Agentes del Fisco italiano se han presentado por sorpresa en el exclusivo Hotel Palace de Merano para confiscarle a Maradona los aros de oro con que adorna sus orejas y que están valorados, al parecer, en cuatro mil euros, más que nada como gesto para justificar que el insigne pelotero se pasee o incluso resida libremente en un país al que le debe más de treinta millones de euros desde sus tiempos de pasmo de Nápoles. Será un gesto y lo que queramos, pero no me dirán que no constituye también una ilustración magnífica de que las posibilidades de hacer que los magnates paguen lo que deben son mayores y, si me apuran, más fáciles de lo que se pudiera pensar, que es, en cierto modo, lo que se está reclamando estos días desde la izquierda europea de cara a la cumbre del G20, a la que se desea –en Francia el acuerdo ha sido unánime en el Parlamento—que se retiren de la circulación los billetes de 500 euros –los “Bin Laden” famosos, ya saben—, se refuercen los controles financieros y, en fin, se obligue de una vez a la banca declarar todas y cada una de las operaciones vinculadas a ‘paraísos’ fiscales. No es que uno se haya vuelto de pronto optimista, nada de eso, sino simplemente que hay signos a la vista que sugieren que el gran susto de la crisis, una vez que pase, pudiera dejarnos en el ‘haber’ de su balance –toda crisis tiene sus dos columnas—ciertas cautelas que podrían limitar, siquiera razonablemente, el abuso que supone que un tío que debe una fortuna al Estado se pasee por el país con ochenta mil duros de los antiguos enganchados en las orejas. No había oído yo en mi vida declamar y reclamar con tanta vehemencia el fin del secreto bancario, por ejemplo, y ya se incluye ese designio como objetivo inaplazable en bastantes reclamaciones políticas hasta el punto de que Suiza anda buscando componendas que le permitan salir del brete sin romper la vieja alcancía que ha hecho grande al pequeño país.

Fantástico un mundo sin aros de oro en las orejas deudoras, un panorama exento del escándalo del secreto a voces de la defraudación y, si me apuran, de las filosofías baratas que apuntalan el chiringuito financiero, estupendo un sistema financiero sin las trampas del secreto bancario ni el cartón de las evasiones fiscales. No es justo adjudicar sólo a los suizos, como hace Henri Emmanuelli, la tesis de que robar a la colectividad no es delito, porque esa tesis es universal. Sólo la escala permite diferencia entre la orgía contable de Madoff y las facturas falsas con que en Valverde del Camino o en Baeza los ediles se pagan mariscadas o juergas en puticlubs. Gran cascabel ése que ha fabricado la unanimidad política. Ya sólo falta ver quién da el paso para ponérselo al gato privilegiado.

10 Comentarios

  1. No se haga ilusiones, don ja, que la ocultación es la clave del sistema financiero. Los Gobiernos lo saben y toleran. Usted sabe que el el español no se atreve con los ricos ricos porque teme la huida de capitales. Subirán, en consecuencia los impuestos, y pagaremos a escote entre los medianos y más chicos. Luego, en las elecciones siguientes, veremos si la gente reaccuiona contra esta “débil dictadura” o la confirma. La Libertad tiene estos riesgos, pero no hay modo de ejercerla de otra manera.

  2. Lenin es recordado por su réplica “Libertad – sí, ¿pero para quién?, ¿para qué?”. Difícil problema.

  3. Al fondo del problema: que haya que porporner eliminar los billetes de 500 euros es toda una caricatura del sistema financiero y, por extensión, del sistema capitalista, al que dicho sea de paso, no encuentro alternativa. Esta es una economía, un sistema, depredadores, una cacería sin reglas en la que el mejor pertrechado ymás fuerte vence siempre al débil. Qué más pruebas quieren que algo tan elemental como prohibir lols paraísos fiscales aún siga siendo un problema…

  4. Tiene gracia la anécdota de Maradona despojado de sus zarcillos, pero además demuestra que cuando existe voluntad real de meterle mano a los poderosos (ZP dixit) hay muchas más posibilidades de las que cree la timorata vicepresidenta Salgado. Ya creo menos en que la lucha contra el fraude y la evasión prospere alguna vez: es evidente que sin ella el Sistema no funcionaría, ni serían posibles los grandes negocios globalizados. Si embargo, algo parece que se mueve después de la crisis, quizá alguna lección sacada de ella por nuestros providentes padres de las patrias. Ya veremos. De momento a los medianos y más chicos no nos queda más que la alcancía. O el colchón,.como a ese alcalde del PSOE al que le pilló la policía su fortunita oculta.

  5. Una sociedad que tiene que eliminar una moneda porque su valor superior facilita el fraude es una sociedad que no va bien. Y una Hacienda que va mal, por descontado. Estoy de acuerdo con el comentario de que oaraísos fiscales y evasiones en general con consustanciales al sistema de mercado libre, lo que no quiere decir que no sean más controlables o que no pueda existir una normativa disuasoria algo más seria que el criterio de un Gobierno que teme perseguir el gran fraude por aquello de la evasión precisamente.

  6. Ni lo sueñe, querido ja, se hacen leyes para que no se cumplan, por los poderosos, y leyes para oprimir, a los medianos y a los más chicos.

    Lo de los “Bin Laden” es de nota y lo que antes iba en un maletín ahora irá en una maleta. ¡¡¡Pero qué listos son!!!
    ++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++

    Ya es oficial:
    Mi tocayo el del Popular se va de rositas porque sus delitos han prescrito. Sentencia de la Audiencia Provincial de Cantabria.

    Sigo sin entender que los delitos tengan que prescribir.

  7. El dinero no tiene patria y, por lo que se ve, el gran dinero (Dos Passos) tampoco tienen moral ni vergüenza. Me alegra mucho el gesto de del Fisco italiano, sobretodo porque ese personaje resulta lamentable, tengo entendido que incluso como entrenador de su selección. imaginen si aquí se decidieran alguan vez a meterle mano a los “poderosos” esos a los que retóricamente reta ZP.

  8. Sueñan quienes esperan del Sistema un autocontrol. El Sistema es desmesura, porque se basa en la avaricia. El Estado fracasó siempre a la hora de anular estos mecanismos secretos de las finanzas. Y no crean que hablo de la globalización actual, porque desde hace muchos siglos (desde el XII o XIII), con el invento de la carta de pago, los mercaderes aprendieron a financiarse a distancia, eludiendo así, como es lógico, el control próximo. Estos no quita para que sea posible esperar que de esta crisis tan sísmica aprendamos algunas lecciones y el Sistema decida “cambiar algunas cosas para que todo siga igual”. Lampedusa, pero al revés.

  9. Son todos unos caras sin escrúpulos, ojalá el peso de la ley caiga sobre ellos, así quizás los que pagamos impositivamente sus faltas nos sean rebajadas en el futuro.

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