Otra vez le concede la jueza Alaya cinco días a la Junta para que le remita los “expedientes auténticos” de los EREs. Dice que lo que le han mandado hasta ahora no es sino “un cúmulo de folios desordenados, inconexos y repetidos, realmente impropios de cualquier órgano de la Administración”, es decir, el conocido truco del aluvión de papeles para ahogar al juzgador pero, encima, manga por hombro. No nos extraña, desde luego, porque aquí mismo se publicó la correspondencia del director general de la cosa solicitando a las aseguradoras, por vía de urgencia, papeles elementales para construir como fuera los expedientes requeridos. Y ello no es más que la consecuencia de una gestión llevada por la Junta de espaldas a la normativa e incluso a la legalidad. Cerrar en falso este caso sería un desatino pero, sobre todo, sería una injusticia sin precedentes.

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