La Junta que controla el PSOE favorece a los pueblos fieles y castiga sin tentarse la ropa a los que votan a otros partidos: quien no está conmigo, está contra mí: puro Evangelio. Lo resaltaba ayer nuestro Editorial en términos ponderados y responsables, reclamando algo elemental: que se comprenda, al menos, que el dinero de la Administración autónoma no es del PSOE y sus votantes sino de todos los andaluces, que no es moral ni políticamente lícito premiar a los propios y castigar a los ajenos. Y menos al 100 por 100, como acaba de ocurrir en uno de esos repartos. Nunca ha sido la política autonómica más parcial e in justa que ahora, ni tan descarado el castigo a los onubenses discrepantes de Chaves. El “régimen” no perdona pero paga puntualmente a los suyos. Mayor lección de contrademocracia resulta difícil de imaginar.

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