Los mitos vienen sirviendo en manos interesadas lo mismo para un barrido que para un fregado. El que cuenta la desdicha de Idit, la mujer de Lot el justo, por ejemplo, ha sido presentado muchas veces como un instrumento autista, favorecedor de la inopia y la desmemoria cuando en realidad su sentido es infinitamente más oscuro y hondo, y nada tiene que ver con la amnesia voluntaria. La actual aventura de recuperación de la memoria de la guerra civil, sin ir más lejos, nos está ofreciendo la posibilidad de valorarlo como un simple consejo prudencial que no tiene por qué equipararse a la amnesia voluntaria, sobre todo si atendemos a las inesperadas respuestas que están dando los españoles a los sondeos que tratan de averiguar cómo se representa hoy en la memoria colectiva con aquella tragedia de la que nos separan nada menos que setenta años. Para empezar, ahí está la imagen del golpe de Estado, del 18 de Julio, que no rechazan, por creerlo justificado, al parecer, el 30 por ciento (encuesta de El Mundo) y que ignora por completo uno de cada cuatro (El País). Luego ahí está ese 40 por ciento sobrado que no condena la dictadura (El Mundo) junto al sesenta que lo considera, en efecto, como “algo que pertenece al pasado” (El País) y que en esta encuesta parece que es aún mayor pues sólo el 53 por ciento condena el “régimen”. No creo yo que lo que busquen los memoriosos sea precisamente descubrir que una amplia mayoría de españoles celebra hoy que Franco muriera en su cama y mucho menos todavía que nada menos que un 74 por ciento raspado de ellos se declare contrario al uso de la violencia contra él. Se puede entender, por su vinculación con la locura etarra, que más del 90 por ciento condene abiertamente el asesinato del presidente Carrero, una cifra, a mi juicio, considerablemente mayor que la que se hubiera podido medir en su momento. Es más, en el estudio de El País aparece un contundente 45 por ciento de españoles actuales que hacen suya la conciliadora fórmula que ha sido durante decenios la panacea coloquial el moderantismo: que el franquismo tuvo “sus cosas buenas y sus cosas malas”. La alta estima en que se tiene hoy en día a un personaje como Fraga, en fin, debería servir a los partisanos de la memoria para cuestionar razonablemente sus proyectos. El tiempo no pasa en vano, no hay que darle vueltas, y a partir de cierto momento es obligado confiar la memoria a los historiadores solventes.
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Es más, sospecho que este trágala partisano puede acabar provocando el efecto contrario al buscado, a saber, la demostración de que la distancia favorece la mitificación de todo hecho histórico y con ello dificulta su visión imparcial. Seguro que esos datos que menciono no complacen ni poco ni mucho a quienes andan empeñados en tratar el pretérito como si fuera un presente, pero ahí están, y mucho me temo que otras decepciones y contratiempos acechen agazapados entre los pliegues de la propia memoria para dar el salto mortal cuando menos se piense. La apertura  partir de los años 90 de los archivos secretos soviéticos sobre la contienda fratricida, desde luego, lleva proporcionado más de un disgusto a los partidarios de la memoria parcial y más que va a proporcionarles a medida en que vayan siendo estudiados por revisionistas o anti-revisionistas. De momento, ni unos ni otros deberían perder de vista la realidad que reflejan los dos sondeos que utilizo, esos porcentajes de españoles lejanos cuando no ajenos (incluso por completo) a un pasado que creíamos cerrado para bien y para mal. Péguy decía que es difícil hacer historia antigua porque escasean las referencias pero  no menos que hacer historia moderna precisamente porque sobran. Esta batalla política que vivimos parece darle la razón a Péguy y hacerle un guiño al autor del ‘Génesis’ por el acierto con que supone petrificar en sal a la mujer de Lot.

9 Comentarios

  1. El trabajo de campo que se está realizando –entrevistando a los supervivientes-, es imprescindible y efectivamente “el tiempo no pasa en vano”, se van muriendo, y sí hay que darle vueltas para que a partir de cierto momento, se confíe toda esta memoria a los historiadores solventes, como tú dices.

  2. Insisten en la movilización: investigar a los supervivientes. ¡Como si el estimonio de los supervs. de uno u otro bando no fuera, por lo general, cuestionable! Nunca mencionan los documentos –jagm sí lo hace– desclasificados en la URSS, por ejemplo, que Payne, Elorza, Vidal y muchos otros han manejado ya con aporvechamiento. Pero, ah, es que es esos archivos hay cosas que mejor no ver, mientras que en esas “fuentes orales”…

  3. Otra vez el tema. ¿No han visto los empecinados lo que ocurre en la práctica cuando, sin ir más lejos, ellos mismos no se ponen de acuerdo para hacer una ley de la Memoria?

