La Unión Europea ha protestado muy formalmente ante el gobierno de Texas por la última ejecución de un reo, un tal Connor, que murió, el pobre, invocando con devoción a Alá y a Mahoma, su profeta. La suya hace el número cuatrocientos en el registro de ejecuciones del Estado, en el que se han inscrito la mitad del total de las perpetradas en la “gran democracia americana” en lo que va de año, hasta alcanzar una cifra récord desde que fue reintroducida la pena capital, y que cuadruplica la de la media del resto de los Estados en que se aplica el suplicio. Connor era negro y pobre como la mayoría de los condenados a la última pena (23 de los 25 condenados que aguardan en el “corredor” son, en este momento, “personas de color”), razón por la que tal vez sus últimas palabras, junto a los piadosos perdones de rigor, han sido para denunciar a un Sistema que, según él, no funciona. Y no debe de funcionar cuando la grave preocupación de los opositores a esta barbarie, que Amnesty Internacional califica de “asesinato legal”, es en este momento un doble fenómeno: el elevado número de errores judiciales probados tras la ejecución, y el creciente número de condenados que solicitan ser ejecutados, renunciando a su derecho a recurrir,  con tal de no prolongar el calvario de las apelaciones. Pero hay circunstancias aún más desoladoras, como la de la edad de los reos, un buen número de los cuales era menor de edad al cometer el delito, vivía en condiciones miserables e incluso padecía graves trastornos mentales. Hay casos célebres, en los últimos tiempos, de suplicios aplicados a menores. El de Joseph Cannon, por ejemplo, que fue enviado al otro barrio a pesar de sufrir perturbaciones insuperables, o el de Robert Carter, demostradamente víctima de irreversibles lesiones cerebrales. Después de todo, USA, junto a Somalia, sigue sin ratificar la Convención Internacional de Derechos del Niño y, en opinión del gobierno texano, la muerte es “simplemente” (sic) un “castigo adecuado” para los crímenes más horribles. Eso es algo que “los tejanos decidieron hace mucho tiempo” o sea que no hay más que hablar. La UE está perdiendo el tiempo con sus reclamaciones.
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Nada menos que dieciocho ‘liquidados’ en lo que va de año sin salir de ese Estado, pues, y otras trece ejecuciones para las que ha comenzado ya la cuenta atrás, entre ellas una para el próximo martes y otra para el miércoles, según parece. La dependencia de jueces y fiscales del voto popular contribuye, sin duda posible, a esta hecatombe que tiene pocos visos de ser remediada a pesar de presiones y llamamientos en tanto perdure ese demagógico procedimiento. Con el agravante de que el sistema penal de aquel gran país mantiene vigente la cadena perpetua y dispone, en consecuencia, de medios sobrados para garantizar la seguridad amenazada por los agresores, como evidencia la aterradora cifra de condenados de por vida, entre los que han figurado y figuran millones de menores e incontables pequeños traficantes de droga. Hace unos años se aprobó incluso en aquel Congreso, con sólo tres votos en contra, una ley que permite la condena a muerte del ‘hacker’ que desde su ordenador viole la seguridad informática de la defensa nacional. El otro día, como de costumbre, las familias de la víctima y la del reo coincidieron en la burbuja adjunta al patíbulo químico, que enseguida hubo de ser dispuesto para sus próximas reutilizaciones, mientras grupos de suplicantes repetían ante la prisión la clásica escena de la plegaria y la protesta. La barbarie del Talión parece asegurada en USA como en China, en Irán como en Etiopía, en Cuba como en Arabia Saudí, en Egipto como en Irak o en los noventa países que mantienen en pie el cadalso sin la menor previsión de desmontarlo. En el país que se postula líder del planeta, no cabe duda de que esa realidad constituye todo un escarnio.

20 Comentarios

  1. Tiene usted asegurada, querido ja, su corona de laurel en este tema, y espero que esa corona no acabe siendo la del martorio al msnoe mediático. Gran demostración de interés, de espíritu de justicia, de valor cívico. La pena de muerte es un fracaso de la Humanidad. Desde Caín: ésa es quizá el sentido del mito bíblico.

  2. Se equivoca, gm, no son dos sino tres las penas de muerte inmediatas en Texas. Esos criminales creen el lógica del Juez de la Horca, no tienen remedio.

