Suele repetirse con frecuencia, al hablar de la corrupción, la idea lanzada por Diderot de que hay pueblos, como el ruso, en los que los individuos se pudren incluso antes de madurar. Es la visión esencialista que vincula virtudes y defectos al ‘ser’ colectivo despreciando la evidencia del papel que en toda sociedad y en todo tiempo han desempeñado las circunstancias, pero a pesar de ello ésa idea ha medrado lo suyo en el pasado tanto como hoy, con el agravante de que no se trata sólo de hipótesis foráneas, lanzadas desde la distancia sobre gentes lejanas, sino de actitudes mantenidas por los propios afectados desde dentro de las propias comunidades, en no pocas ocasiones, como es natural, con sus buenas razones. Una encuesta reciente del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), por ejemplo, ha dejado en claro que el tópico de la corrupción generalizada se sostiene sobre el convencimiento masivo de los españoles de que “casi todos” los políticos (es lo que cree y declara más de la mitad de los encuestados) y no sólo casos aislados, como han pretendido siempre los partidos, viven inmersos en la corrupción, criterio desmesurado que, aparte de ofender a muchos próceres honestos, no tendría siquiera sentido funcional. No hay que bucear demasiado en la información para tropezarse con opiniones semejantes, no diré ya en Italia, donde la evidencia justifica sobradamente el prejuicio, sino en países tan diferentes como Corea (del Sur) o Indonesia, la propia Francia o Marruecos, reinos todos ellos de la desconfianza ciudadana frente a una “clase política” tan inevitable como desprestigiada. En los EEUU, a propósito de la crisis de las hipotecas, otra encuesta solvente ha averiguado que más de la mitad de los analistas encargados de prevenir riesgos al inversor dentro o fuera de Wall Street, admiten aceptar de modo habitual relaciones peligrosas difícilmente discernibles de la pura corrupción. Parece claro que el debate sobre la inevitabilidad de la corrupción tiene pocas posibilidades de cerrarse de modo decoroso en el ámbito del capitalismo postmoderno.
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Nadie puede discutir que el agio y las prácticas corruptas han acompañado al hombre a lo largo de toda su historia hasta el punto de que no ha faltado algún distinguido teórico que los incluya entre los rasgos invariantes del carácter de la especie. Pero es de temer que lo que ocurre en nuestro tiempo haya que verlo desde la perspectiva de la enormidad de un negocio que resulta difícil concebir en limpio en manos de unos gestores que ven pasar por ellas a raudales las inmensas fortunas ajenas. Por lo demás, siempre estuve convencido de que la corrupción efectiva de los pocos se afirma sobre la corrupta permisividad de los muchos, dicho sea en el sentido que ilustra aquella brillante sentencia de algún novelista francés que sostuvo que la mayoría de las críticas cívicas contra la corrupción recuerdan, pero que mucho, el puntillo de honor de los pícaros. Siempre recuerdo haber leído a un  opinador, cuando lo de Juan Guerra, que cualquiera en el lugar de aquel cuitado hubiera procedido igual, y lo hago por no tener que airear de nuevo que fue el propio ministro de Obras Públicas, Josep Borrell, quien en lugar de empeñarse en el combate contra las mangancias, se limitó a recomendar a los empresarios que no cedieran ante los chantajes provenientes ¡de la Administración! No, evidentemente, no podemos extrañarnos de que la muchedumbre silenciosa desconfíe a tope de sus representantes legítimos, pero eso no resuelve el problema sino que la agrava hasta un nivel desconcertante. Y no vale cuestionar qué puede considerarse podrido frente a lo que podría ser tolerado. Faulkner dijo una vez que no basta con enfrentarse a la corrupción a toro pasado sino que sería preciso hacerlo antes de saber siquiera qué es. Nuestro problema es que aquí nadie se enfrenta a ella ni teniéndola ante las narices.

