Es un signo de madurez, seguramente, éste que en nuestros días hace recapacitar a muchos antiguos antiyanquis que no por esa rectificación han de olvidar los abusos intolerables perpetrados por ese gran país –la “democracia perfecta”, ironizaba Bourdieu—en el pasado, incluso el muy reciente. Las foto de Abu Ghraib o la de los cuatro soldados meando sobre los cadáveres de otros tantos afganos aniquilados dificulta este reconocimiento de otros méritos y reabren la antigua polémica (fobia, en muchos casos, diría yo), pero estos mismos días ha resurgido la más escandalosa de esa barbaridades: el mantenimiento del campo de concentración de Guantánamo, cuyo cierre fue la primera promesa de Obama al llegar al Poder aunque el último día del año recién pasado firmara una ley que impide todo traslado de esos detenidos ilegalmente –lo han dicho los jueces americanos, ojo–  a territorio americano y autoriza de hecho las detenciones indefinidas de esos presuntos terroristas. Anda por ahí un demoledor informe de Amnesty International en el que su presidenta, Geneviève Garrigos, afirma que las perspectivas de liquidación de ese horror se alejan, al tiempo que informa que el 47 por ciento de los ciudadanos americanos rechazan la idea de esta normalización procesal, o lo que es lo mismo, apoyan la existencia de un campo de castigo, al margen de la ley, en el que no hay más autoridad que la justicia militar que, como dice algún guasa, es a la Justicia lo que la música militar es a la Música. En el “Washington Post” leo que, siendo cierto que Obama encuentra resistencias durísimas en el Congreso para cumplir esta promesa –elemental si pretende mantener el prestigio moral de la gran potencia–, no lo es menos que el Presidente carece de valor para mantener sus ideales. No se puede mantener una ergástula en una democracia, no se puede hacer Justicia al margen de la Justicia ordinaria, no se puede torturar y es un secreto a voces que en Guantánamo, como en esos aviones peregrinos que hasta el Gobierno de ZP autorizó a recalar en nuestros aeropuertos con torturados políticos a bordo, las torturas son una práctica habitual.

¿Obama atado de pies y manos? Pues si me dicen eso, peor me lo ponen. Eso sí, la foto de Afganistán, con los cuatro meones desafianzo al mundo, pasa de la raya casi tanto como la de los atrapados en Guantánamo y exige que la rápida reacción de la Administración americana no se quede en palabras vacías. Un tal teniente Calley se fue de rositas tras aniquilar porque le dio la gana una aldea vietnamita, My Lai, pero desde entonces ha llovido mucho. Son estos chaparrones hodiernos los que no nos dejan ver la democracia perfecta.

4 Comentarios

  1. Me gusta la imparcialidad, la integridad a la hora de hacer crítica, y por eso me regocija la columna de hoy. A los EEUU tenemos mucho que agradecerle y mucho que reprocharle, como a todos los Imperios, pero a éste más porque se erige en adalid de los derechos humanos universales. Guantánamo es un atentado, undecrédito para un gran país.

  2. La hipocresía americana es una constante de esta potencia. Y luego pretenden dar lecciones de moralidad…..No sé si soy “antiyanqui” pero desde luego la hipocresía es lo que más detesto.
    Un beso a todos.

  3. Los yanquis se han metido en un callejón sin salida, aunque haya que compnreser que el trauma de 11-S fue demasiado para cualquier país. Guantánamo es ahora difícil de eliminar pero ese problema lo tienen planteado la democracia en su forma más severa.

  4. Amnesty International denuncia año tras años troturas en España como en tantos otros países. A los USA no le tose nadie, pero en todas partes cuecen (maás o menos) habas.

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