Supongo que el politburó de Rubalcaba estará lamentado a lágrima viva la ocurrencia de empotrar en la lógica de la pasada campaña gallega la idea de que votar al PP suponía apoyar la política de ahorro aplicada desde Madrid por Rajoy. Hay que extremar el cuidado a la hora de disparar porque balas como ésas suelen salir con frecuencia por la culata, que es lo que le está ocurriendo al PSOE desde la tarde-noche del domingo, pues la victoria de Feijoo y el descalabro del PSOE, a tenor de la advertencia de Rubalcaba, está siendo interpretada, incluso por los comentaristas más próximos, como un éxito de Rajoy e, incluso, como un visto bueno general a la austeridad impuesta no por el Gobierno sino por la crisis. En Francia cunde la idea de que lo que llaman “austeridad socialista” –los “recortes” y cargas fiscales que está prodigando Hollande—cae a plomo sobre las espaldas de las sufridas clases medias, ésas grandes creadoras de empleo, es decir, justo lo mismo, pero al revés, de lo que aquí denuncian los sociatas. Lleven razón al derecho o al revés, las interpretaciones partidistas al denunciar el perjuicio de las clases medias, lo que parece claro es que nadie acaba de entender en profundidad esta crisis feroz del Sistema de mercado, empeñados como están todos, por la derecha y por la izquierda, en ponerle nombre y rostro a los presuntos culpables de esta infamia especuladora cuyos autores son, naturalmente, anónimos. Lo demuestra que la misma bala de plata que el PSOE emplea en España contra el Gobierno liberal, vale a los liberales franceses para poner a caldo a sus socialistas. Las crisis, como el “Fantomas” de nuestra postguerra, carecen de nombre y de cara. Quien no acabe de entender eso no comprenderá nunca lo que aquí está ocurriendo y menos el origen y alcance sistémicos de nuestras tribulaciones.

Las elecciones gallegas las ha ganado Feijoo para Rajoy gracias, en buena medida, a la ayuda de Rubalcaba, que quiso hacer de la capa española un sayo para los gallegos disparando a quemarropa la razón que puede que acabe señalándole a él mismo la salida, no de la crisis sino de la política profesional. Alguien tan ajeno a estas porfías como Lawrence Durrell le dijo en una carta, creo que fue a Henri Miller, que la demagogia era necesaria pero que había que dosificarla con el mayor tacto. Para que vean las ventajas de la perspectiva y, de paso, el alcance de la perceptiva literaria.

4 Comentarios

  1. No me cuesta reconocer la razón que lleva la columna. ESta gente es posible que no se haya dado cuenta de que su repetido fracaso se debe a algo más que la coyuntura.

  2. Las esopetas las carga el diablo. Incluidas las e estos políticos tan sagaces. Ni me alegro ni me dijo de alegrar pero creo que el PSOE se ha buscado su ruina a pulso.

  3. Me he chupado toda la campaña electoral en Galicia. (*) De rumor de fondo, el come-come de que al tal Pachi no le habla ni la máquina de tabaco. Caamaño dice que «O meu compromiso cos socialistas galegos é real, e creo que podo aportar algo para construír e fraguar unha opción socialista dende e para Galicia» y luego pidió una «renovación urxentísima» de su partido. No sabemos si pretende usar a Galicia como trampolín, como dicen de Feijóo.

    El truhán de Banesto ha sacado 1.500 votos. Menos que EB (Escaños en Blanco) que se comprometían a dejar un asiento vacío en el Hórreo en caso de obtenerlo. Ojalá cunda la idea.

    (*) Me vine el sábado. No tengo la vista para ruidos.

  4. Bueno, don Epi, la realidad es que no podemos prescindir de esos ganapanes, entre los cuales, en mi opinión, ha triunfado un s´ñor bastante más serio y prudente, qwue supo ver a tiempo la que se venía encima y empezó a ahorrar sin darle a Bruselas el gusto de reclamar nada, y sin pedir pasta para salir del paso al Gobierno de la “pobre España”. Bienvisto lo del tiro por la culata. Rubalcaba quizá caiga en la cuenta que estadísticamente es casi imposible engañar siempre al pueblo soberano.

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