Cada día hay más voces sensatas en España que insisten en distinguir entre la crisis financiera y la que padece la economía real. España participaría de las dos, dado que su desarrollo ha pivotado insensatamente sobre el sector de la construcción, casi en régimen de ‘monocultivo’, para entendernos, y en consecuencia habrá de sufrir ahora mayores perjuicios por ser ese sector la locomotora del empleo. Lo que quieren decir –lo dijo Juan Velarde el otro día aquí, con nosotros—es que no se debe enfocar la crisis como algo que afecta solamente a las alturas financieras, en las que se ha perpetrado esta estafa memorable, sino tener en cuenta también las especiales repercusiones de ese fracaso sobre la economía real, es decir, sobre la actividad productiva general atenida a la razón y no a la fantasía. Mientras más independientes de esos factores de riesgo, más seguridad tendrán ahora los contados emprendedores que logren mantener su línea libre de hipotecas ajenas. ¿Por qué Ruiz-Mateos anda creando puestos de trabajo –400 en Jaén, 70 en Sevilla…—mientras se destruyen miles diariamente y nada permite albergar la esperanza razonable de que remita este desastre? Pues porque su nuevo “holding”, a pesar de los pesares, ha recorrido todos estos años inciertos y felices con los pies en el suelo y sin dejarse embaucar por las sirenas de la “new age”. Para la “refundación del capitalismo” que dicen que van a hacer sin ZP los veinte de Washington, deberían llamar a estos empresarios nuestros que han  sido capaces de quedarse al margen de la fantasmagoría y andan ahora, en pleno tsunami, no sólo resistiendo sino tratando de reducir por su cuenta y riesgo la aterradora estadística del paro, en lugar de convocar a los mismos que provocaron la gran debacle.

                                                                      xxxxx

Esta gente que ha estado invirtiendo en bodegas, en pastelería o en industrias lácteas crea ahora empleo mientras se quedan sin trabajo miles de ciudadanos diarios, vamos que nos matamos hacia los tres millones de parados y le sacamos las castañas del fuego a los perpetradores de la catástrofe a base de “inyectarles” –no me digan que el eufemismo no está bien traído—billones de las viejas pesetas hasta un 15 por ciento del tesoro común. Pagar mal con bien, se llama eso, sobre todo teniendo en cuenta que esta crisis retrasa definitivamente “ad calendas graecas” la restitución del expolio de Rumasa ordenada por la Justicia hace tiempo pero que nadie se plantea siquiera negociar. De practicar una economía irreal fue de lo que acusaron precisamente a Ruiz-Mateos, cuyos bancos han sido absueltos luego por los jueces y cuyas empresas fueron “reflotadas” con dinero público para vendérselas luego, sin testaferros siquiera, a los amigos del Poder, pero el tiempo ha puesto las cosas en su sitio y resuelta que el expoliado es uno de los pocos que no se doblegan ante la crisis y encima crean empleo para mitigar la tragedia que han provocado las entidades a las que el Gobierno va a premiar con el mayor regalo de la historia de España. Hay una España laboriosa y sensata que abre cada mañana y echa el cierre cada tarde, libre de los trampantojos de la ingeniería financiera, apoyada solo en su esfuerzo y en una imaginación empresarial pegada a la realidad de la vida, a las necesidades comprobadas del mercado y hasta a los caprichos de la demanda pero reacia a los embelecos de esos ‘futuros’ y ‘derivados’ que han acabado por buscarnos la mayor ruina de todos los tiempos y llevárselo caliente seguros de que el Estado haría lo que hecho, a saber, pagar la vajilla rota y pasarle la factura a los dueños del bazar. España sufre las dos crisis,  como digo, pero tiene sus ínsulas a salvo, no sólo funcionando a todo gas sino contribuyendo a mitigar la calamidad del paro. Ruiz-Mateos me dijo el otro día que no tenía importania lo que estaba haciendo. Aún así está dejando en evidencia a los corsarios de la especulación y a quienes en su día les dieron la licencia.

4 Comentarios

  1. Leo en internet algo que me parece muy apropiado para el momento actual: “Cirugía de la mano (invisible) es un término general que incorpora una amplia gama de diferentes tipos de cirugía de la mano. Los cirujanos plásticos que realizan la cirugía de la mano (invisible) intentan restaurar (en Washington) no sólo la función de la mano, sino que también tratan de maximizar la apariencia estética de la mano. La cirugía de la mano puede realizarse por muchas razones, incluyendo, pero sin limitarse a, las siguientes: traumatismos en la mano, cambios reumáticos en las estructuras de la mano, deformidades congénitas (presentes al nacer) e infecciones”.

    Menos mal que también existe la mano visible, la que se ve venir y puedes prever el movimiento adecuado ante ella.

  2. No es mi don RuizMa el santo de mi mayor devoción. Quizás por sus excesos histriónicos. Hoy visto con la perspectiva del tiempo -y de mis años, por qué no decirlo- hago propias las palabras del Anfi: el modelo de empresario que cada mañana abre el cierre y lo echa ya anochecido, entregando las horas a la laboriosidad, al esfuerzo, a pegar el culo a la silla hasta que cuadran los números.

    Aquí durabnte mucho tiempo se ha hecho capitalismo de magia potagia, especulación, que no empresa. Vendo hoy por mil lo que ayer compre´por cuarenta. Y en eso tienen mucho que ver quienes se lucraban, mismamente los bancos, todos, con ese dinero fácil que se movía entre sus papeles y algo dejaba: administrador que administra y enfermo que enjuaga, algo traga. Precisamente fue la aventura bancaria de mi don RUizMa, lo que más tufillo a falso me daba.

    Decía que el cabrero que le tren le había matado siete cabras porque venía de punta, que si llega a venir atravesado, no le deja ni una. Pues a nosotros el largo convoy nos ha dado de lleno, andando de lado como el caballo de los rejoneadores. El último, que apague la luz. Si es que queda alguien el último. Y si hay luz.

  3. “hasta un 15 por ciento del tesoro común.”
    Entiendo que ja se refiere al 15% del PIB, y esa cifra habrá que restarla del PIB hasta que la paguemos entre todos, unos porque se lo quitarán de sus ingresos, otros porque se lo quitarán de sus ya escasas ayudas sociales y todos porque también nos lo quitarán de los servicios básicos.

    Tampoco yo adoro a don RuizMa. Sé de muy buena tinta que en su etapa de Rumasa nunca pagó a sus empleados las dos pagas extras que les correspondían por ley. Eso no está bien. Sé que sus bancos sólo daban créditos a sus empresas. Eso tampoco está bien. Sé también que nadie ha sido tan esquilmado como él, pero posiblemente sea el hombre de negocios más listo y currante que hay en España.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos requeridos están marcados *

limpiar formularioMostrar los comentarios de la entrada

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.