¿Está rota o no está rota España? Este debate se ha reproducido durante años, en especial desde que el zapaterismo condescendió como lo hizo con los nacionalismos que lo han mantenido en el poder. Se nos ha dicho de todo a los que planteábamos la obviedad de que la unidad constitucional de España, en su realidad palpable, se ha resquebrajado hasta despedazarse en parte alentada por esa sublimación del aldeanismo que es el sentimiento independentista. Hasta que antier hemos visto en una tele acojonada que enfocaba hacia donde no se viera el caso, cómo un estadio en pleno abroncaba al Jefe del Estado y silbaba hasta el delirio al himno nacional, es decir, la escenificación, ya inocultable, de estos cismas cultivados. Una “estelada” en las barbas del Rey constituye un argumento incontestable y una muestra de rechazo a los símbolos tan insólita que es la mejor demostración de que, al menos unilateralmente, España ya se ha roto, al menos en esos dos pedazos de patria vieja que ayer, con acento inglés, proclamaban que son países europeos antes de despedirse con un inequívoco “Adiós España”. Los polvos del Estatut han traído estos lodos y que no se diga que los símbolos no son tan importantes cuando estos mismos días los catalanistas andan empeñados en una pelea por elevar la fórmula de declarar danza nacional a la sardana, que dicen que se quedó fuera de la sacralidad estatutaria, como se quedaron, por otra parte, la barretina, la butifarra o la ‘nova canço”. ¿Qué se puede ganar mirando para otro lado como hizo TVE? Pues nada, claro, a parte de evidenciar el pánico institucional a que lo que está pasando llegue a la opinión pública. Respecto a que se trata sólo de una minoría, ya veremos. En Valencia o Baleares, como en Galicia, también se cuestiona ya la españolidad. Es la utopía de la aldea frente a la realidad de la nación. Lo que ustedes quieran, pero España entera se tuvo que antier tragar esa ofensa de parte.

 

De nada sirve desdramatizar. Esa fractura es tan real que hasta puede retransmitirse en directo, a pesar del estúpido esfuerzo de TVE, porque una “estelada” en las barbas del Rey no es una anécdota sino toda una demostración. La debilidad del Gobierno y la amplia corriente que lo apoya ha provocado lo que era inevitable, aunque bien es verdad que probablemente sólo el principio, y una vasta mayoría de españoles se siente indefensa ante esta mudanza del modelo territorial para la que no se ha contado con ella ni poco ni mucho. Antier era una exigua minoría la que coreaba la letra inexistente del himno frente al clamor secesionista. ¡Y en la final de la Copa del Rey! Al menos ya no se nos podrá acusar de ultras a quienes denunciamos desde hace tiempo este proceso. La imagen de la fractura fue apabullante. Ganan los lugareños porque se les dio cuartelillo. A ver cómo negarlo y, sobre todo, a ver cómo se podría arreglar eso a estas alturas.

15 Comentarios

  1. No sé si he confesado alguna vez que soy una pesetera del copón, con perdón del padre Cura. En el mes de mayo suelo estar con las neuronas erizadas porque me doy perfecta cuenta de lo que -impuestos indirectos aparte: gasolina, alimentación, libros…- le chupan a lo largo del año a mi ya modesta paguita.

    Y me jode sobremanera por ejemplo el sectarismo de tve, que se paga con una milmillonésima parte de mis impuestos; me encocora el boato inmerecido con que vive y sobre todo medra la familia Borbón con otra milmillonésima parte de mis impuestos; no digamos la panda de parásitos de todas clases, tamaños y colores -políticos, rémoras, familiares y allegados de los políticos, los cineastas, funcionarios absentistas…- que viven como dios bendito con otra milmillonésima parte de mis impuestos. Y así podría seguir otro par de folios.

