A finales de los años 80 se difundió intensamente la noticia de que determinados “servicios especiales” americanos habrían estado probando temibles armas de destrucción masiva en los retretes públicos de barrios pobres en algunas ciudades del país, entre las que se insistía que figuraba el propio Nueva York. Los “experimentadores” se dedicaban, al parecer, a infectar los inmundos locales con sustancias altamente contagiosas cuyos efectos procuraban testar luego siguiendo en los hospitales, en régimen de máximo secreto, la pista de determinados síntomas predecibles. Fue quizá la información más escandalosa y desmoralizadora de la época, pero como todas las noticias, incluso las más aterradoras, también esa nueva pasó primero al tópico y más tarde al olvido hasta borrarse casi completamente de la memoria ciudadana. Ya entonces hubo, sin embargo, quien planteó en voz alta la cuestión de que, si en la vida civil se utilizaban métodos semejantes de aniquilación, resultaba urgente averiguar qué se pudiera estar cociendo en los reservadísimos fogones donde hierve el puchero de las armas de guerra, una pregunta que luego ha recibido diversas respuestas más o menos alarmantes, hasta que, días atrás, la revista New Cientist (de la que tomo en vivo los datos ya muy difundidos en los medios españoles) informó de que en 1994 –es decir, poco antes de que Clinton se dedicara a jugar con la Lewinski en el Despacho Oval– científicos militares estuvieron investigando oficialmente un proyecto que consistía en fabricar, entre otras irresistibles “armas” especiales, una “bomba gay” capaz de desmoralizar al enemigo provocando su masiva conversión a la homosexualidad mediante la acción de potentes afrodisiacos. Ni que decir tiene que la noticia ha sido desmentida a medias por el mando, pero una organización llamada ‘Sunshine Proyect’, dedicada a luchar contra el desarrollo de las armas químicas, insiste con pruebas irrefutables en que el Pentágono conoció bien la pintoresca iniciativa, a la que financió con más de siete millones de dólares. Hace tiempo que la plana mayor USA, desalentada tal vez por tanto batacazo bélico, trata de encontrar la forma de “ganar la guerra sin disparar un solo tiro”, dicho sea con las mismas palabras que empleaba hace poco un ingenuo oficial de ese infierno plagado de locos.
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No me sorprende nada que seres dedicados a destruir del modo más eficaz y rápido a otros seres se empeñen, una vez secas sin remedio sus conciencias, en conseguir armas tales como gases capaces de provocar halitosis entre la fuerza adversaria, camusianas ratas de sugestión medieval y hasta avispas portadoras de sutiles venenos con que neutralizar traidoramente al enemigo. Ahora bien, buscar una “bomba gay” desde la hipótesis de que la homosexualidad debilita al guerrero es desconocer de arriba abajo una historia militar repleta de insignes bujarrones entre los que se disputan la palma jupiterina desde el gran Alejandro a nuestro Adriano pasando por César, “el marido de todas las mujeres” pero también, ay, “la mujer de todos los maridos” según Curión el viejo, aserto que Suetonio usaba para asegurar que nadie dudaba de que aquel príncipe de la guerra “tuvo una pésima reputación de cometer actos ‘contra natura’ y adulterios”. En USA, el modelo Patton, cerrado y unisex, parece haber hecho olvidar de que entre guerreros legendarios como el rey Arturo o como Ricardo Corazón de León, caballeros templarios o generales nazis, la piompa no fue nunca un obstáculo a la hora de probar su ferocidad. Aquiles suspiraba por Patroclo y ya ven las que organizaba en el campo troyano. En West Point deberían llevar la Historia  un poco más atrás y por encima de la leyenda macho del Far West.

24 Comentarios

  1. Y es que los yankees son así, señora. Tienen su escala de valores anclada en la de los padres fundadores, puritanos y violentos. El gun-men bueno puede abatir a ocho forajidos con los disparos de su revólver de seis balas y es una peli trepidante de acción y de justicia. Autorizada para menores de 5 años, faltaría plus. Pero, ay, que a la granjera no se le vea el canalillo por el escote de su blusa. Que un valentón con su arma superpotente vuele como una bengala el coche de los malos, donde estos mueren achicharrados, pero que no se le ocurra desbragar a la damisela para beneficiársela, porque esa escena será suficiente para que deba entrar en el circuito vergonzante de lo porno.

    Si los dos vaqueros, uno casado, pasan unos días en su tienda de lona recordando una amistad que fue algo más que una amistad, habrá un bello horizonte de montañas y unos atardeceres de ensueño, pero los revolcones y las cositas que se hagan entre ellos deben quedar en el secreto de la imaginación del público.

    (Albricias. Estoy escribiendo en español contemporáneo ¡y en prosa!, sin advertirlo).

