Cuando la democracia llegó a España había registrados en el Ministerio del Interior más de doscientos partidos políticos. Una situación inquietante –se la conocía como “sopa de letras”– porque sugería la posibilidad de una fragmentación tan alta que hiciera ingobernable el sistema, lo que llevó a pensar en un procedimiento de atribución de escaños que favoreciera la formación de mayorías, y con ello proporcionara estabilidad al sistema. Se optó por un complicado mecanismo –la ley D´Hont y la atribución de dos diputados como mínimo por provincia– que, en definitiva, favorecía de entrada a los grandes partidos, pero también primaba a las provincias pequeñas respecto de las mayores, doble circunstancia que jugaba a favor de las formaciones nacionalistas, mayoritarias en sus feudos, cuyo resultado ha sido la auténtica estafa electoral que mantuvo la pasada legislatura y que acabamos comprobar una vez más el 9-M. Cuentas disparatadas, evidentemente, que permiten que CiU, con 745.000 votos obtenga 10 escaños o el PNV con 302.000 consiga 6, mientras que el flamante UPyD, no consiga con sus 300.000 más que uno solo. Un cálculo elemental demuestra la inverosímil falacia que entraña este sistema de todos denostados pero por todos admitido, y es éste: con un sistema equitativo, si Rosa Díez logra un diputado con sus 300.000 apoyos, ZP necesitaría para conseguir sus 169 nada menos que 50.700.000 votos y, sin embargo, se las avía, de momento, con sólo 10.700.000. Es verdad que la solución no es sencilla, descartado por todos el sistema proporcional puro (que no haría variar gran cosa los resultados)  y mientras no se modifique la Constitución que es la que consagra a la provincia como circunscripción, pero no lo es menos que mantener el actual dispositivo legitima una injusticia supina como la que supone que el millón de votos de IU no le suponga más que dos diputados en tanto que 62.000 le conceden uno a NA-BAI. Una estafa, hablando claro y pronto. Un autoengaño que, insisto, todos repudian pero nadie se decide a corregir.                                                                xxxxxCon este paradójico sistema el pez grande se come al chico o viceversa, y eso es lo peor porque, entre otras cosas, como consecuencia de la atribución  de “restos” en el reparto, nadie puede estar seguro de que su voto vaya finalmente al partido de su libre elección o sea adjudicado precisamente al rival. ¿La culpa? Pues parece evidente que hay que atribuírsela a los dos partidos mayoritarios en la medida en que ambos se saben beneficiarios por las razones expuestas pero, además, en razón de que ambos se han aprovechado, a su turno, para mantenerse en el poder, de la alianza con esos partidos nacionalistas tan desproporcionadamente tratados por la ley Electoral, aparte de que sus éxitos electorales le han proporcionado un trato financiero de excepción (las condonaciones de créditos a partidos insolventes están a la orden del día) lo que supone una injusticia añadida respecto a los partidos menores. Mientras no se reforme esa Ley no tendremos una auténtica democracia sino un simulacro de autogobierno legitimado por un montaje que constituye una verdadera estafa. Aquí, en este momento, ni los grandes ni los chicos tienen la estatura real que aparentan, y ya me dirán cómo explicar a los votantes de IU, por ejemplo, que su voto vale, en la práctica, 85 veces menos que el del PSOE… si hubiera una circunscripción nacional que ahora mismo no existe. No tiene sentido seguir manteniendo, a estas alturas, cuando ya el bipartidismo aconseja casi lo contrario, que un voto de Álava equivalga a seis votos madrileños, como acaba de suceder otra vez. Veremos que ocurre cuando UPyD plantee esa reforma imprescindible pero, en cualquier caso, ahí van a resultar tan elocuentes los discursos como los silencios.

18 Comentarios

  1. Amén. Las cuentas no pueden ser más claras. Pero ¿y la solución? Comprendo que sugieras su dificultad al tiempo que plantees la necesidad de encontrar una adecuada. Esto es una estafa, en eso no hay dudas.

  2. Me sorprende lo que dice de la proporcionalidad pura, pero lo he comprobado y es cierto. Es impoortante que estas cosas se ilustren con ejemplos tan demoledores como los que ofrece la columna, que curiosamente estarían al alcance de cualquiera pero que no se suelen ver por ahí.

  3. No dice cuántros votos necesitaría el PP. ¿No está usted cuestionando la democracia, señor superdemócrata-comunista?

  4. Veo con pena que lo de comunista sigue siendo un dicterio para los socialdemócratas apesebrados, pero en cualquier caso su tesis de hoy es importante y muy oportuna. Lo mejor, el título valiente: una estafa. Si no quieren que se les diga que modifiquen la normativa.

  5. Me ha encantado. Hay coass que se intuyen pero no se saben hasta que no se ven. Gracias una vez más.

  6. Demoledora. ¿Se puede hablar en serio de legitimidad? Me encanta escuchar una protesta de esta rotundidad en alguien que conoce bien la teoría y que no se arruga ante la práctica, con esos ejemplos fenomenales ante los que les debería dar vergüenza a los “legitimados”. Dicem “ésa es la Ley que hay”. Hay que contestarles: “Pues mientras no haya otra, yo no voto”.

  7. A ellos se la trae floja lo que digan los “espíritus selectos”. ¿No acaban de ver ustedes otra vez a la masa actuando sentimentalmente, cokmo había predicho el sabio de ZP? Llevaba razón Romanones y la lleva Rajoy al recordarlo: “¡Jo, qué tropa!”.

