El alcalde de Sevilla cree que la astronomía trata y se ocupa del “más allá”, razón por las que –parece que ha dicho– “nos señala el camino a nosotros, los astronautas”. No hay diferencia entre astronomía y astrología para este mandatario desproporcionado, indeciso entre Galileo y Rappel, equidistante entre Tycho Brahe y Lola Montero, que constituye una muestra fenomenal del abismo en que la Política mantiene a la Cultura, no sólo en los niveles escolares sino en las altas esferas. Y lo que es peor: nadie ha dicho nada, ni una sola voz se ha levantado en el patio político siquiera para tomarle el pelo al ignaro, ni entre propios ni entre extraños, como si nadie entre quienes gobiernan la capital de Andalucía y entre los que aspiran a seguirla gobernando fuera capaz de distinguir entre esos hilos elementales. “La ignorancia al poder”. Aquel provocativo eslogan del post-68 es ya una triste realidad.

1 Comentario

  1. El muchacho, que está en los límites de alarma en el índice de masa corporal, es médico. Yo diría al menos que debe tener un vistoso título de Licenciado en Medicina y Cirugía enmarcado, que tal vez sea otra cosa. (Si le dan un fonendo, igual le da por buscar por dónde tiene la conexión USB).

    Aquí quiero yo a mi don Magnífico ARV -que se vende tan caro- explicándonos el grado de burricie con que llegan hoy los logsianos al Alma Máter.

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