26 Comentarios

  1. Tempranero escribo esta mañana, queridos, huyendo d ela canícula que vendrá (cuando los meteotólogos anuncian bajadas de temperaturas me echo a temblar). Vuelve ja sobre la corrupción: parace una obsesión (legítima, noble) de este amigo nuestro, y también se trasluce de su actitud cierto espítitu progresista, cierta esperanza de que alguna vez las cosas cambien en una Humanidad corripta ‘a nativitate’, como él mismo recuerda. Estupenda la cita de Faulkner. Viniendo del “profundo Sur” más elocuente todavía.

  2. Sabemos muchos mortales que donde hay corruptos es porque abundan los corruptores. De estos últimos no se habla casi nunca porque son la mayoría de los que intengran una sociedad corrupta, y entre ellos hay numerosas personalidades de la cultura, de la nunciatura, la escritura y todo lo que incluya el sufijo ura.Y los que verdaderamente están en la cúspide del control social. Podría hablar de ellos pero son tantos que no quiero ser encausado por la Audiencia Nacional, -antiguo T.O.P-.

    Vamos con otra cosa que es más extraña que la corrupción. Normalmente cada día “La Vanguardia”, mi periódico de información preferido, trae una esquela escrita por su director José Antich. Debe de estar de vacaciones y hoy la escribe el sub-director Alfredo Abián. Os la copio a mano:
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    “La ruta de los huracanes”

    En temporada de vacaciones, el mal tiempo oxida la paciencia de muchos.
    Cuando la tramontana, el levante o e mistral soplan fuerte, las embarcaciones tiemblan en los amarres y los paseos marítimos se convierten en autopistas por las que deambulan turistas angustiados, incapaces de adaptar el cuadrante meteorológico a su ocio. Si reaccionamos com impotencia ante cuatro chaparrones y viento rracheado, imagínense que deben de sentir los millones de personas que esperan en el Caribe la llegada del “DEAN”. Quién haya tenido que reptar literalmente por el Cap de Creus para no ser arrastrado por una tramontana simple de fuerza 7, -apenas 60 Km./hora-, entenderá qué debe suponer afrontar un huracán cuyos vientos multiplican dicha velocidad por cuatro, amén de ir acompañados por lo más semejante al diluvio universal.
    Está extendida la teoría de que los desastre naturales tienen un mayor impacto en los sistemas sociales más pobres. Puede suceder con los terremotos. Pero esa creencia no cuadra del todo en la ruta de los huracanes tropicales.
    Cuba ha evacuado a 350.000 personas en un abrir y cerrar de ojos, mientra México dudaba qué hacer con apenas 80.000
    Hace tres años los sistemas de emergencia fueron capaces de desplazar a más de 1.500.000 cubanos, -el 15 % de la población-. En La Habana cuentan las víctimas mortales de ésta naturaleza desatada, como mucho por decenas; un poco mas al norte, en EEUU., los muertos y la devastación siempre registran mucho más dígitos. ¿Dónde está el desarrollo?.
    Alfredo Abián, director adjunto.
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    Os añade el que esto copia, que el “Catrina” registró 1.200 muertos.

  3. ¿Quién es El Ingenuo aquí, jefe, usted o yo? Su constancia en la crítica de la corrupcion le honra tanto como me hace pensar que lo hace desde una postura m´ñas o menos misional. ¿De verdad cree que es posible influir a esta caterva? ¿No dice usted mismo que corrupción hubo siempre? Yo spy uno de los que cree que siempre la habrá. Mi mr. Arouet me da que era gran corrupto o, cuando menos, tolerante…

  4. Le escuché esta mañana. ¿Cómo consiente que un apesebrado lo insulte de esa manera? Menos mal que le replicó usted como merecía ese indocumentado al que el carné en la boca no le permitía expresarse con claridad.
    Siga su tarea, que muchos le seguimos los pasos con interés y gratitud. Lo raro sería que esos no ladraran.

