que pocas veces se escarmienta del todo. Comprobar en estas encuestas que la memoria de la nación oprimida y de los terribles crímenes que entonces se perpetraron nos deja una triste sensación que abre la puerta de par en par al puro pesimismo. También en España padecemos desde hace un tiempo esta flaqueza de la memoria que constituye el acceso más propicio a la reincidencia. Quizá la pintura de Bernhardt era, más que un retrato de época, una descarada exhibición de la más honda psicología.

6 Comentarios

  1. Nunca creí en la “conversión” masiva de las multitudes que aclamaron a Hitler. Hay materiales psíquicos difíciles de eliminar.

  2. Totalmente de acuerdo con la teoría del pesimismo que expone mi don JA. ¿Y qué me dice mi don Prof de aquellos llenos en la plaza de Oriente?

  3. Creo que Europa nunca extirpó del todo esa raíz, a pesar de que haya países que hayan penalizado la negación del Holocausto y en los que se vea muy mal la actitud desmemoriada. Pero en Austria, por ejemplo, ya hace tiempo que funciona el neonazismo institucional, incluso tras la muerte de su primer líder.

  4. Don José Antonio , por primera vez me sorprende usted dejando para otro día su generosidad y su profunda perspicacia. ¿De veras cree Usted que los Austriacos, por circustancias extraordinarias sean todos malos o por lo menos peores que los que les rodean, que el “psiquismo nacional” sea peor que el de los Italianos por ejemplo, que votan al tipo ese que parece un payaso, o que los franceses que votaron a un Coluche? Creo que el Anschluss se explica por lo que vinieron antes los Austriacos, por su historia: pasar de ser cabeza de Imperio a nada, es muy duro y volver a hacer parte de una gran Alemania sin duda les pareció una buena opción. Y eso no quería decir que el país se rindiera a “un maniatico dictador”
    Besos a todos.

  5. ¿No tenemos suficiente escarmiento como para asistir con estupor a la propuesta de dirigentes de IU que, al menos de boquilla, afrrman que implantarían si pudieran la república bolivariana por estos lares? Se me escapa la intención del comentario de don NN, pero de entender su aportación en su cara vista, diría que estoy de acuerdo con él.

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