Dos noticias muy distintas aparecen simultáneamente en la prensa como reclamando discretamente que alguien las relaciones. Una de ellas nos informa de que la cúpula mandamás de la Bolsa de París está siendo investigada ante la posibilidad de que la venta masiva de acciones registrada antes de producirse la reciente caída fuera el producto de una información privilegiada puesta en manos de unos desaprensivos por los mismos que tienen la obligación de velar por la limpieza de ese peligroso juego. La otra es mucho más modesta, incluso diminuta si se comparan los hechos, y se refiere a la detención en Cádiz de una mujer en paro que se dedicaba a vender boletos de una lotería ilegal aprovechando el gentío que, en horas punta, se concentra en la plaza de abastos. Como la primera tenemos aquí un puñado, situaciones en las que un “soplo” oportuno ha permitido enriquecerse a los conocedores del secreto financiero, normalmente por sobrino, cuñada y hasta suegro interpuestos. Como la segunda también, en especial si incluimos en el lote, siquiera sea por analogía, las muchas y desdichadas ocurrencias en que hemos visto ir a la trena a un pelao, como dicen en México, lo mismo por arrancar una mata de poleo que por vender naranjas mangadas al borde de la autopista. En Andalucía, menos mal, somos más sensibles que en otras taifas a este tipo de percances biográficos, y hasta disponemos de un invento insólito de ultimísima instancia como es el de los Cristos o Vírgenes que sacan reclusos de las cárceles para que, encapuchados o a cara descubierta y con un cirio en la mano, hagan luego su estación de penitencia. Pero este expediente limitado no basta para equilibrar las profundas desigualdades de trato que la Ley dispensa a unos u otros en no pocas ocasiones teniendo muy en cuenta su condición y estatus. Que el Derecho expresa el sistema de intereses de un orden dado no parece dudoso ni evitable, pero ello no justifica ni de lejos la doble vara de medir con que aquí igual se corta un traje a la medida que se le tunden a uno las costillas.

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Contra lo que suele decirse, a mi me parece que la gente es muy contentadiza y disciplinada a la hora de acatar la Justicia y asumir sus extravagancias. Cierto que, por ejemplo, ésta no lo tendrá fácil para convencer al respetable indignado por el numerito de la puesta en libertad de los ladrones trincados ‘in fraganti’ el otro día cuando asaltaban un banco y luego reclamados ante al clamor popular. Pero ya ven con qué mansueta actitud se digiere que grandes criminales sean puestos en libertad con cargos mientras se exigen fianzas descomunales a unos periodistas simplemente por informar a la opinión pública de que un alto cargo designado a dedo por el propio Chaves estaba siendo espiado, según declaró el propio espía, por encargo del propio entorno del Presidente. No sé qué será de la vendedora de ilusión detenida en el mercado, desde luego, pero me temo lo peor porque bien recuerdo los castigos ejemplares que se llevaron por la cara algún campurriano sorprendido tras dar caza a dos jilgueros y otros piernas como él, mientras a un ministro o a un secretario de Estado secuestradores se les pasó en un soplo su condena por tan inconcebible delito. Hace bien poco hemos asistido perplejos a la puesta en libertad, con cargos por supuesto, de un presunto estafador masivo que habría dejado en la ruina a cientos de miles de ciudadanos. Si lo llegan a coger dándole el tocomocho a un paleto despistado en Atocha seguro que lo arrastran al calabozo sin mayores miramientos. Verán como lo de la Bolsa de París se queda en agua de borrajas más o menos como aquí se quedó el caso del sobrino que, avisado a tiempo, se forró con las “matildes”. No soy tan optimista con la cuponera de Cádiz, sin embargo. Los letrista del Carnaval tienen en ella un buen motivo para una demoledora chirigota.

7 Comentarios

  1. Ojú, Maestro. La justicia. Ahorro la mayúscula. El Perico Passheco, con su prosodia cacofónica la puso en su sitio. Servidora desde luego no piensa gastar ahorrillos en el menor pleito. O lo arreglo, o se arregla sólo, pero exceptuando a mi don Ropón, que parece legal, y a algún otro espécimen aislado, que alguno habrá, de los puñetas no me fío ni esto. Véase la uña de mi dedo pulgar comprimiendo la de mi índice.

    ¿Ya no se acuerda nadie de don Mariano, el que se riló, que firmaba los billetes rojillos de dos mil pelas? ¿O del señor de Preisler que, junto a su asiática esposa, tenía la talega llena de acciones con sus nombres camuflados y sus segundos o terceros apellidos? Pues por ahí furulan, sacando pecho y disfrutando del capitalito que amasaron. Bueno, don Mariano está alimentando a los gusanitos, pero queda por ahí la patulea que se forró, como lo más natural.

    La Ciega tiene el virgo, con perdón, hecho virutilla. Y el caso es que los macos están a rebosar. Pero sigue en pie el dicho, “mata a un julai y eres un asesino, pero mata a millares y eres un héroe”. San Raimundo nos proteja.

