Motivada por la petición de un grupo de personalidades galardonadas con el Premio Nobel, la Asamblea General de la ONU acaba de llamar la atención a la comunidad internacional sobre la sangría registrada en las carreteras del mundo, un auténtico “problema global de salud”, que supone anualmente la pérdida de 1’2 millones de vidas y unos 50 millones de discapacitados. En el debate se ha puesto de relieve que el daño infligido por el tráfico constituye una epidemia mundial equivalente a las del SIDA, la tuberculosis o la malaria, a pesar, incluso, del recrudecimiento de esas tres lacras cuyo avance parece imparable en las circunstancias actuales. Curiosamente parece que el riesgo de accidente es mucho mayor en los países pobres o en vías de desarrollo, en los que el coste económico equivale a un insostenible porcentaje del PIB –por lo general, mayor que la partida dedicada a asistencia al desarrollo–, razón por la que en algunos de ellos la lucha contra esa epidemia planetaria se considera al mismo nivel que los esfuerzos por mantener la paz en su región. Hay datos escalofriantes en el informe de los próceres, entre ellos el que afirma que cada minuto que pasa muere un menor de 15 años en accidente de tráfico y que, en todo caso, los accidentes de esa naturaleza constituyen la primera causa de muerte en la población comprendida entre los 10 y los 24 años. En los tres primeros lustros del siglo, entre 2000 y 2015, están previstos 20 millones de accidentes mortales, tasa intolerable que, sin embargo, de no adoptarse medidas enérgicas, se habrá duplicado para el año 2030. Desmond Tutu, el ex-presidente Carter y otras celebridades han coincidido en esa vehemente petición de energía exhortando a la inmediata adopción de medidas de cooperación financiera y técnica, mientras Rusia, por su parte, ha respondido convocando la primera conferencia ministerial para tratar del tráfico como problema colectivo. Probablemente nunca ha sido preciso tanto quebranto para que la Humanidad tomara conciencia de un riesgo en buena medida controlable.

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En Europa la tendencia parece invertirse, en todo caso, como ilustra la esperanzadora estadística registrada en el último de los grandes éxodos estacionales, el de Semana Santa, cuya importante reducción de accidentes mortales se está atribuyendo provisionalmente al efecto combinado de las medidas disciplinarias recientemente establecidas (carné por puntos, eventual pena de cárcel para ciertos infractores y otras) con el efecto expreso o subliminal de la insistente propaganda disuasoria financiada oficialmente sobre los conductores. Lo que supone, como ha sido señalado por algunos delegados en la Asamblea, que la brecha entre países ricos y pobres, lejos de reducirse, aumentará su tamaño también en este negocio hasta límites tal vez insostenibles que contribuirán a agravar las penalidades del Tercer Mundo. Se viene a la cabeza la reflexión tremendista que hace bastante más de un siglo hizo aquel espíritu penetrante que fue Hipólito Taine, cuyo escepticismo lo condujo a la idea de que, en realidad, el hombre no es más que un loco en cerrado en un cuerpo enfermo en el que la salud no sería más que un éxito pasajero o un bello accidente. Hoy ese loco, derrapando en las curvas o adelantando en prohibido, tal vez con su capacidad de atención perjudicada irresponsablemente, protagoniza esta peste contemporánea que amenaza con escapar a toda previsión y a las medidas más rigurosas, contagiado de un morbo invisible y ubicuo cuyas consecuencias empiezan a resultar insostenibles. El Estado se felicita hoy de no registrar más que un par de decenas de muerto en un fin de semana y se pone de gala para anunciarnos esa reducción del funeral. Quizá Taine no andaba tan alejado de la realidad como los ingenuos de la ONU.

5 Comentarios

  1. 11:09
    “la Humanidad tomara conciencia de un riesgo en buena medida controlable.”
    En España el 70% de los accidentes se producen en las carreteras secundarias mientras el 70% de los rádares están en las autopistas.

    Mi conclusión:
    El fin primordial de los rádares es la recaudación, que no produce votos.
    El subproducto es la escasa reducción de accidentes que, convenientemente publicitada, sí produce votos.

