Aunque ya pasó la era de los kremlinólogos, aquellos especialistas del secreto soviético en régimen de monopolio, cuanto sucede en Rusia sigue perteneciendo a un ámbito penumbroso en el que cuesta orientarse con garantías. Creemos, sin ir más lejos, que la maniobra de Putin de colocar a Medvédev en su lugar para poder recuperar al mando años después, es así de simple, cuando ocurre –a poco que uno se aproxime a la información rusa de primera mano—que las cosas no parecen serlo tanto. A través de la agencia Novosti tropiezo con un artículo del presidente ruso aparecido en el periódico digital ‘Gazeta.Ru’, que contiene una crítica demoledora del sistema establecido por su antecesor y, en concreto, del modelo productivo impuesto tras la liberalización (con sus dos columnas: el negocio de las materias primas y la corrupción como sostén de la economía), del fracaso de la reforma judicial propuesta por Putin y, en fin, de la insolvencia generalizada de las instituciones democráticas. ¿Por qué Medvédev desafía en ese tono a Putin sin que haya trascendido ningún cambio en la relación de fuerza que propició su ascenso y la retirada voluntaria de este último? Hay observadores que hablan de la oportunidad que una eventual salida de la crisis ofrece a un sistema ciertamente improvisado desde un pragmatismo más que próximo a la autocracia, pero casi todos ellos coinciden en que, en cualquier caso (y el recurso a Internet parece sugerirlo con elocuencia) una reacción de semejante naturaleza lo tiene difícil en un país en el que, previsoramente, el régimen impuesto por Putin se ha encargado de arrasar, incluso a tiro limpio, todo vestigio de sociedad civil. Llama la atención el tono del artículo comentado, desde luego, y casi tanto o más el silencio con que ha sido acogido en el círculo íntimo, tan poderoso aún, del nuevo ‘padrecito’. Sólo el tiempo podrá decirnos si Medvédev ha calculado mal sus fuerzas o si Putin, realmente, tiene los días contados, como en su día los tuvo Yeltsin. ¿Donde las dan las toman? Pues puede.

Habrá que estar atentos hasta ver en qué para tan sorprendente intentona reformista, sobre todo teniendo en cuenta la situación real de la información en Rusia y los métodos mafiosos con que la crítica se viene controlando. Y sin perder de vista la posibilidad de que el “suplente” ruso haya sintonizado con Obama (la retirada del escudo antimisiles habla por sí sola) hasta el punto de fantasear con la posibilidad de ajustarle una vuelta de tuerca al postsovietismo. Me fijo en el título del artículo presidencial: “¡Arriba Rusia!”. ¿Les suena? Bromas aparte, de lo que no hay duda es de que un imprevisto cambio en la otra gran potencia tendría consecuencias trascendentales para Europa en particular y para Occidente en su conjunto.

10 Comentarios

  1. Poco se sabe de esa misteriosa y cerrada nación. Este cambio, si se confirma, tendrá repercusión de largo alcance, porque la prfeescia de Putin ahí es una rémora y una garantía de “transición” más que de ruptura con la vieja dictadura. No ahy que olvidar su defensa insistente de Stalin. Leerse hasta las páginas de Novosti tiene un mérito que hay que reconocerle al autor de la columna.

  2. Me afecta este tema por razones familiares, por eso me alegra que alguien se ocupe de Rusia no como de costumbre en la prensa española, que sigue teniéndola por una especie de infierno con deminio, sino sabiendo lo que dice. Muchos tenemos confianza en Medvédev y esperamos que su política logre soltarse de los lazos de la nomenklatura. Un gran país decisivo para Europa y el mundo debería tener suerte por una vez, tras tantos años de desgracias.

  3. Rusia, la nueva Rusia, inquieta mucho. Circulan demasiadas noticias (y evidencias) de la presencia de mafias en el país y en los círculos de poder. La continuidad práctica de muchos de los viejos vicios parece obvia. Por eso me ha interesado mucho esta noticia, no fácil de obtener, que nos proporciona ja con su habitual diligencia. Sería extraordinairo que Rusia cambiara hasta homologarse de verdad con las democracias occidentales. Confiemos en que este síntoma tan interesante no sea pasajero.

  4. Lo siento , don Jose Antonio, peo cuando lo vea me lo creo. Es muy posible que Medvédev mueva la cuerda nacionalista, como en su tiempo lo hizo Stalin, y mas tarde también Putin pero eso no significa que va a terminar con las mafias. Que el nuevo amo del Kremlin quizas encuentre el control de Putinmolesto, no es de extrañar. El gusto del poder les suele entrar a todos.

    Besos.

  5. Ayer y hoy encientro en la presna americana un par de artículos con idéntica preocupación que la mostrada por ja en su columna de hoy. Soy muy escéptico sobre la posibilidad de que a Putin se le escape el poder de las manos, pero he leído el escrito firmado por Medvédev y, efectivamente, dice cosas muy extrañas tal como aquí se señala. No olvidemos que la era Obama puede producir efectos imprevisibles hasta ahora, y algo de ello sugiere la columna también. El problema es que Rusia es un gigante movido por una vieja inercia además de una máquina recompuesta a la que se lae ha dado toda la potencia posible. Interesante.

  6. Don joseantonio, no es menester que lea ustde tanto ni que se meta usted en políticas, con las cosas tan bonistas a que nos tiene acostumbrados desde siempre… Ahora, en serio, no sabe cuánto le agradezco (y supongo que no soy el único en este casino) el favro de mantenernos alumbrados sobre lo que pasa por esos mundos de Dios, pero de verdad que lo veo más en su atmósfera y algo así como más divertido cuando hace ese artículo maestro en el que saca petróleo precioso de donde parecía no haber nada. No es solo egoísmo pro mi parte (menos interesado en la política internacional, por ejemplo, que en otras cosas) sino el deseo de que usted participe de la diversión colectiva.

  7. Es que a veces los temas que nos caen lejanos no atraen tanto la atención del personal. Estoy con Estuario cuando “reclama” sus piruetas “literarias” o “sociológicas” sobre el trapecio de la noticia cazada al vuelo, pero comprenmdo que no todfos los días es posible realizar ese ejercicio. Lo de Rusia, de cualquier manera, me parece un asunto muy interesante, y no tan lejano si se tiene en cuenta que los tenemos a dos pasos, en la C osta del Sol o en la Costa Brava…

  8. No creo que llegue la sangre al río, jefe. Ahora, si lo que apunta se confirma, ya lo creo que pudiera llegar…

  9. Hoy faltan voces muy familiares. Lástima porque el asunto merecía sus comentarios. No creo que esa “expansión” del presidente ruso sea ´más que eso, una “expansión”. Ya se encargará el antiguo jefe del KGB de devolver las aguas a su cauce, si es que alguna vez estuvieron fuera de él.

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