Un amigo sabio y republicano recalcitrante me comenta la significativa limitación de la respuesta a la convocatoria republicana del pasado 14 de Abril –unos tres mil feligreses en toda España es bien poca cosa, hay que reconocerlo—en términos que apuntan tanto a la débil racionalización de los reivindicadores como a la evidente inercia que gobierna este confundido criterio público, cuyos lodos presentes es preciso remitir, todavía a estas alturas, a los polvos cósmicos ayuntados en la Transición. Me cuenta mi amigo una anécdota que habla por sí sola: unas camisetas fervorosamente confeccionadas por un grupo republicano han sido rechazadas de plano, sobre todo por los alevines de esa movida, con el argumento de que no debería figurar impresa en ellas la palabra “española” calificando nuestra República, ridícula bobada que él explica a mayor profundidad remitiendo la cuestión al hecho básico de nuestra situación ideológica: la reducción de la izquierda refundada que disfrutamos, en especial de la socialdemócrata, al ámbito de lo estrictamente simbólico en el que hay que incluir, por supuesto, esta reivindicación republicana respaldada por el Gobierno, cuando no propuesta por él con medias palabras. Total, que no hay republicanos suficientes entre nosotros, de la misma manera que no había monárquicos cuando llegó la institución o que dejó de haberlos, de la noche a la mañana, cuando la caída de Alfonso XIII. Los pueblos son volubles pero necesitan su tiempo para darse la vuelta y acomodar la postura a cada novedad, y en España no hay ningún indicio razonable que permita vislumbrar el menor interés por cambiar esa cosa tan platónica que es la forma de gobierno. Yo creo que el funeral del 11-M hizo más por la monarquía, con sus principescas lágrimas negras y sus regios sollozos contenidos, que un cuarto de siglo de ejercicio de rutinas institucionales, como creo que el debatillo sobre Letizia marcó el techo real de nuestra actual ideología política. Aviados vamos los repúblicos, por más rentois que nos tiremos. Doscientos fieles en el cementerio de Sevilla en torno a Martínez Barrio constituyen, nos pongamos como nos pongamos, todo un testimonio de esa debilidad innegable del republicanismo que el Gobierno explota demagógicamente poniéndole una vela al diablo sin quitarle la suya a Dios.

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Está bien la tesis de mi amigo: la desocialización efectiva de la izquierda, su reclusión en el plano simbólico, puede darle mucho juego a la demagogia pero escaso fruto al cambio social. Claro que el Gobierno ha sido listo tirando la piedra al tiempo de esconder la mano, de modo y manera que el fracaso relativo (¡y tanto!) de la anunciada movilización del señalado 70 aniversario de la II República haya de anotarse en exclusiva en el debe del disperso movimiento y no en el suyo propio. En la entrevista a este diario el propio ZP se la he ido por las ramas a Pedro Jota respondiendo por peteneras a su pregunta concreta: “Si usted me pregunta qué prefiero, me quedo con la Monarquía Constitucional española entes que con la Quinta República francesa”. Vamos, que ni sí ni no, sino todo lo contrario, o ya que hablamos de la Corona, a ver qué tal por Logroño. Desocialización, simbolismo, lo que quieran, pero con la marcha atrás siempre dispuesta, con el freno de la ocurrencia siempre al alcance de la mano. El hecho es que en España, a pesar del Gobierno y de la izquierda en peso, sólo han podido arrimarse unas tres mil criaturas al hito republicano, y ésa es una cantidad decididamente insignificante en un país tan pragmático al que preocupa más el abuelo taxista de Letizia que los amigos presidiarios del Jefe del Estado. Este es un corral más para Jaime Peñafiel que para Azaña. Excuso decir lo que en él puede representar el voluntarismo de Trevijano y 2.999 republicanos más, entre los que, con la natural desolación, no dejo de incluirme.

9 Comentarios

  1. Republicano pero realista: esa es la única actitud de alguien de la Izquierda inteligente, libre de presiones de partido, independiente de clichés y de esa tiranía que es “lo que se espera de uno”. Bien diho, jagm, por lo mneos hablemos claro. Dejemos los cuentos para los profesionales de la política y los ingenuos que se mecen en la cuna de la nostalgia.

  2. No quiero pensar que esta columna supinga que también usted baja la guardia. Espero que no y así he tratado de entenderla.

  3. Humildad, sentido común, ¿qué más puede pedirse a un hombre que se juega mucho hablando en público? Como monárquico sentimental y decreciente, gracias por su habla clara y serena.

  4. Todos ustedes deben conocer el viejo chascarrillo. Llega el chaval sanote, con desparpajo, a la barra del bar y dice : ‘Jefe, póngame usted una cañita’. Y le contesta el interpelado, ‘yo no soy jefe de nadie’. ‘Bueno, maestro, no se ponga usted así y déme una cañita bien tirada’. ‘Yo no soy maestro de nada’, le contesta de nuevo airado el barman. ‘Está bien, tuerto, dame una cañita, ¿o también vas a decir que no eres tuerto ?’ Y es que el iracundo hostelero lucía en una de sus cuencas orbitarias el más ominoso vacío.