  2. Un tema el de hoy que conforma uno de los caballos de batalla, en la ídem, perdida por mí, contra la televisión, esa cloaca de oropel y mierda.

    La industria automovilística es uno de lo pilares de la economía mundial: construcción de autopistas, el p… petróleo, los supercoches y siga usted contando.

    ¿Pero cómo se fabrican coches que pueden alcanzar casi los 300 kms/h? Quien lo compra ‘probará’ un día si es verdad que los alcanza.

    La publicidad de un coche, sobre todo el segmento que compra la gente joven, se basa en que son divertidos, que los llevan a la aventura; son ‘transformers’: se convierten en robots, saltan, vuelan… ¿por qué se ha generalizado en la tele las retransmisiones de F1? ¿por que´son noticia las carreras de motos, si lo que ponen luego son ‘caballitos’, derrapes y monadas así?

    ¿Por qué en las cajetillas de tabaco anuncian su riesgo y han dejado, como el alcohol de publicitarse? ¿Por qué los autos no llevan un banner enorme que diga que su mal uso, MATA. Mardito parné, que su curpita…

    Tiene razón mi don Apostillo. Una postura radical en el control del tráfico -algo más que los paripés de alcoholemia de los finde- sería impopular. La Federación o como c… se llame de vendedores de automóviles pondrían el grito en el cielo.

    Este mundo va por camino torcidito, no solo aquí en Expaña. Menos mal que a muchos de nosotros, por pura ley biológica, la Huesuda no tardará muchas décadas en llevarnos de paseo con ella.

    Qué alegre hoy la Shiva.

  3. Hombre, tampoco podemos decir que está usted tristona: combativa, respondona, eventualmente sincera y lúcida, eso sí. As usual, vamos.
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    Aquí nos ponen también los rádares en las segundarias y hasta en pleno paseo, inmenso, largo, desierto, casi exterior a la ciudad, y tambien hay coches de paisano que te controlan la velocidad entre dos semáforos y si te desuidas te pasas y te cazan….Pero mira tú por donde han bajado un montón los muertos por las carreteras. ..También les llegará todo eso a ustedes, todo es cuestión de esperar.
    Besos a todos.
    Marta

  4. 20:18
    Oui Madame, a nosotros ya nos ha llegado pero sin que bajen los muertos, con la excepción de esta Semana Santa. Con esta rebaja de tragedias el gobierno saca pecho y presume de que nos ha salvado la vida a unos pocos, pero nos lo vende como si nos la hubiera salvado a todos y cadauno.
    Pero si las carreteras estaban tan saturadas que se hacían doscientos kilómetros en cuatro horas… Bingo, la ineficacia de Tráfico le ha quitado a la mayoría de los españoles la oportunidad de salir en las estadísticas.

    La educación vial, no el código de la circulación, debe enseñarse desde la escuela infantil hasta el final de la enseñanza obligatoria juntamente con la consideración y el respeto a los demás.
    Las medidas coercitivas por si solas sólo son eficaces para una parte de la población mientras que para otros son un simple reto.

    Yo, personalmente, ando entre las dos partes con bastante éxito. Casi siempre circulo a diez Km. sobre el máximo autorizado (antes veinte). Cada vez que paso un semáforo en rojo pongo tres euros en la guantera para pagar la multa cuando me pesquen.

    Llevo quince años sin una sola multa y toda la vida sin un solo accidente. A este paso, cuando cambie de coche lo podré financiar con los ahorros de la guantera.

  5. Otro día de rabona, de pellas, de novillos. Pero, bueeno, voy a tener que pasar lista y a más de un reverendo, a más de un cátedro y a algún cucaracha le va ser difícil aprobar en junio.

    Entre don Griyo/Apostillo y una servidora formamos doble pareja. Doña Marta es la carta impar, el verso suelto, pero ayer hizo full conmigo. O sea que puede contar con el verano limpio. Vamos a veeer.

    Me interesa mucho su fuera de cntxt de ayer, madame. No tengo datos y, voto al cielo, que el tema me interesa sobremanera. De usar poco las pocas lenguas que llegué a medio entender alguna vez, casi solo me queda el recuerdo, pero podría colgar aquí la dirección de algún periódico francés que lo relate. Le quedaré agradecida.

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