    Como decía un conocido columnista: primero eran rapaces que sobrevolaban urinarios y proximidades de cuarteles, luego dejó de ser algo nefando, hoy es una variante de opción sexual, caminan abrazados y se rechupetean los morros como todas las parejas en público, han conseguido leyes que los equiparan –y eso está muy bien- con el resto de la ciudadanía. Viva la homosexualidad. Mientras no se publique la ley que la convierta en obligatoria…

  2. (In itineris).
    Nunca entenderé a nusteros amigos del blog, don ja querido. Una columna divertida, inteligente, crítica… y silencio. ¿Qué habrá ocurrido? La lógoca del bloguero debe de ser muy peculiar.
    El tema merecía otra cosa. Por la gravedad de la denuncia, por el alcance de la idea de esos militares. Una pena. Esperemos, por si caso…

  3. Experimentos en los wáteres de pobres, bonbas gay. Estos yanquis son muy originales, hay que reconocerlo, y nunca dejan ver clara la línea que separa su cara de sombra de la de luz, que la tienen. ¿Será que todos los ejércitos acaban “forzados” por esa lógica de la eficacia del Mal? Ello explicaría que ESopaña, por ejem. frabrique minas unipersonales para evrderlas a los mismos países a los que liego vamos de parte de la Reina…

  4. Aquí no está nada clara esa noticia de la “bomba gay”, llamada así sólo en Europa. Pero qué dida cabe de que estos hacen esas locuras porqyue el Sistema ése de que hace tiempo que el Jefe no habla conlleva el riesgo cierto de que los locos se enardezcan con sus locos juguetes y acaben produciendo monstruosidades.

  5. Para doña Marta. ¿No le he leído yo a usted que había votado a Royal? Pues juraría que sí, pero nunca discuto ocn una dama. Y créame: soy tímido. (Pregunte al jefe, que me conoce).

  6. Sobre la columna, que me ha encantado, compartir con Miller parte de su teoría, pero afirmar que he vuisto en la prensa USA como asumida esa noticia que deriva de un papel desclasificado de la Administraicón y coprmete directamente al Pentágono.

  7. Me pregunto si este caso, la bomba gay, es peor que otros muchos que conocemos, armas químicas que asfixian, que destruyen la piel, que contagian enfermedades como el antrax… ¡Qué más da la característica del Mal si todo mal es el Mal! Me alegro mucho ver tratado este tema en serio, y especialmente esa reflexión de que el ejército americano quizá tenga por modelo a aquel Patton loco.

  8. Viniendo de un censor tan estricto y tan por encima de los demás, ¿no es homofobia el uso de la palabra “piompa” (en el último párrafo)?

  9. ¡Ah, mi señor Ricón, que pronto ha prescindido de su prosa vieja, con el aroma a clásico discurso que difundía por estos cuitados rengloncillos! Créame que aún espero que vuelva por sus fueros, pícaro en la necesidad, caballero el verbo, que no sé por qué me lo imagino en cristiano viejo, como salido de la mano del Greco, aunque oculto y velado en el concepto como en lo antiguo hubieron de estarlo el moro y el sefardita. Vuelva por sus fueros, Rincón astuto, donado hablador, y deleítenos con sus prosas profanas y aún divinas, para edificación de todos y encanto de lejanos y forasteros.

  10. Nunca creí que Sociata llegara el último párrafo de nada. Me has dado una sorpresa, membrillo, aunque me temo que el jefe ni habrá advertido tu picotazo en su piel de elefante. (Es un decir, porque me consta que el pobre es más bien sentimental).

  11. No me diga, de todas formas, que lo de ese arma no tiene un lado gracioso, como de invento del TBO. Lo grave es lo que que subyace al proyecto y eso ya lo pone de relieve la columna en su segundo párrafo.

  12. Queda cortísima esa lista de mílites piompas, señor gm., pero lo atribuyo a la cortedad del espacio. Respecto al fondo, inobjetable. Quien vea en este artículo un mero juguete periodístico está equivocado.

  13. Con la manipulación que hay en los medios de comunicación y la cantidad de noticias que no interesa publicar de algo tendrán que llenar los espacios en blanco.

  14. Desgraciadamente, señor, no creo que se trate de manipulación ni me parece verosímil que a jagm se la dé asó como así un camelo periodístico. Este asunto es de suma gravedad. Comprendo, eso sí desde luego, que a usted y a muchas personas normales no les llegue la capacidad de tragar a admitirlo como cierto.

  15. 19:59
    Nunca sabremos nada de la mayoría de las barbaridades de las guerras secretas.

    Quiero recordarles que el principio de la pandemia del SIDA fue entre los homosexuales de Los Ángeles y recuerdo haber leído un bien argumentado artículo en el que se postulaba que los primeros contagios procedían, muy probablemente, de una prisión local donde se hacían experimentos “sanitarios” con reclusos que se sometían voluntariamente a cambio de reducciones de pena.

    El largo periodo de incubación de la enfermedad hizo que pasara inadvertida a los experimentadores y la práctica, bastante generalizada, de los ex-reclusos de ejercer el oficio de chaperos hizo que la enfermedad fuese considerada, al principio, exclusiva de la población gay y como tal fue considerada por los puritanos norteamericanos y por buena parte de la iglesia un castigo divino (en el año 2000 el obispo de México la consideraba cosa de Dios).