  8. Art. altamente demoledor, desmoralizador, pero claro como el agua. Es verdad lo antes dicho: hay cosasq ue todos sabemos pero que disimulamos, como si no las viéramos, hasta que nos las ponen delante bajo un foco potente. Como jagm hace en la columna de hoy.

  9. ¿Es lícito cuestionar la democracia? Se lo pregunto sin doblez, derechamente, porque vada día me asusta más su pesimismo. Cuente eso sí con min solidaridad y admiración por su trabajo y por su independencia.

  10. 13:10
    Estos tahures juegan con las cartas marcadas, pero como el que tiene la baraja, además de ser el favorecido, es el único que puede pedir una nueva no lo hace en la inocente ¿o estúpida? creencia de que la va a tener siempre.
    Y así indefinidamente. Estamos listos.

  11. Como la modestia no es virtud que albergue en mí cuando me levanto Mrs. Hyde -si amanezco como dra. Jekyll soy una malva- me autocito: ” Aritmética electoral tramposa. Pues claro. Pero los fulleros, los tahúres tan a gustito, que juegan con esas cartas marcadas. Hoy por mí, mañana por tí.” ¿Les suena? Es de ayer mismo. Y los pardillos, los paganos, los membrillos somos siempre los mismos.

    Una que no es de letras ni de ciencias, sino todo lo contrario, pero hasta divido sin calculadora, compruebo las cifras del Anfi: un escaño le cuesta al PENEuve seis veces menos que a mi doña Rosa Díez. Igual que si voy a por una bolsa de rabanillas a la tienda, me cuesta 4,80€ y en la de al lado sólo cuesta 0,80, pero allí no la puedo comprar.

    Ayer me comentaba un amigo -y una cuenta las amistades de verdad con los dedos de una oreja- la necesidad de reformar, no ya la ley electoral, sino la purísima Constitución. Para ello tendrían que ponerse de acuerdo ….(disculpen, es que me ha dado una crisis de risa floja)… decía que tendrían que ponerse de acuerdo los dos gallos del corral. ¡Ni por pienso!

    ¿Se imaginan que a los dueños de la Casita les diera por reproducirse otra vez, cosa que no creo? Aquí, entre parénrtesis: para mí que a mortiZia se le ha retirado la regla con la canijez; cierro paréntesis. Pero imagínenlo. Habría que esperar dos o tres faltas, dentro del área, y comprobar que lo que viniera era otra niña -y con la de Rajoy van ya…, huy, que he perdido la cuenta- pues si viniera varoncito, una de dos: o habría que darle típex deprisa y corriendo y a cencerritos tapados a algún artículo machista, maltratador de género, número y caso y hasta xenófobo y claustrofóbico, será por fobias, o meter al fetillo en la túrmix sin que se enterara nadie.

    ‘La justicia es un cachondeo’ aseveró el Cabezón de Jerez. No, padre. Lo que es de tebeo antiguo y sin gracia es este país, o nación, o pluricauntry o polipasto, o lo que acuerden que sea tras el acuerdo, con quien tengan que acordarlo los que acuerdan los acuerdos. Yo me acuerdo de un dicho del Beni de Cádiz que es irreproducible por respeto a este honorable casino.

    Ah, sociatilla, que se me olvidaba. Me he gastado una pastizara en consultar a un adivino experto en metempsicosis -espero que tengas el buscón del rae en tu barra de gúguel- y he conseguido saber qué fuiste en una existencia anterior, concretamente en el siglo XVI de nuestra era cristiana: fuiste cremita oscura y maloliente entre los dedos cuarto y quinto del pie DERECHO de un peregrino a Compostela. Juas, juas, tronko. Qué pesturria.

  12. Es necesario arreglar esa injusticia, desde luego. Pero no comprendo por qué una proporcional nacional no bastaría…
    La pregunta de “Punto redondo”, ¡hace tiempo que me la hago! ¿O es qué la democracia es tabú, y como el dogma de la virginidad de María no se puede cuestionar? Si no se cuestiona tampoco podremos mejorarla.

  13. A estas alturas del drama, ahora se acuerdan hipocritamente de que la Ley Electoral la hicieron los poderosos para su dominio y disfrute, al igual que la nefasta Constitución.

    Ya llegará la crítica de ella cuando se haga inaguantable para los advenedizos de derecha e izquierda.

    Desde un ciber hispano marroquí de Mazarrón, buenas tardes.

  14. Para doña Marthe. No basta, madame, mientras no haya un distrito nacional único, yu mientras rija la parcial medida de que a cada provincia le correspondad, de entrada, dos escaños, tenga la población que tenga. Corregido todo eso (y habría que modificar la Constit. para conseguirlo) otro gallo cantaría. ¡Claro que hay maneras de arreglarlo! Sin ir más lejos ahí está el sistema de atruibución de votos y de dos vueltas que tienen ustedes. Un saludo.

  15. Mi don ja siempre tan utópico, tan leal, también tan ingenuo… Tenemos lo que conviene a los grandes y lo que el miedo dictó al principio, cuando había que asegurar mayorías y, de paso, quedar bien con las minorías nacionalistas. El encaje de bolillos ha durado 30 años pero ha acabado revelando sus marras que son ni más ni menos que las que brillantemente revelan las cuentas de la columna.

  16. Admirable esta tenacidad en martillear en frío. Ya mayorcito, más de lo que quisiera, uno tiene pocas esperanzas de que sirvan para algo nuestros lamentos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos requeridos están marcados *

limpiar formularioMostrar los comentarios de la entrada

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.