Veo juntos en una foto al famoso alcalde del puticlub y a un sujeto al que el Ministerio de Trabajo le reclama que devuelva los 24 millones de pesetas que se llevó del ERE de la Franja Pirítica de Huelva siendo concejal y diputado provincial. Es el mismo personajillo que le vendió al PSOE la IU local y recibió, a cambio, beneficios tan notables como el de ser aupado a la tenencia de alcaldía, presidente de la Mancomunidad y, ya en la actualidad, “delegado de aeropuertos” en una provincia donde no existe ninguno. Es el ejemplo perfecto de lo que da de sí una “clase política” elegida por los “aparatos” sin exigir a cambio más que fidelidad al jefe. Y la mejor evidencia de que la política, hasta en los niveles menores de los pueblos, es ya una pingüe profesión, cuando no un negocio redondo.

1 Comentario

  1. El pesebre que me sustenta primero,
    el partido me da el dinero,
    yo aré lo que pude,
    ahora hago lo que quiero.

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