  3. Admita don roque, tras leer el artículo de jagm, que no son sólo “esos criminales” sino otros muchos, entre los que hay que incluir a lo mismo a fanáticos reaccionarios que a tiranos soviéticos o sovietizantes, sin olvidar a pueblos enteros que ven lógico el suplicio vengativo.

  4. GRacias antes de nada a cuántos queridos se interesan por mí, este desecho humano que trata de levantarse y salir del tacho de basura.
    A mi don josian, un beso. Me gusta confirmar que mis elegidos no lo fueron equivocados.

  5. Cuestión fundamental. Hace bien en insistir en ella, aunque le llamen reiterativo. No se nos acompleje nunca, amigo.

  6. Para el Abate. ¡¡¡otro día en que coinciden jagm y su admirado Ortíz, sólo que esta vez (se trata del callejero y los cambios de nombre) al día siguiente… y con mucha menos gracia, para mi gusto, claro.

  7. Siempre contra la pena de muerte. Hay que desmontar el cadalso, en efecto. Recuerde los versos de “La pipa de Kif”: “Apicarada pelambre en torno al garrote vil”. Usted los conoce de sobra, estoy más que seguro.

  8. Amén hoy a todo lo anterior, incluido nuestro Sociata que no sabemos si es la oveja que el pastor evangélico buscaba, aunque dejase algún momento el rebaño.

    Pero voy a coger por las hojas el rábano de una frase del Anfi: “…algo que los tejanos decidieron hace mucho tiempo, o sea que no hay más que hablar”. ¿No les suena al ‘ámbito de soberanía de los vasscoss y las vasscass’ o a lo de ‘Navarra será lo que los navarross y navarrass quieran? Wha, ha, ha… que me troncho.

    Antes de ponerme a escribir he repasado la pág. de AI España. No la han actualizado, angelitos míos. Están anclados en un documento de noviembre de 2006, celebrando que el ‘grupo armado’, ojo a la terminología, de los valientes gudaris -esto es de mi propia cosecha- ha proclamado un alto el fuego permanente y pide, una vez más, que no se atente contra los derechos humanos de esas criaturitas, nada de torturas y malos tratos, la derogación de la detención en régimen de incomunicación, el acceso inmediato de los detenidos a asistencia letrada efectiva, el derecho de los reclusos a cumplir sus condenas cerca de sus familiares…

    Así como de pasada pide a ETA que ‘resuelva PRESUNTOS abusos contra los derechos humanos que cometía, como hostigamiento, amenazas, extorsión económica y otros actos de violencia o intimidación contra la población civil’. Pero sin molestar mucho, eh, que no se vayan a enfadar los gudaris. No especifican que parte de esa población civil está privada de un mínimo de derechos humanos, como la libertad de expresión, tomar un autobús, sacar unos euritos del cajero. Si no, que han de coger caminito y manta, pues, si no están a gusto en ese paisito paradisíaco, que por allí se va a la puerta.

    Al miserable que hundía la barriga con el suerito en el hospital para la foto, entran ganas de plantarle el rodrigón con el garrote, pero habría que conformarse con buscarle, como a otros muchos, un localito cerrado donde pasar el resto de sus días. Pero nada de solo a pan y agua. Eso para días laborables. De vez en cuando su bocatita de mortadela. Por ejemplo, los días que vienen rojo en el calendario. Nos ha merengao.

    (Envío: a mi doñita lejana, cerquita de los Andes. No le permito que use según qué términos para designar a una persona, usted misma, a la que aprecio y respeto. Lo de ‘desecho y basura’ déjelo para quien lo merece. Usted no, desde luego.)

  9. Tremendo comentario, tremenda realidad. A mi edad, me sorprendo emocionado cada vez que veo replanteada esta cuestión. Y ya es penoso que el resyto del tiempo la olvidemos. Gracias, jagm, por insistir, por martillear en frío lo mismo que en caliente. Sus compis no se animan porque, ta se save, lo repetido no es “periodístico”.

  10. Hoy Raúl del Pozo menciona elogiosamente a nuestro gm en su columna, última página, desde Marbella. Se lo agradecemos, sabiendo lo que el jefe lo estima y quiere, pero ya podría haber sido un poco más subido de tono el elogio.

  11. Suelo guardar artículos de jagm, y siempre los que tratan este tema doloroso y canalla. Hoy los he estado leyendo uno tras otro y me admira la paciendia y la tenacidad con que mantiene esta especie de “deber”. NO he visto otras alusiones a la muerte de ese desgraciado de Texas en la prensa. Ya se vé (lo han dicho antes otros amigos) que no se valora lo repetido.