    Un poco de habilidad mediática con unos medios inmensos ha conseguido culpabilizar al mono verde africano.

    Lo del ántrax postal sólo fueron unos envíos inofensivos de la CIA destinados a aumentar las coartadas para la intervención en Iraq.

  16. José Antonio, creo yo que la “bomba gay” no es peligrosa por convertir a nadie en homosexual, sino que al tener esos potentes afrodisíacos –como dices- los soldados se “lían unos con otros” y dejan el frente “hecho unos zorros” A estas alturas nadie pone en duda que ser “homosexual” sea antónimo de “gran guerrero y estratega”

    De haber existido eso, las tropas de Ricardo Corazón, Cicerón o Alejandro, hubieran hecho “una gran bacanal, gran cama redonda” antes de cada batalla.

    El mapa clásico seguro que hubiera sido distinto y el gran Alejandro no hubiera podido ocupar el sillón del gran conquistador.

    Creo que de todas las barbaridades que describes que investigan –y no dudo que sea verdad ni por un momento, ¡menudo elemento está hecho el Pentágono!- esa es la “menos mala”. ¿Tú te imaginas que todas las guerras fueran bacanales?

    Lo malo es que sería sólo para un frente y no para los dos. Ahí estaría la diferencia diabólica.

  17. No dé versiones peligrosas y nada demostradas, don Griyo, como la que acaba de dar del sida, sobre todo porque, viniendo de persona discreta como usted, puede contribuir a acumular un engañi sobre un enigma. Nadie sabe hoy el origen del sida y lo de los monos no es ningún montaje probablemente. No juguemos con estas cosas, que bastantes barbaridades hay ya reales para añadirles otras imaginarias.

  18. Doña Atélite cree que los sodomitas eran los soldados macedonios y griegos que conquistaron el mundo, y aunque es probable que hubiera mucho “piompa” (ahora diríamos “bi”) entre ellos, lo que m dice es lo único que sabemos, es decir, que lo eran los mandos. Las bacanales de Alejandro fueron famosas sin necesidad de bomba del enemigo.

  19. ¿Han visto la carita de malo que pone ahora ZP? Lástima que no esté la Monja para glosarla. Ahora se van a enterar él, el Rasputín que lleva siempre detrás y la Mona vestida de seda de lo que vale un peine.

  20. 23:07
    La versión que leí en su día sobre el origen del SIDA me convenció de buena fe y me la sigo creyendo, querido doctor. Desde luego es rigurosamente cierto que la enfermedad apareció en Los Ángeles y SÓLO entre los homosexuales antes que en África. También es cierto que es endémica en el mono verde africano, aunque yo creo que el sentido del contagio ha sido el mismo que en los koalas australianos, o sea, a través de los humanos.
    Los koalas han tenido peor suerte que los monos verdes pues la enfermedad los tiene al borde de la extinción.

    También le contradigo en lo de persona discreta. No me tengo por tal ni lo pretendo.
    +++++++++++++++++++++++++++

    Sobre la carita de malo de ZP tengo la suerte de no haber visto ni oído ningún informativo ni tertulia hasta este momento.

  21. Lo siento, don Griyo, pero me pongo al lado de mi colega: NO “es rigurosamente cierto que la enfermedad apareción e Los Ángeles y SÓLO entre homosexuales”. La información no es de garantía hasta pasados muchos meses, no sabemos que ocurrió mientras tanto en otras áreas, especialmente en África… Casi todo alrededor del sida es penumbroso, créanos al Dr. y a mí mismo. Siendo de especialidad muy próxima, tardé un tiempo en tener las ideas claras. Muchos menos claras, en todo caso, de las que le han pintado a usted. (Y sí, sí que me parece un hombre discreto).

  22. Pero no en el frente en medio de una batalla, Doña Marta (la otra). Además tiene que leer con el sentido del humor que doy a mi comentario. Léalo otra vez, a lo mejor lo capta.

  23. En mi ignorancia pregunto ¿”piombo” será maricón?

    Pienso que en materia de arma la imaginación del hombre no tiene limítes. Ahora hacen balas transparentes , para que cuando se te queden dentro no puedas localizarlas. Las armas psicológicas siempre han sido importantísimas. Cada cual utiliza las suyas. Algunas son graciosas e imaginativas.

    Don Tímido: desde luego me explico muy mal. Voté a Segonène, si señor, la segunda vuelta de las presidenciales. En la primera Bayroux, y en ésta voté a una mujer joven de origen polaca, directora de una escuela cerca de aquí.El domingo próximo le voto al sobrino de Mitterand.

    Respecto al origen del sida se han dicho muchas cosas. Yo también oí lo del mono, lo de las experiencias en una carcel américana con presos a quienes se les inocularon por error la enfermedad del mono, la contaminación accidental de unos investigadores, y la aparición en un empleado aéreo canadiense.
    Uno de los medios para instalar la paz es lo que podríamos llamar las delicias de Capua: cuando estas a gusto y disfrutas de la vida ya no te apetece jugártela.

    Don Filósofo, me ha encantado su intervención.

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