Entre tantas acciones y omisiones, cantinelas y silencios, en torno a la profunda crisis abierta en la Administración de Justicia por el “caso Mari Luz”, pocos pronunciamientos tan descarados y ofensivos para los jueces como el del ministro de Justicia al asegurar que la prudente declaración de los magistrados sevillanos en el sentido de que, de no remediarse la situación insostenible de los Juzgados, casos como el citado podrían repetirse, no es más que “una defensa corporativa difícilmente sostenible”. Una piedra más en esta lapidación de los juzgadores que el ministro y la Junta saben mejor que nadie que se explica de sobre por la escasez africana de medios en las desorganizadas oficinas judiciales. Puede que haya que concluir, respecto a las transferencias de Justicia a las autonomías, que el remedio fue incomparablemente peor que la enfermedad.

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