    (A mi don/doña Atélite: Creo que esto es una tertulia. El Anfitrión no nos pone escaleta ni orden del día. Se habla de lo humano y lo divino. Si a alguien no le va el rollete, pues paciencia. Lo dije una vez y lo repito: mientras el Jefe no me haga una seña, mueca o me levante el dedo, servidora va a seguir despotricando de lo que se me ocurra.

    Para confirmarlo voy a repetir algo que escribí anoche a las veintiuna y algo. Ahí va.

    “La ciudad, silenciosa. El tráfico, dormido. Anclados los coches al asfalto. Once mercenarios de oro, que ni siquiera llegan a machos alfa, tan sólo maniquíes algo moñas, se juegan –dicen- el honor del país.
    Da gloria leer con las ventanas abiertas. Tengo que cerrar una por donde sube el aroma de la barbacoa pringosa del vecino que no concibe el espectáculo si no se atiborra de colesterol.
    Es probable que una señora divorciada y luego casada por la iglesia, con trazos de anorexia, esté levantando los bracillos enfundados en camiseta roja. Cuánta gente estuvo pendiente de su aparato reproductor. Luego compartirá una vasa de plástico de rubia cerveza con su pijo maromo. Se ganan un sueldazo con escaso laburo.
    Una hora más o menos y se rompe el hechizo. Salta el estruendo de gol, las bocinas de spray y hasta algún cohete. Luego, otro. Al final, caravana de coches sonando el cláxon. Somos los mejores. Ra, ra, ra. Millones y millones de, comen mierda y les gusta.
    (Envío: a mi don Charnego, tan gemelo en tantas cosas)”

  2. La Ciega nada de ciega. Desde que echaron a un juez por procesar al presunto más poderoso de España, con el voto desempatante del ex de su mujer…

    Pues desde entonces la Justicia va siendo cada vez menos ciega y más tonta por no decir más perversa (recuerden las fianzas que menciona GM)

    ¿Sres. jueces?

  3. Ayer lunes para no estresarme con las justificaciones de los políticos en los medios de comunicación, cogí una mochila, puse en ella un pantalón, dos calzoncillos, dos calcetines, unos zapatos, un anorak y todo el ajuar necesario para la ducha y el acicalamiento.
    A las 9.15 h. bajé al parking, cogí la vespa y enfilé para la sierra del Albarracín. A las 18.00 me encontraba en Orihuela del Tremedal, -por cierto la cuna de FJL-, el gra pirómano de la cadena Cope.
    Esta mañana al levantarme me encuentro con que una rueda está pinchada.
    Me he alojado en la residencia del Padre Polanco. Instalaciones del grupo de Residencias Sociales del estado.
    Pués bién, en Orihuela delTremendal no arreglan pinchazos. He tenido que ir recorriendo varios pueblos de la comarca, entre ellos Albarracín, y al final he tenido que ir a Teruel ha comprar una cámara por recomendación del mecánico del taller.
    Al salir de Teruel para la vuelta, me he encontrado que en las cercanías están constuyendo un monumento a miembros anarquistas quizás fusilados cuando la Guerra Civil. Es una cosa parecida a un polígono industrial, muy cercana a la carretera y me parece una obra de la Comunidad de Aragón ó la ciudad de Teruel ¿.
    Total que he tenido que recorrer 120 Km ó más para arreglar un pinchazo.
    Desde luego Teruel no se si existe, pero sí que es un coñazo de provincia olvidada y problématica.
    Viniendo para Orihuela del Tremedal me ha cogido una granizada y lluvia que me ha puesto como una rana subiendo para Albarracín.

    ¿Qué que hago yo por estos andurriales? Pués que el espíritu aventurero no hay quién me lo quite.
    Esta tarde me he metido en la blibioteca municipal y aquí estoy, conectado en la red de Internet Rural. Servicio gratuíto..que algo bueno tienen los pueblos turolenses.

    Pasado mañana de nuevo a Viladecans, verbena de S. Juan el viernes y el lunes otra aventura. Vespa y camino de Roncesvalles hasta Santiago.
    ¿ Intentaré hacerlo? No sé . Mis hijos cualquier día me denuncian a la Guardai Civil, -dicen ellos-, que por irresponsable.

  4. Me permito recordarle al Sr. Charnego Irresponsable, que un spray de rellenar ruedas pinchadas es más necesario que la maquinilla de afeitarse.

    Les recuerdo a sus hijos que el suicidio está despenalizado en España.
    Ah!!Y cuente con mi aplauso.

  5. Supongo, sr. Griyo, que se dará cuenta que lo que estña depenalizado es el “intento de suicidio”, ya que el suicidio consumado malamente podría penalizarse y menos aún castigarse. Permítame la broma.

  6. Tiene toda la razón el Sr. Gramático. Mi fallo ha sido no puntualizar:
    La excursión del Sr. Irresponsable no fue un suicidio sino solamente un intento de suicidio en grado de irresponsabilidad inconsciente. ¡¡Que no le pase na!!

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