El reciente episodio de la prisión de Ruiz Mateos ha levantado muchos comentarios, incluidos los de quienes, ignorantes de su circunstancia, se han limitado a concelebrar la conocida liturgia del rico entre rejas. El viejo financiero conoció otras ergástulas con anterioridad, primero en Alemania y luego en España (Tarragona, Huelva, Carabanchel, Alcalá-Meco) a pesar de haberle planteado al Estado unos cientos (cientos digo) de pleitos civiles y ganárselos todos sin excepción. Desde el pedestal de la fama, se puede ir a la cárcel, en todo caso, de muchas maneras, y por supuesto, la estancia carcelaria del famoso será muy diferente según qué casos, qué abogados y qué relaciones con el Poder y, como acaba de recordar un curioso libre de Rosa de la Vega, muy distintos pueden ser también los tratos y las experiencias. Estos días acaparan titulares entusiastas la imbécil de Paris Hilton, una heredera rica sin más ( ni menos) que se permitió calificar de “patético” al juez que la envió por primera vez a la trena por haber maltratado a una sirviente, junto a las portadas de la Winona Ryder -ya saben, la de ‘Eduardo Mano Tijeras’– confiándonos en voz baja que, si robó en unos almacenes, a nadie hizo daño, y que tanta emoción le ha servido al cabo para valorar más adecuadamente el valor de la vida, de la familia y todos eso que ya saben. Lola Flores se libró de las inquisiciones de Borrell pero anduvo con un pie en el trullo durante meses y Franco hubo de indultar a Antonio el Bailarín, reo de blasfemia, justo cuando según el genio empezaba a caérsele el pelo a puñados, imaginen la tragedia comparada con la que Sofía Loren padeció en su ergástula napolitana. La odisea de Farruquito ha provocado el penúltimo debate masivo en torno a las prisiones del famoso, un género que incluye desde Sinatra a Hugh Grant pasando por le torero Paula, el ‘milloneti’ Bill Gates o el glamouroso Khashoggi. La gentencilla del común entrillada por el lío de Marbella es calderilla penitenciaria, como comprenderán, comparada con la estirpe brillante de sus predecesores.

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Hasta en eso hay diferencias entre nuestro mundo provinciano y los paraísos mayores del planeta. El desembarco triunfal de los Becham en USA y la compulsiva parusía de ella ante el ojo público vienen a ser el equivalente gozoso de ese desnivel entre aquella sociedad y la nuestra, acaso más ilustrativo que cualquier otra diferencia que pueda observarse entre ambas. No hay forma de equiparar nuestros arrestos y prisiones de famosos con los que se producen allá, incluyendo los casos más artificialmente montados, ni modo de comparar a cualquiera de las marujas marbellíes con aquellas vestales en cinemascope y technicolor, como no lo hay de enfrentar la imagen de uno de estos membrillos con la cinematográfica delincuencia americana. Sinatra decía que se durmió en la celda cuando lo trincaron antes de la Guerra y Al Pacino comentó alguna vez a una revista italiana que sólo recordaba de su prisión por tenencia ilícita de armas el aburrimiento de unas horas fatalmente perdidas. Ninguna campaña de propaganda habría proporcionado a la Pantoja luminarias sentimentales comparables a las provocadas por su reciente detención y sospecho que sostienen ese entusiástico afecto los mismos que reclaman mano dura contra las corrupciones que andan devastando nuestro sistema social. Paris Hilton se ha ido derecha a la playa con un maromo tras su segunda puesta en libertad y se ha retratado entusiasta mostrando liberalmente una teta. Y hasta podrá presumir en delante de la experiencia, en plan Papuchi Iglesias cuando se envanecía relatando sus prisiones falangistas bajo el terror rojo. En cambio Ruiz Mateos –miles de puestos de trabajo viviendo de su audacia– ha debido apurar la copa de acíbar y salir discreto por la puerta de atrás. Como a Pacino, a mi también empieza a aburrirme mucho esta comedia.

18 Comentarios

  1. Una apostilla a ese desfilar de personas, personajes y personajillos que nos relata el Anfi por el maco. Y tanto que no es igual la jaula para el engominado de Banesto o para el multimillonario Roca, como para el choricillo al que le sacan un puñado de bellotas de salva sea la parte.

    Cuando un importante huele el trullo, por un dinerito curioso dos o más gorilas entran en prisión unos días antes y cuando el capo llega al patio forman su guardia pretoriana, evitando entre otras cosas que le dilaten el anillo. Poderoso caballero.
    Al Farru, ídolo de la gitanería seguro que no le falta una troupe de melenudos como él, capaces de meterle un pincho al lucero del alba.
    No creo que este sea el caso del RuizMa, ni siquiera de Cachuli, pues para eso el sistema de enfermería está para lo que está.

  2. Otra debilidad de gm: Ruiz Mateos. Por lo visto era un santo el intervenido por el Gobierno. ¿Y el imperio actual, de donde lo ha sacado? No me extrañaría que también admirara a Conde este fanático.

  3. Sin comentario a lo anterior, no merece la pena.
    En la jaula de oro hay hoy no pocas calandrias y más que va a haber. Teniendo en cuenta que lo que dice Perogrullo sobre los privilegios es cierto también antes de entrar en el trullo, hay que concluir que, a pesar de la invasión política de la Justucia, algo muy grave debe de estar pasando en España cuando hay tanto insgne entrerrejas. Jamás hubo tantos, aunque eso no invalide las críticas a la política de indultos y otras. Por algo será.

  4. La comedia, desde luego, es para aburrise, don nja, o sea que no se “coma el coco” usted por eso. Sólo diré que habiendo tanto notable en prisión es patente la demanda social de que hubiera más, demanda derivada de la manifiesta lenidad de nuestras auroridades, incluyendo las judiciales, cuando se juegan las cartas con gente poderosa.