  12. El tema ha tebido repercusión en USA, vean la prensa de esta semana, pero no hay que hacerse ilusiones: una mayoría de americanos sigue pensando que contra la crecida de la inseguridad urbana no hay otro remedio que la inyección letal (en el mejor (?) de los casos). Yo mismo he facilitaod a ja numerosas noticias sobre el particular y por eso sé de su compromiso con la más noble causa. A él le tengo dicho y repetido que, sin embargo, mucho me temo que, batalla ganada a largo plazo, es perdida a corto y medio.

  13. No sé, señores, que pensar ya. ¿Cabe la paciendia, la piedad, la conmiseración con ese sujeto que ha matado a martillazos antesdeayer a “SU” mujer? Declarado enemigo de la pena de muerte, les confieso que siento tambalearse mis convicciones ante noticias como ésa y tantas otras.

  14. Está claro que el debate ha de incluir la posibilidad de corregir el sistema actual para permitir a la sociedad protegerse de por vida de agresores de esa natiraleza. Es posible que hayamos mitificado la constitucionalidad del actual concepto de pena y de penado, la idea de reinserción que, a todas luces, esconde la triste realidad de que no siempre, ni mucho menos, resulta posible: hay agresores sin remedio. Entiendo la objeción humanista que contradice esta reflexión, y la estimo en lo que vale, que es mucho, y nadie lo sabe mejor que quienes ha tenido que aplicar la ley. Pero algo está ocurriendo en esta sociedad cambiante y es indispensable hacer algo más que hablar.

  15. ¿Se sabe cuántos españoles son partidarios de la pena de muerte? ¿Se sabe cuánto varía esa estadística cada vez que se difunde uno de esos crímenes inexplicables o cada vez que un malo asesina a un ciudadano invocando cualquier mito? Hay que contestar a estas cuestione, cero yo, en lugar de mantenerse cerrados en las cuarente de que el rechazo de la última pena es unánime y definitivo.

  16. Punta Umbría, viernes, 21h: lluvia y tormenta. Jagm e Ignacio Sotelo fueron traslados desde la preciosa terraza del hotel Barceló donde se ofrecen las “Charlas en El Mundo” a un local cerrado. Insufuciente. Desertaron a la fuerza dos veces más espectadores de los que se quedaron. Magnífico Sotelo, un sabio. Cierto sector del público indignado con la “reacción” ultracatólica a sus comentarios sobre “La cuestión religiosa” en España, que era el tema. Nota: la introducción de jagm fue ejemplar. Tanto que Sotelo dijo y repitió que lo había dejado sin tema.

  17. No don Viernes, no. Hay temas que no admiten referendos ni encuestas, ni siquiera aunque hubiera un clamor popular solicitando la última pena.

    Nos hemos dado -a algunos aún le quedan las cicatrices- un sistema de derechos humanos que nos prohibe disponer de la vida y la muerte. Superpesada yo, sí abogo por un abandono del buenismo que inspira nuestras leyes. En un crimen relevante, hablemos de martillazos o de niños que mueren tras ser violados, hay a mi juicio dos aspectos a considerar: uno es la deuda que el criminal contrae con la sociedad, inmensa y crudelísima a veces, que debe pagar y otro, el intento de reinsertar en la sociedad a quien en parte puede ser víctima de esta misma sociedad.

    Hubo un momento en que nuestras cárceles estaban mayoritariamente ocupadas por gente joven, drogadictos que reincidían para pagarse su pico, por muertes en reyertas étnicas y circunstancias parecidas. Un (pequeño) porcentaje podia aspirar a la reinserción. Creo que hoy la población reclusa ha variado cualitativamente. Si a un asesino le condenan a mil años de cárcel, debe pagar todos los que pueda, es decir los treinta o los cien que le puedan quedar de vida. ¿O acaso si en el banco debo un millón de euros, se conforman con que les pague ochenta y seis mil y me conmutan el resto por ser cliente simpática?

    Así de simple razono, qué le vamos a hacer. Todo el mundo es consciente de que en Expaña el crimen, el que sea, se paga barato.

  18. Diga que sí, doña, aunque creo que Viernes no aformaba sino que se limitaba a plantear la cuestión. (Lo de la deuda del Banco, genial).

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