¿Qué gana la Junta, qué ganan, en general, las Administraciones, poniéndose por sistema del lado del alumno en situaciones límites como la falta grave de respeto o la propia agresión? Esa es una pregunta que se ha hecho medio mundo quizá porque ni los propios protagonistas del disparate sabrían contestarla razonablemente. Es posible que esta suerte de tolerancia sistemática y ciega proceda de una actitud hostil al autoritarismo proverbial que rigió durante decenios bajo la Dictadura, es decir, que pueda funcionar de modo más o menos consciente, como una reacción –a estas alturas ya instintiva, realmente fósil– al abuso que suponía la anulación del alumno frente al docente, pero de ser así resulta evidente que llevaría treinta años de retraso sobre una realidad que ha evolucionado de modo probablemente irreversible. Un caso reciente: cierta alumna de primero de ESO –trece añitos— de un centro almeriense podría ser castigada, que ya el curso anterior fue expulsada de otro IES por agredir a profesores y compañeros, en el expediente que se le ha abierto ahora por nuevas agresiones a profesores, con una “ejemplar” sanción de 30 días de expulsión del centro en el que, no obstante continúa campando por sus respetos para evitar trastornos en la buena marcha del nuevo curso. Pero lo que más llama la atención de este caso, al parecer no tan insólito en el panorama escolar, es la timidez, la jindama incluso, con que el profesorado solicita de manera anónima –“para evitar represalias”—a la autoridad autonómica que explique las medidas que piensa tomar para neutralizar a semejante basilisco, capaz de enfrentarse a su propio padre cuando éste trató de intervenir en el conflicto. ¿Qué espera la Junta, insisto, votos en las urnas, mera  autosatisfacción narcisista, el improbable homenaje de una peña que ignora olímpicamente la vida pública? Ninguna de esas respuestas tendría sentido pero no cabe duda de que en nuestras aulas se ha quebrado fatalmente un principio imprescindible para cualquier docencia. Tampoco sé qué harían el delegado o el consejero si un auxiliar los abofeteara tras agredir a sus compañeros aunque tengo el convencimiento de que la medida disciplinaria adoptada sería mucho más contundente.

 

Resulta desolador ver a un claustro enmascarado para solicitar el amparo ante un cafre agresor y más aún, contemplar a una autoridad inexplicablemente protectora de la anomia que está, seguramente, en la base del rotundo fracaso del sistema educativo. E intriga la razón del absurdo proteccionismo –ciertamente no exclusivo del ámbito pedagógico—con que se está contribuyendo a demoler hasta los elementos básicos de la axiología. El problema de esa alumna asilvestrada no es pedagógico. Lamentablemente hay que tener el valor de sostener su naturaleza estrictamente disciplinaria.

7 Comentarios

  1. Gracias: Inútil esfuerzo, pero gracias. Esto no hay, seguramente, quien lo ataje. Pero está bien que se levante alguna voz. Gracias. Nos abe en nombre de cuántos.

  2. Es frecuente que los profes agredidos se escondan. Tienen miedo. Y las Administraciones no los amparann, salvo, en cierta medida, la autonomía de Madrid. Es interesante lo que pregunta el columnista ¿qué buscan los políticos en lugar de mostrar una mado dura que garantice la enseñanza en libertad? Yo tampoco lo sé. LLevo 30 años en la enseñanza y juro que no lo sé.

  3. La historia es asombrosa pero mucho me temo que frecuente. ¡Si se encaran con los padres y hasta les pegan, ya me dirán qué puede esperarse que le hagan a un profe! No se entiende esta suicida alianza con la indisciplina.

  4. Lástima de debate eludido. El tema merecía otra atención, incluso en domigno. o me extraña que don ja se escape en cuanto pueda a París…

  5. Demagogia, angelismo, flaqueza, falta de agallas cuando ven que van por camino errado…. Lo mismo pasa aquí.
    Un beso a todos

  6. Reminiscencias y complejos del pasado: castigar es malo. Incluso cuando se hace de manera proporcionada y razonable. El péndulo aún no ha completado el recorrido hacia el lado contrario. Supongo que volverá.

    Saludos

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