    Ayer un observador que resultó espurio llamó Fratricida al monarca reinante y se guaseó lo suyo de su afición a matar osos. No tardó mucho en salir a la palestra otro ‘observador’ que se manifestó como el verdadero, no el apócrifo, pero del temita de los rifles en los Cárpatos nadie quiso saber nada. Créanme que me siento más a gusto con el cachondeito de la llamada Fiesta, con sus toreritos vestidos de maricones, el del Pelo Blanco dixit, y de los cuernos con estopa ardiendo. Pero el Maestro vuelve a hablar de la tricolor -pero si estamos ya a 19 abril, quién se acuerda de ello- y una se arremanga y se mete en faena.

    Me temo que el que contó los tres mil repúblicos dominaba menos que yo el arte de Pitágoras y Euclides. Como que me parecen pocos. Si quieren comprobarlo de visu, vayan a algo de IU, con todo lo palanganera y cogecosas que se está volviendo, y verán que hay mucha gente joven, más de 3.000 por supuesto, que se identifican con la franja morada. ‘Puag, IU, con lo mal que huelen’, dirá alguno de los exquisitos que de cuando en vez se asoman a este blog.

    Servidora da fe. No huelen a aromas de vitorio ni a esencias de lukino, proclamo. Hace ya un puñado de años, cuando gobernaban en Madrid los mismos señoritos que ahora, pasé una noche en el tren, nada de AVEs, ni talgorros, sino un puto tren de los que tardaban la noche entera en llegar a los Madriles, digo que compartí noche y ronquidos con un grupo que iba a montar un pollo. Servidora nunca fue sindicalona, pero aquello me tocaba mis cositas y allá que me metí. Olía mayormente a pinreles y a polen de Ketama, pero desde entonces guardo mi tricolor con su verga, con perdón, acepción 4 del DRAE, y de cuando en cuando la pongo en mi balcón para que se ventile un poco.

    Lo de fratricida lo firmo yo también, el DRAE no miente, y la vieja historia de que gozamos (¿ ?) de una monarquía franquista, con el trágala de una Constitución a la que no se podía decir que no, también. Que hay muchos negocios, no todos limpios a la sombra del apellido quién lo duda a estas horas y que cuando suceda el hecho biológico, toma ya, o le dé por abdicar, vamos a tener en la jefatura del estado a un mozo del que resaltan sobre todo sus cualidades de zángano, tambien.

    Hoy me hubiera gustado seguir hablando de muertos en los mil encierros del verano y de salvajadas de borrachos a tanto torito asustado e inocente, pero si me tiran de la lengua, ya ven.

  5. Lo que dice aquí, el Jefe, es que se da la cifra de 3.000 maniferstantes por la República, en total y en toda España. En IU puede haber más, pero ése es otro asunto. Por haber, puede haber de todo, como en todas partes, por desgracia. En serio, doña, aquí no hay repiublicanos pro la labor de currarse la batalla. JA ho ha comentado más que eso. De todas maneras, me encanta su clase literaria para sacr tajada de la noticia, del detalle, del recado perdido en un rincón de del periódico, en un instante de la tele o la radio, en un agujero de la Red. En eso no hay en España quien le gane, ¿o no es verdad, doña Epimultívoca?

  6. Hoy le he visto en la Marestranza, junto a Burgos y a otros sevillanazos de la mayor sevillanía. No digo más. Supongo que se aburriría como yo.

  7. O sea que el oso del Cárpato, los negocios del Manco o del balonmanista, el mero papel de fecundador del mocito, de quien es notoria su incapacidad para abandonar las sábanas, de los trajines más o menos adúlteros del hemipléjico, todo eso son agujerillos negros, obra de cuatro ácratas sin sustancia. Pue qué bien. Niégueme uno sólo de ellos e inundaré este blog de bibliografía contrastada y documentada.

    ¿Que hay quien tiene tragaderas para todo eso y que
    Felipe, o Calvo, o el Duque en su momento no hubieran sido buenos presidentes de la República, por mentar sólo el Sanderín de los ex, sin tanta monserga de ciervos de catorce puntas, tanto palacio sin libros en la biblioteca y tantos baches económicos dudosos en esa hacienda hoy tan saneada? Pues vale, para usted su perra gorda. Por cierto ¿cae sierra Bullones cerca de los cerros de übeda, o tal vez por Jauja? ¿O quizás en Babia? Nunca saqué demasiada nota en Geografía.

  8. Cae por Huelva, doña Episódica, y por alguna de sus partes “menos favorecidas”, como dirían los desdramatizadores de la Junta.

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