  5. Arcadi Espada habla de los gómez marín en su blog. Gran familia, por lo visto, caciques históricos, de pueblo, fabrcantes de aceite, ¿qué más? No lo dice. De su amigo jagm no habla. Se le entiende todo.

  6. La corrupción en función del ciudadano. No está mal la idea. Sin tolerancia ciudadana no habrái corrupción política, seguro. ¿Seguro? Cre que sí, por la sencilla razón de que no votarían a los podridos. Me gustó la columna y no entiendo la insistencia en que gm repite este tema, ¿acaso no es uno de los fenómenos más graves que vive esta sociedad?

  7. De otras corrupciones no habla gmarín, él se refiere solo a la del PSOE, ¿lo han cogido? Un oyente de Herrera le ha llamado hoy “renegado”. No digo nada.

  8. Ese oyente reciber tres sueldos en su casa. Yo sé quién es. ¿Y ahora qué, apesebrado?
    (A Sociata no me dirijo, uno elige sus contrincantes).

  9. La sociología el la ciencia empírica dedicada a demostrar obviedades, ¿no era así maestro jagm? Pues yo he copiado la frase (que es de un fundador de la discipliba) de usted mismo. La encuesta del CIS que comenta viene a corroborarlo, me parece. ¿Por qué se gastará el dinero de la gente en tonterías semejantes?

  10. Amigo Zoquete, ponga lo de vota en pasado y a lo de lector añádale “entre otros periódicos”.
    Votaba. Ya he dejado escrito aquí que los de ERC han tardado poco más de un año en corromperse, tras estar un año gobernando. Llevo tres votaciones sin acudir a las urnas.
    El poder corrompe, y el poder cínico como ocurre en ésta “partitocracia”, -no hay separación de poderes en la realidad- corrompe en grado extremo.

    Mi experiencia en la política desde finales de los 50, me lleva a la conclusión que hoy hay más corrupción que en el franquismo a partir de la entrada de los tecnócratas del OPUS en 1.957. Desapareció la policía nacional de las carretera y se encomendó el tráfico a la Guardia Civil y se liberalizó la entrada de las personas en el funcionariado etc. etc.
    En el 65 ocupamos junto a los católicos de la HOAC los sindicatos verticales y comenzó la ilusión……

  11. En Francia también se piensa lo mismo, confirmo. Y yo misma pienso que los políticos realmente honestos se cuentan con las dos manos, poco más.O sino, es que son muy tontos, sin nada que destacar Es que el sistema lo exige. Imaginemos lo peligroso que resultaría un hombre con ideas, y con las manos limpias.

  12. El Maestro pone, como ante un espejo, a dos socialistas (?) como Juan Guerra y Borrell. Como un trincherazo deja sobre la arena que cualquiera en el lugar del hermano de un virrey como el Guerra de entonces -y juro por Snoppy que no creo que hoy haya mejorado un ápice- hubiera hecho algo parecido.

    Pero quiero decir que existe la corrupción, la Gran Corrupción del abandono de la conciencia, de perder el horizonte de cuánto y cómo se puede robar, pisotear o abusar y la pequeña corrupción de cada día, de cada uno de nosotros, que paga la nofactura sin IVA al fontanero, que esconde una cantidad de dinerillo B en la compraventa de un piso, que apura el IRPF para que no te despilfarren unos euros de más.

    En el primer grupo entran pájaros de distinta envergadura, desde los muy poderosos -poder político, poder económico sobre todo- hasta los trapicheadores de pequeñas, o no tan pequeñas influencias, llámense concejalillos, raboalcaldes, delegados de esto o aquello, que escamotean, distraen, ponen la mano tonta, hacen un capitalito o simplemente venden su conocimiento por pequeños pagos que van acumulando.