    Creo también haberme confesado alguna vez ácrata moderada y radical no radicalista. Lo repito. Sin llega a aquello de ni dios, ni rey, ni patria ni patrón. O lo de abolir la última norma, conculcar la última ley, y colgar al último papa, de las barbas del último rey.

    Lo seguramente poco que me queda de vida lo voy a pasar cachodeándome desde la más rutilante estrella al más despreciable piojillo. Pero tengo un corazoncito y una dignidad. Esta última compartida con mi tierra, donde se hunden las raíces de esta vieja cepa que soy, con mi gente que tampoco es tanta. Por eso, que no me la pisoteen, que no me injurien, que no se mofen de mí y de los míos, que no me avasallen, que no me chiflen, que no me escupan. Sobre todo que no lo hagan con el consentimiento y tragaderas de quienes arrebañan mi menguado dinerito. ¿Es mucho pedir?

    No me resisto a transcribir unas frases que leo en un editorial de la competencia: …”Tal vez, convenga mirar a Francia y reflexionar sobre la norma impulsada por Sarkozy que impone la suspensión de cualquier acontecimiento deportivo si se produce algún tipo de ofensa a la Marsellesa. Dice Rodríguez Zapatero que España no se rompe y que la oposición solo anuncia catástrofes cuando pone el acento en el fracaso de los mecanismos de integración política. Sin embargo, los hechos acaecidos en Mestalla son un pésimo síntoma del desapego hacia el fondo común de sentimientos compartidos que configuran una sociedad democrática. Resulta lamentable que amplios grupos de seguidores se dejen manipular por sectores extremistas…”

    Claro que a Sarkozy los retroprogresistas a la violeta también lo tildan de facha, de enano, de coñón. No tienen la mayoría ni hetaira idea de su biografía política, que si la comparamos con la del Rîsîtas, ni te cuento. Antes de ser Presidente de la Rèpublique ha sido Ministro del Interior y Ministro de Economía, Finanzas e Industria en los diversos gobiernos presididos por Jean-Pierre Raffarin, presidente del Consejo General de la región de Altos del Sena y, nuevamente en el gobierno de Dominique de Villepin, Ministro del Interior. Total, solo ha sido votado Presidente por el 53,06 % de los sufragios gabachos, emitidos en los comicios celebrados el 6 de mayo de 2007. Pero, bah, eso cuenta poco para nuestros retroprogres, tan defensores de proetarras, bloqueros, separatistas catalanes o baleáricos, batasunos o monolingües del carallo.

    P. S. Para evitar malentendidos, aclaro: cuando aplico el apellido ‘moderado’, quiero resaltar mi condición de ácrata, no de anarquista. Ni se me ocurriría ir poniendo bombas por donde vaya de camino a una comilona el señor Borbón, ni siquiera pegaría un tiro de matasuegras al señor Botín.
    Lo que quiero aclarar es que me la sudan de igual modo las pamplinas neoliberales de Aznar, Rajoy, Rato o Aguirre, que las ridículas payasadas seudoizquierdistas de Pepiño, Llamazares, Sebastián o el opalescente Rîsîtas. Ni a unos ni a otros votaría ni siquiera “por un pan y un duro”.

  2. Sin alcanzar del todo la diferencia entre ácrata y anarquista, lo confieso, dispenso de veniales a doña Scéptika por su homilía anterior. Tiene una gracia esta mujer que no habría psicostasis de la que no saliera ilesa. La columna, fenomenal. Ha sido uan lástima que la colgaran a la hora en que las gallinas se acuestan y los nenúfares se cierran, dicho sea tan líricamente para acompañar el estro de la doña.

  3. España está rota, lo que no supone que notenga arreglo. Esa mayoría (del estadio) que nos ofendió a todos, es en realidad una exigua minoría rabiosa que, encima, conecta con el crimen en si intención última. Son unos memos. Casi tanto como lo de TVE.