  4. Con todo afecto: sean justos: gm no dice e insiste en que “NO QUIERE SABER QUÉ PASO” (SE SABE DE SOBRA), sino que no es bueno que se plantee la Historia como un ajuste de cuentas. Y eso es lo que está haceindo el zapaterismo, entre otras cosas porque con ello tapa sus graves déficits políticos: lío del 11-M, opa a Endesa, fracaso política del agua, locura de los Estatutos…

  5. Me temo que discuten hoy, significatrivamente, sobre algo ajeno al fondod el tema, que no es otro que la curiosa memoria real de los españoles actuales –no de sólo unas cohortes, sino de todos– sobre lo que fue la GC y el franquismo. Comparto la sorpresa de ja por los resultados, nos gusten o no, mucho menos agrios de lo que seguramente esperábamos los críticos con la dictadura. Una razón más para anadrse con tiento con la puñetera memoria: puede suceder que acabemos comprobando lo que no querríamos saber, por ejemplo, que el antifranquismo es una batalla perdida, a salvo (véase la última entrega del sondeo de El Mundo) el futuro.

  6. Bella historisa –y enigmática– la de Lot e Idith (por cierto, ¿de dónde saca el nombre, don josian, si no lo recuerdo en Génesis). Gran espejo para que se miren en él los memoriosos voluntaristas. Y no sé por qué le tratan a usted como si se opusiera a la memoria, cuandon yo recuerdo la Cruz del Sur apoyando a tope a algunos de esos libros que salieron al principio, antes de que se desencadenara la oafensiva zapaterista.
    Doña Atélite: nadie debe empecinarse, que no es bueno. Historiadores, sí, historiadores son quienes deben intervenir. Lo demás son ganas de “agitar”, pura “agiprop”. Y sé que´usted lo hace con buena intención, pero no eche en saco roto lo que apunta ja en su columna de hoy sobre la memoria actual española. Mi sangre también corrió en aquella tragedia, vaya por delante, y por ambos bandos. Y hace años que mi biblioteca desborda de ensayos sobre aquella locura. Tranquilidad, no se deje embaucar por nadie. La memoria requiere antes que nada ser libre y objetiva. Una memoria explotada políticamente es una barbaridad.

  7. Efestiviguonder. La GC, dicen, es el fenómeno bélico más estudiado de la historia. Lo que recuerde ahora algún ancianito medio gagá es de tanta categoría histórica como el testimonio de un barrendero de mi pueblo que no sé si aún vive, que iba a Güerva a todas las manis -que las hubo a manojitos- profranquistas. Había sido legionario o similar y confundía a Queipo con José Antonio. (Mi fratre, por su edad y circunstancias, usted se llama como se llama por lo mismo que dos primos hermanos míos).

    Marción pone la bala donde puso la mira y deja bien claro que el Zapatético tira cohetes de verbena -boda gay, estatutillos de cagada, abueletes on the record- para ocultar su vaciedad y cortedad de recursos. Con los bachilleres Pepiño y Montiña, sí con eñe, por pura joda, como augures y un currículo puramente culiparlante, qué podemos esperar. Si saca nueva mayoría me hago apátrida. Por éstas (+++).

    (Ateli, corasón, hoy no coincidimos. Por cierto, he intentado saludar al obispo de Mondoñedo tras la misa de doce, paseando largamente sus callejuelas -Cunqueiro, de bronce e ironía, sonreía de medio lado- sin conseguir topar con él. Para mitigar tanto desconsuelo hemos tenido, aquí mi pareja y una servidora, que encalomarnos un tarugo de solomillo de ternera de lujo, tierno como la leche. No digan que no doy pistas).

  8. Mal apunta doña Epi. Conozco –por circunstancias–a don jag desde que era niño, y por eso sé que antes que él (y que un primo suyo, importante político actual) hubo la tira de josé antonios en su estirpe. Al César lo que es del César y a Trebonio lo que es de Trebonio.

  9. El Mundo 07/08/06, página 14.
    “LA GRAN MAYORÍA DE LOS ESPAÑOLES APOLAUDE LA TRANSICIÓN Mayores y menores (los porcentajes apenas varían), de izquierdas y de derechas.
    Decididamente. lo que es “REVISIONISMO” es la política del Gobierno de replantear una de las pocas soluciones positivas de nuestra Historia.

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