Esa máquina de insultar que es Luis Pizarro, vicesecretario del PSOE-A y manijero de confianza de Chaves, se ha superado a sí misma sugiriendo, en la línea más botarate del otro “revisionismo” de la Guerra Civil, que el asesinato de Blas Infante concierne al actual Partido Popular. Una insensatez despreciable, no solamente porque carecen absolutamente de sentido atribuciones de esa naturaleza, sino porque podría acarrear que rebotaran como un boomerang para dar en la propia cabeza de la actual izquierda democrática, muchos de cuyos padres y abuelos participaron de aquella locura. Chaves debería evitar esos abusos locos, no sea que empiece a circular la documentación acreditativa que iba a dejar a más de uno con el trasero familiar al aire. Personajes como Pizarro no caben en un sistema de libertades si no es por contaminación demagógica. Colocarlos al frente del cotarro no es culpa suya, ciertamente, sino del colocador.

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