En las últimas oposiciones a administradores generales convocadas por la Junta de Andalucía, se presentaron 820 personas y sólo han aprobado dos. Bien, eso es imposible, y sólo un  indocumentado que no haya opositado nunca puede tener la audacia de  montar ese numerito que habrá perjudicado, en algunos casos irreparablemente, a muchos ciudadanos claramente engañados por una convocatoria mendaz. Lo contrario de lo que ocurría antes, es decir, de los aprobados generales o casi se han  prodigado mientras se trató de colocar a quien convenía políticamente al partido. Y una garantía de que, en lo sucesivo, será ese criterio partidista el que primará enteramente en la recluta de personal. Es una vergüenza lo que ha ocurrido en la Administración autónoma desde la preautonomía hasta hoy, pero lo grave es que hoy se están superando los criterios arbitrarios sin el menor disimulo.

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