Las protestas en la calle contra los “recortes” de la Junta en materia de salud acaban de cumplir un año con resultados variables: el trucoplan de las “fusiones” hospitalarias ha fracasado por orden judicial; sus responsables han sido destituidos y vueltos a recolocar sin dilación; ayer mismo volvía el gentío a manifestarse tras haberlo hecho antes toda Andalucía; y el “doctor Spiriman”, su profeta, teme ser liquidado burocráticamente y a instancias de algunos colegas ofendidos. La Junta sigue sorda ante un clamor que la experiencia avala sobradamente. ¡Mala cosa, ahorrar en sanidad! Sobre todo teniendo abiertos tantos salideros como la Junta tiene en sus nóminas y mangaderos. Puede que echen a Spiriman, no digo que no, pero con ello no acabará ese conflicto provocado por una política tramposa y abismada en sí misma.

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