    Contra los primeros, los muy poderosos, ministros, banqueros, grandes empresarios, la democracia, las democracias están indefensas. Es su naturaleza, como el escorpión. De la segunda, del menudeo de funcionarios venales, de electos que buscan su oportunidad en ocho o doce años de mandato hay que estar vigilantes día y noche, denunciar, proclamar, destapar, señalar con el dedo. Contra éstos sí podemos/debemos descararnos y escupir a su paso. Es al fin y al cabo lo que intentamos los que mareamos durante un rato a nuestro teclado para sentir que no estamos solos, que si ellos son muchos, nosotros podemos ser más.

    Siempre me hizo gracia, hasta dejar de hacérmela, aquel refranillo: administrador que administra y enfermo que enjuaga, algo traga.

  13. Como una de las cosas que hay en la vida, es una visión positiva de que la humanidad en su conjunto no ha perdido la dignidad, y de que aún hay personas dignas y leales a sus principios morales, os cuelgo el “link” de un personaje que lleva en EEUU 52 años sin perder la dignidad. ¡Vamos desde que tenía 18 y estudiaba abogacía!
    Y mirad lo que representa hoy USA como espejo. Ni la CIA, ni los gobiernos de turno han podido doblegar a semejante SER HUMANO.

    Ralph Nader: http://es.wikipedia.org/wiki/Ralph_Nader

  14. Equilibrada crítica a un fenómeno tan complejo pero tan intolerable, que cada momento gana terreno en la medida en que es aceptado, como inevitable, por una mayoría creciente. Muy bien vista la complicidad, expresa o tácita, de buena parte de la opinión pública y privada, y para la antología la frase de ese de ese “opinador” sobre Juan Guerra, que me parece recordar de ocasiones anteriores. Estos temas no son agradecidos, amigo, pero resultan moralmente obligados.

  15. Certero, duro, auténtico. Conozco pocos “opinadores” que traten el tema con tanta seriedad y tanta cinstancia.

  16. Sociata, membrillo, coje el dinero y corre, ¿no tienes bastante? Se ve, don gm, que hay temas que escuecen. Seguro que el oyente de Onda Cero ya aludido, cuya filiación partidista estaba clara, habría leído temprano su columna de hoy…

  17. Ya sabe que siempre hubo ladrones. César robó a mano armada, como Napoleón, como tantos por debajo de ellos. El Poder es inseparable de la corrupción. Pretender lo contrario, como ahcen los moralistas como usted, es puro empeño, casi manía. Que yo admiro, pero manía.

  18. Que les vayan dando, ja amigo, de sobra sabe usted que no es posible evitar a los ladrones (que ladran, queiro decir) cuando uno cabalga.

  19. Un día, señor gm, debería contar en público lo que sabes de estos bailes de máscara. Sin cortarte ante nombres gordos (el valor se te supone), ni ante instituciones. Sólo unos pocos conocéis esa historia con cierto detalle y eso es una responsabilidad. Su amigo Cacho, por citar a un periodista destacado, ya hace lo que puede y más. Me fiaría más de un ecuánbime como usted.

  20. ESta mañana he bufado escuchando a su agresor, pero me compensó cuando oí que usted lo calificaba, cero recordar que de “desgraciao”. No haga caso. Es inevitavble que los independientes cobren (leña) más que nadie.

  21. Buen análisis. También yo creo en lo del rasgo invariante del carácter humano, pero eso no quita para que tratemos de combatir siemprela golfería.

  22. Recuerden la anécdota de Agustín de Tagaste y el niño que pretendía sacar el mar con su cubo: recuerda la tenacidad del anfitrión de este blog en su combate contra los agiotistas y corruptos. Yo se lo agradezco. Me horroriza ese argumento de que la noticia repetida se agota y desaparece de la información.

  23. ¿Quién es el novelista francés de esa cita tan ingeniosa? ¿Podría hacer una excepción, don ja, y salir a decírnoslo. ¿O es que ni siquiera nos lee?

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