  5. Más tendría que haber, señor cura, muchos más, aparte de los que andan sueltos con permiso. Me intriga la razón por la que el número de penados crece y crece al parecer sin fin en esta sociedad con tantos recursos disuasorios, peor ese es tema para otra columna, creo yo.

  6. No ocnfundan la mejor defensa que tienen los poderosos con la complicidad de los jueces, que no pueden –no les faltaría más que eso– tener que hacer ellos el trabajo de los defensores, a lo peor menos competentes, como es natural y lógico, que losn que se encargan de los casos famosos. El juicio dl 11-M ha permitido ver y escuchar a unos cuantos defensores de “pringaos”, como acostumbra a decir usted, como otros jucios permitieron haerlo con grandes forenses, y cualquiera comprende que las cosas varíoan mucho con una buena asistencia letrada cuidando de los intereses del juzgado.

  7. Ha demasiado énfasis (¿puede decirse demasiado?) sobre el efecto destructor de la cárcel. Al tiempo, también hay creciente demanda de reclusión por parte de la sociedad informada. ¿Cómo podría ser de otra forma en un mundo en que los medios te informan diariamente sobre comportamientos como los que vemos a diario? Cabe imaginar tolerancia en Marbella o tantas Marbellas como hay por ahí?
    Em Francia están ínvestigando judicialmente al ex-presidente Chirac y ya me extraña que gm no haya echado su cuarto a espadas sobre el tema. Chirac era llamado en el procedimiento forzosamente secreto que se le instruía mientras due jefe del Estado como “Monsieur X”. ¿Les suena a ustedes a algo?

  8. Aquí aguardamos impacientes el momento en que NO entrarán en la cárcel los delincuentes milicos tras le fin de su impunidad. En España también parece que protegen ahora al canalla Cavallo. Siempre hay una buena razón para protegerse entre ellos.

  9. Ecuánime columna, aunque el comentario esté resultando “fuerte”. Se comprende, como acaba de decir alguien antes. El espectáculo de nuestras sociedades, de nuestras vidas públicas quiero decir, es sencillamente desolador. Demasiados delincuentes, demasiados impunes: eso no hay opinión pública que lo resista. gm señala diferencias importantes entre penados notables y comunes. ¿Acaso puede esperar otra cosa de una sociedad tan desigualadora?

  10. Es verdad, se ve mejor con perspectiva: en España hay hoy más penados “importantes” que nunca: Conde, Rosa, Galindo, Ruiz Mateos de nuevo… y han estado a punto de entrar en la cárcel otro montón que ha acabado librándose a fuerza de abogados y arreglos. Aquí en USA, la gran democracia, no creo que ocurra eso: un preso importante, salvo que se trate de un mafioso, es poco corriente. Hay que confiar en que lo de España sea algo transitorio, porque mal puede vivir una sociedad –piénsese en un pueblo como Marbella, por ejemplo– con un montón de dirigentes encarcelados.

  11. Más debería haber. GM ha dicho porque yo lo he escuchado que la mejor inversión que puede hacer un Estado es la que hace en cárceles. ¿En qué quedamos?

  12. Nunca hubo igualdad en la trena. En ninguna civilización, en ningún país. La cárcel es la más desigualadora de las instancias de vida. Alguien ha hablado de los “protectores” que entrabn en la cárcel antes de que ingrese el “importante” para protegerlo. Se puede hablar de muchas cosas pero sugiero recordar la noticia de ayer mismo: EN LA CÁRCEL DE EL ACEBUCHE, ALMERÍA, VAN A METER 100 PRESOS EN EL SIUTIO QUE OCUPABAN 15 ETARRAS. Ahí dejo el dato para general reflexión de los blogueros.

  13. La gran diferencia enbtre penados comunes y notables no está en la cárcel sino fuera, en la calle que espera su salida. No es frecuente que uno de los segundos “vuelva” a verse entre rejas, en cambio lo raro es que no vuelva uno de los primeros. Eso debería hacernos pensar también.

  14. Me ha quitado el comentario Lépido, tan discreto siempre. El fracaso social no está tanto en la cárcel –un “instrumento” imprescindible para la seguridad general– como en lo que viene tras ella. La propia reincidencia, en especial en el terreno de los delitos económicos, no es que se explique es que resulta inevitable si me apuran. ¿Qué quieren que haga un albañil condenado por robo cuando lo sueltan? Probablemente no enocntrará trabajo siquiera. Los presos “importantes” no tiene aparejada esta segunda y definitiva pena.

  15. Un francés dijo que para que la prisión llegara a ser apreciada lo primero era que dejara de ser gratuita.

  16. Hay delitos para los que, comunes o notables, la prisión no debería ser vista como un castigo sino como un remedio. Cuando muchos reclamamos el cumplimiento íntegro de las penas o la cadena perpetua no lo hacemos por sadismo (mañana te puede tocar a tí) sino por sentido común. Lo que carece de sentido es condenar a un tío a 3.000 años de cárcel y luego decir que no puede cuinplir más que la tercera parte de 20 (po de 30 en caso de terrorismo).

  17. El cañor apretando, la gente en la playa, y este hombre sin aflojar la falseta moralista. Coincido con su crítica y con su ironía, como tantas veces y pediría, como alguien que me precedió, tomarse en serio este serio tema.

  18. Creo que la situación de España (las de otros países no me importan en este momento) exigiría que la Justicia fuera mucho más dura con los poderosos y bien instalados. Y con los “comunes”, por supuesto, ¿o es que no leemos la sección de sucesos?

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