La ilusión de la juventud perpetua ha acompañado al hombre siempre. En la era mítica imaginó una fuente divina que rejuvenecía al anciano, como parece que le contaron a Ponce de León los caciques de Florida hasta volverlo tarumba. Una crónica tardía de Indias cuenta que esos caciques visitaban un manantial prodigioso y volvían al poblado enteramente rejuvenecidos, dispuestos a tomar nueva mujer y engendrar nueva prole. Pero el mito se renovó en nuevas claves mágicas, al menos desde el Renacimiento, en torno a una figura señera, el ‘doctor Fausto’, mago medieval reconocido, al parecer, sobre el que mucho antes de que Goethe nos contara la fantástica historia de su pacto con el Diablo, ya habían escrito Marlowe y algún otro. No tiene bastante, el hombre, con la prolongación de la esperanza de vida –que en el pasado siglo pasó de 45 a 75 años en el varón– sino que se empeña en mantener intacto el cuerpo juvenil, unas veces con el dudoso concurso de la cirugía, otras controlando con prudencia su modo de vida. Goethe se encontró la novela de ‘Fausto’ escrita en la pared de una taberna de Leipzig cuando todavía era estudiante aunque supo elevarla a una altura memorable y tan moralizante, en definitiva, como la fantasía de Wilde sobre el retrato de ‘Dorian Grey’, pero la verdad es que no dejan de surgir aquí y allá propuestas de longevidad y juventud cada día más optimistas. Me he leído, por ejemplo, la “fórmula” hecha pública por los ‘Archives of Internal Medicine’ y me he quedado igual, pero desde un hospital bostoniano anuncian la posibilidad efectiva de que el hombre disciplinado viva ya hasta los 90 años, una miseria comparada con los 120 que augura que aguantará la actual ‘basca’ una investigadora de Cambridge, Aubrey de Grey. Me imagino la cara que pondrán los contables de la Seguridad Social si cae en sus manos esta noticia.

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 Vivir más, pero vivir bien, con “calidad de vida”, como ahora se dice imitando aquel concepto inventado por Giscard allá por los  felices 70. La idea que se abre paso es que igual la duración de la vida que la conservación física, no dependen tanto de la genética como de los factores ambientales que está en nuestra mano controlar y, en ese sentido, un sabio de la universidad de Tufts asegura haber conseguido probar que las ratas pueden conservar intactas su capacidad cognitiva y motora casi indefinidamente, siempre que se las alimente de forma constante y regular con nueces, cuyo alto contendido en antioxidantes garantizan la conservación de su estructura neuronal, hipótesis extensible a los humanos que, alimentados con esos frutos, bayas y zumos de fruta, aumentarían decisivamente su “esperanza de salud”. Se multiplican los hallazgos y propuestas esperanzadoras en una sociedad que ha sacralizado la juventud y que, por eso  mismo, se vuelve irremediablemente fáustica, dispuesta a pactar como sea con el esquivo diablo comprador de esas almas en las que apenas se cree ya, decepcionada tantas veces tras al fracaso de las chapuzas quirúrgicas y las falsas panaceas, pero abierta siempre a la novedad que, con vitola científica, nos llega cada dos por tres de lejanos laboratorios tras los que acaso se esconden meras agencias de publicidad. Desde el ‘gerovital’ o el ‘viagra’, ‘don Juan’ y Mesalina han progresado lo suyo, eso no se puede discutir, pero me da que la decadencia fundamental, la huella fatídica con que el tiempo nos marca de manera indeleble, no tiene cuartel por mucho que los actuales arcabuceros de Ponce rastreen minuciosamente la Florida de esa esperanza siempre defraudada pero nunca vencida. Goethe se consolaba, después de haber escrito la odisea del maestro y ‘Margarita’, advirtiendo que si la juventud es un defecto, no hay que preocuparse porque se remedia pronto. Menos mal. O mejor, quien no se consuela es porque no quiere.

12 Comentarios

  1. 11:14
    “sino que se empeña en mantener intacto el cuerpo juvenil,”
    Si no para qué.
    “Me imagino la cara que pondrán los contables de la Seguridad Social”
    No lo imagine, querido ja, que ya se les ha puesto desde hace mucho tiempo.

  2. Totalmenet de acuerdo , don José António.Cuántas veces, harta de ver a una cría con la tripa al aire, y luciendo la raya del culo en cuanto se sienta, he convocado a la madre y , al verla, he comprendido el problema. La señora iba vestida de hermana mayor de su hijita, es decir lo mismo, solo que mucho más pintada.
    xxx
    Nada más triste que los que quieren a toda costa aparentar lo que no son pero ucha más indulgencia me merecen los nenes que quieren hacerse los machotes que los adultos que quieren parecer nenes.
    Besos a todos.

  3. Ja, mi don JA! Se le ha olvidado junto al ‘gerovital’ de la doctora Asland, a donde peregrinaban los pudientes de occidente a ingresar sus buenos dólares en el país de Drácula y Ceausescu, nombrar el ‘ciripolen’, que mutatis mutandis se parece en fonética al famoso miembro de Archidona. Salut y força. Ejem. ¿Y qué me dice de la señora Ferrero Rocher, antes de Iglesias, después de Griñón y por último del usurpador de Rumasa? Está ya más joven que su primera hija, osá.

    ¿Hay algo más penoso, patético dice la basca, que un soixanthuitard, con los cuatro pelos de la nuca hechos coleta, vistiendo a la dernière, utilizando el lenguaje de los logseros e intentando buitrear a sus casi nietas?

