Cuesta entender cómo se puede alcanzar tanta torpeza, pero la negativa de la Junta de Griñán tras perder las municipales a colaborar con el Ayuntamiento cordobés del PP en la organización de la Copa Davis deja en excesiva evidencia la parcialidad de un gobierno regional que protege a las Administraciones de su obediencia mientras le niega el pan y la sal a las gobernadas por los rivales. Y cuesta más entender la decisión teniendo en cuenta que Griñán ha sido, además, diputado cunero por Córdoba y mucho debe a esa provincia y a esa capital que, eso sí, se ha resistido siempre a la llamada del PSOE. No hay derecho a castigar a las ciudades que votan a otros partidos ni a beneficiar a las que apoyan al propio. Eso no lo han entendido nunca el “régimen” y menos que nunca en estos angustiosos amenes.

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