  4. Aquí lo hacen en un estadio y los linchan. En Francia, más jacobinos, con mayor experiencia histórica, simplemente suspenden el partido. Eso es respetar las cosas en un país no dispuesto a dejarse romper.

  5. Sin que nos demos cuenta, se están repartiendo la tarta a cara de perro. Se llevan el bocado que pueden. Todos. Porque hay muxhas formas de destruir una nación, aparte de separarle sus partes. La corrupción, sin ir más lejos, es una de ellas, y yan ven lo que está pasando por todas partes, aunque el tonto de Camps se lleve la palma por memo. Lo del estadio fue bochornoso y nos ofendió eso sí, a todos. Me queda el consuelo (la esperanza) de que la reacción provocada en los españoles de todas partes les acabe costando cara.

  6. Mi “rival” Sarko, ése es el ejemplo. Lo que pasa es que aauí ni hay sentimiento patriótico como el que canta La Marsellesa, ni hay cojones para defender nuestras señas de identidad.

  7. Dijo un lumbreras en cierta ocasión que los males de la democracia se curan con más democracia. Mientras no demuestren otra cosa, por mí el remedio a esa feria cuatrianual a la que es convocada la pleble con alguna que otra verbena de vez en cuando, se lo pueden aplicar en forma de enema templadito, hasta todito el fondito, para que les de más gustirrinín tanto al Zetapé como al Sueñaniñas, como a todos los chuponcetes-as que los rodean.
    ¿Qué pasó ayer en el Casino? ¿Había Happy Hour en el de enfrente? Huy, huy, huy…

  8. Yo soy partidario de que quien quiera irse que se vaya, pero con lo puesto.

    Somos tan primos, y ellos lo saben, que quieren, y si no cambian nuestros políticos la conseguirán, independencias subvencionadas, o sea, que les paguemos sus pensiones, su seguridad social y sus policías autonómicas.
    ***************

    Doña: No presuma de facha que no la creo. Ayer tenía Vd. más razón que siete santos.

  9. Ácrata=a-κράτος // Anarquía = ἀν-αρχία).

    Perdone mi pedantería Reverendo, por intentar llegar a la altura de su sandalia en conocimientos de griego. Pero me he llevado un rato trasteando, intentando aclararme yo misma.

    Probablemente a- y an- sean la misma preposición. Una servidora le da a la primera sentido de privación y a la segunda de ‘en contra de’.

    Como ácrata soy utópicamente partidaria de la supresión de toda autoridad. Nunca me consideraré por contra anarquista en el sentido de poner los medios, violentos se supone, para conseguir la desaparición del Estado.

    Una es de un simple…

  10. Creo que no hay diferencia entre los dos términos. Ambos significan al partidario de eliminar todo poder.

    Sobre la grita de Valencia, que fue una grotesca demostración de la debilidad de este Estaod de Derecho, en el que cualquiera puede transgredir los límites sin sanción. Por ahí los hubieran chorreado. Aquí, la teuve hasta les disimuló el escándalo. Una pena.

  11. Los chicos, que pasan de todo, piensan en mayoría que los de la bronca al himno “son unos cabrones” (sic). Nosotras las profes no hemos querido reprimirles el lenguaje, por una vez.

  12. Me interesa más referirme a lo de ayer. En concreto al comentario de Marta y su disconformidad con la columna que justificaba la prisión del verdugo nazi. Decía la señora que quién sabe si esos crímenes los cometió en realidad y si acaso se ha arrepentido el verdugo. Me pareec que no hace falta responder a ninguna de esas dos preguntas clásicas…

  13. Con retraso me adhiero y rubrico donde haya que hacerlo la tácita reclamación de reacciones que siente, yo diría que una inmensa mayoría de españoles dolidos por el gesto consentido de esos brutos.

  14. dificila vuelta atras tiene este peliagudo asunto habria que contentarse con que no transcendiera a mas pero a ver quien le pone el cascabel al gato. un saludo Don Jose Antonio

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