    Ustedes los sabios que saben mejor que nadie lo de los conceptos, las esencias y los accidentes, constatan que a un bien (?) efímero y turbio como es la juventud se le quiere conferir categoría de permanente. Servidora, casi de la quinta del Serrat, encontró precioso aquello del ‘hace veinte años que tengo veinte años’, allá en los 80. Hoy algunas veces se me escapa lo del ‘soy una treinañera repetida’, pero una sabe que son paparruchas. Se tiene la edad de las coronarias, dicen algunos ‘dostores’. Toma, y del hígado, y de las rodillas, y de las cervicales…

    Lo que sí es cierto es que cada mañana amanece el primer día del resto de la vida -qué pegote, mis cuates- y una no puede hacer retroceder al tiempo ni un minuto, pero sí cuidar mínimamente al continente para que el contenido se mantenga en las mejores condiciones posibles.

    ¡Qué pena si este camino fuera de muchísimas leguas y siempre se repitieran los mismos pueblos, las mismas ventas, los mismos cabreros, las mismas recuas! (León Felipe, que no yo. Y espero que mi memoria me haya sido fiel)

  4. El NO de la máquina me ha detenido dos días, de donde deduzco que el pagón repetito a lo mismo se debe en muchos casineros. Lo de hoy es precioso, culto como siempre y motivo para pensar un buen rato. Espero que esto vuelva a la normalidad pronto

  5. Y yo, que por ser nueva, me he cortado al pensar si mi sola presencia ha espantado alos demás… Muy bonito lo de hoy, sin dejar de ser profundo y bien fundamentado. Me uno al deseo del Cura de Pueblo.

  6. Me encanta esta manera indiferente de abordar los temas clásicos, citando com,o el que no quiere la cosa a Ponce de León y a Goethe junto a unos cuantos ilustres más. De acuerdo en todo con el fondo, aunque me hubiera gustado, como me ocurre muchos días, que la columna se hubiera alargado unas páginas más: seguro que don ja tiene mucho más que decir sobre esta bella fábula de lo que ha dicho.

  7. Muy hispánico, muy nuestro, esto de la falta de tenacidad. Mae culpa, por la parte que me toca, pero sin dejar de añadir que el privilegio de estar en contacto directo con estas joyas/reflexiones merecería más atención.

  8. De nuevo.
    Ya sé que soy una pesada, pero mientras iba a mis cosas me trotaba la columna por la cabeza y me pongo de nuevo a teclear porque de repente he pensado que el mito más bonito, el que tiene más miga, el que encara la vida con optimismo y alegría es el de los griegos, el de la fuente de juventud, el mismo que tenían los caciques de Florida.

    El Fausto, a pesar de su nombre , ya arrastra culpabilidad y estamos el culo entre dos sillas, sopesando los pros y los contra, sospechando que aquello va a costarnos caro….Y efectivamente, creo que sacralizar la juventud nos va a costar caro.

  9. Sin excusas (que tendríamos), suscribo la protestilla de míster Miller. Suponemos que lo que ocurre es que no todos los días es fácil acceder a la máquina, pero no nos parece demasiaod probable. La verdad es quien tendría que enfurruñarse es don ja, auténtico forzado de la escritura, que no falla ni un día y encima se permite deleitarnos, casi sin fallar uno, con historias y culturas poco frecuentes.

  10. Me acaba de fallar la máquina, miren por donde. Me lomito, por tanto, a adherirme a la protesta repetida hoy y a expresar mi admiraicón al autor de tantas memorables piezas, cultas, ligeras, profundas y frescas. No es frecuente, ni mucho menos, el caso, por lo que no debemos preocuparnos demasiado, amigos blogueros, ante nmuestras pequeñas defecciones.

  11. 19:43
    Bienvenida, doña Blanca, no se corte un pelo que no asusta Vd. a nadie.

    Sobre el Ciripolen, doña Shiva, le puedo decir que tuve el placer de conocer y tratar a su inventor, don Cirilo Marcos, que era un viejo apicultor con conocimiento, oficio y solera, a más de simpático y excelente persona.
    Por aquel entonces lo hacía artesanalmente con su propia cosecha y lo promocionaba y vendía por las ferias de apicultura.
    El producto no pretendía ir más allá que cualquier complejo vitamínico. Seguro que por su composición, miel, polen y jalea real no puede hacer daño a nadie.

    Yo tampoco encuentro al joío diablo. De momento salgo a comprar nueces y que se cisquen los de la Seguridad Social.

  12. (Se me ha adelantado usted, mi don Eli, porque una servidora iba a darle la bemvinda a doña Alba. Me siento satisfactoriamente sustituida).

    Por pereza no releo todlas las entradas pero permítanme una apostilla a lo reciente. El fruto de la nogala, como la llama Delibes, es probablemente – y disculpen, pero de esto sé algo más que de metaf´sica y no me lo puedo callar- la perla más valiosa de los frutos secos. Ábranla con cuidado y verán sus propios hemisferios cerebrales. Tradicionalmente se la consideraba alimento que iba directamente al cerebro.

    Tiene de tó: oligoelementos esenciales, minerales como magnesio, hierro, fósforo…; ácidos grasos superiores incluso en calidad al aceite de oliva; fibra vegetal soluble, la buena, y vitaminas del grupo B, el más valioso quizás.

    Un pero. Son altamente calóricas. Crían flotadores si se abusa. Desde hace siglos, una de mis comidas es solo a base de fruta, que culmino con tres nueces, tres, y un dátil. Espero llegar a los cien y a la SS que le vayan dando. Necesito muy poco para vivir y ya hay hipotecas inversas.

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