La foto famosa de los hemiciclos parlamentario desiertos ha convencido, lamentable pero lógicamente, a muchos ciudadanos del absentismo de sus representantes legítimos. No hace falta, sin embargo, esa foto concluyente para aceptar que nuestros parlamentarios constituyen una clase laboral privilegiada que, como Juan Palomo, guisa lo que se come y hace de su tiempo laboral lo que mejor le cuadra atenida sólo a su discutible conciencia. No es la primera vez que en una cámara de nuestra democracia falla un ‘quorum’ o resulta necesario repetir alguna liturgia en vista de la deserción de los oficiantes, pero quizá en ninguna ocasión había ocurrido que una opción política perdiera una votación concerniente a una ley con la que el compromiso ideológico haya sido tan fuerte como el conseguido por la de Reproducción Asistida, que ha sido aprobada en el Senado, con las enmiendas del PP incorporadas, a causa de la ausencia de los senadores del PSOE y de Entesa que no pudieron resistirse a la tentación del partidazo de la “Champions”. ¡De modo que se libra una encarnizada batalla en torno a una norma de la que se supone que pudieran depender trascendentales avances científicos y médicos, pero a continuación  se larga uno al bar a ver el partido y deja la ley en manos de unos opositores que pretenden neutralizarla en lo posible por razones ideológicas! La verdad, uno no cree a estas alturas que haya mucha gente tan primavera como para tomarse en serio las vehemencias de los políticos –ahí tienen a Guerra jugando a campeón españolista pero votando a contrapelo a favor del Estatut, o a Chaves defendiendo hoy una cosa y mañana la contraria en el mismo negocio—pero gestos tan desahogados como esa desbandada futbolera no cabe duda de que pasan de la raya. Yo no creo ni que a esos derechistas les preocupe poco ni mucho el riesgo de “matar el alma” o de la eventual fabricación de un Frankenstein, como no creo que a los sociatas les quite el sueño un eventual parón legal a la manipulación genética. Lo que no creía era que tuvieran tan poquísima vergüenza como para irse a la cafetería para ver el partido cubata en mano mientras se votaba una ley de tan largo alcance. Hay hechos que no debemos permitir que se reduzcan a anécdotas y, desde luego, éste es uno de ellos.

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¿Alguien concibe a las trabajadoras de una salazonera abandonado a la carrera el trabajo para no perderse el último capítulo de “Pasión de Gavilanes” o a los currelantes de astilleros, de la banca o de un mercado de entradores dejando regocijadamente el tajo para ver en directo ese fascinante match? Patronos y empleados de sí mismos,  nuestros parlamentarios deciden por su cuenta el salario que han de percibir y sus consiguientes mejoras, establecen su jubilación máxima con sólo cinco años de servicios prestados, se marcan un plan de pensiones pagado con dinero público para compensar decorosamente sus ingresos el día de mañana, llevan encima una tarjeta de crédito que les permite viajar gratis total, por tierra, mar y aire, en primerísima clase (hay alguno que la utilizó precisamente para ver un partido de fútbol) y, encima, entran y salen del curro cuando y como les place, sin tener que dar cuenta a nadie, incluso en el caso, verdaderamente extraordinario, de que de su ausencia pueda derivarse un efecto tan contrario a sus conciencias como han venido proclamando con énfasis durante años. Ya ven en qué queda la resistencia ante el designio reaccionario de frenar la nueva biología, ya ven en qué queda la conciencia herida de estos “novatores” ante la promesa de un regate de Ronaldinho. Ni la derecha se cree sus melindres morales (ya ven cómo acaba aceptándolo todo cuando ya no tiene remedio) ni a la izquierda le importa gran cosa la defensa de una ética que sirve para marcar el territorio electoral pero para poco más. La democracia no tiene acaso mayor enemigo que esta insoportable levedad de la conciencia consagrada por los reglamentos.

8 Comentarios

  1. Buebo, pues ya verán como sale algún respondón diciendo eso de que si la foto sale vacía es porque ellos están trabajando en sus despachos, o pateando la patria. Lleva razón en que es injustificable: si tan grave era que alguien se opusiera a la ley de reproducción, ¿por qué se vana ver un partido? Si no era tan grave ¿por qué han pasado tanto tiempo insultando a medio mundo (nunca mejor dicho)? Al final se va a quedar usted solo con unos cuantos de amigos. La imparcialidad se paga mal en este baratillo.

  2. ¡Y encima se ponen esa pensionazo, y unm plan de refuerzo! ¡Para tomar cerillas, de verdad, se lo dice a ustedes alguien que, después de casi 40 años trabajando, apenas puede llegar a fin de mes.

  3. Siempre será más efectiva la foto, ja, que mil palabras: el hemiciclo vacío. DEberían ustedes (los que pueden) insistir más en este retrato de ‘Juan Palomo’ que tantom indigna a los mismos ciudadanos que lo olviudan al día siguiente.

  4. He sobrevivido a tres vacaciones seguidas, con tantos desplazamientos que multiplicaban por no sé cuanto mis posibilidades de no volver, a las de la Semana Santa, a la Semana de Pascua y a un boda deslocalizada en Cascante/Tudela que he utilizado como pretexto para darme un buen garbeo por la autonomía pretendida por sus vecinos expansionistas.

    Muchas gracias a quienes han mencionado mi silencio motivado unas veces por falta de un acceso a al Red en momento oportuno y otras por la impaciencia de la Sra. Griyo que no entiende que “pierda el tiempo tecleando torpemente en un ciber” habiendo tantas cosas que ver y que hacer.
    Prometo/amenazo con desquitarme, poco a poco para no ser pesado.
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    Sobre el tema de hoy, quiero recordar que lo primero que suelen hacer nuestros electos tras ser elegidos es subirse el sueldo y ajustar un poco más su estatuto de privilegiados, y, que curiosamente, en esas propuestas, no de ley o si de ley, SIEMPRE HAY CONSENSO Y UNANIMIDAD.

  5. Hoy se cumplen veinticinco años de la muerte de la primera de las víctimas de lo que al principio llamaban neumonía atípica y que después resultó ser el síndrome tóxico, yo creo que también alérgico, causado por el aceite de colza desnaturalizado que fue “renaturalizado” y mistificado para “convertirlo en aceite de oliva”.

    Lo que más me llamó la atención del proceso es que los canallas estafadores se negaron a informar a los médicos sobre el procedimiento químico empleado en la adulteración por consejo de sus abogados defensores, más canallas creo yo, para tratar de eludir su responsabilidad.
    Yo creo que esa información, aunque hubiera sido a título anónimo, hubiera podido salvar las vidas de muchos intoxicados y aliviado las secuelas a otros que no murieron.

    Solicito la opinión de alguno de nuestros blogueros juristas así como de nuestro Sr. Galenillo o cualquier otro colega que ande por ahí.

  6. No hay fácil respuesta, me consta la complicación del caso. Recuérden al doctor Muro y su hipótesis/tesis de los tomates con insecticida, o la leyenda alrededor de la base de Torrejón. Nadie puede ser obligado a autoinculparse pero, cierto, ocultar la causa de un mal que está produciendo efectos fue alfop tremendo y debió ser sancionado con mayor severidad (es una opinión, la mía). ¿Se acuerdan del minsitro de Sanidad catedrático de óptica que dijo lo del “bichito”? ESte tema, don Griyo, es una herida abierta en la Justicia.

  7. Le agradezco tanto su respuesta como su diligencia y mi temeridad me lleva a apostillar su comentario desde la lógica de mi ignorancia.

    Yo creo que la Justicia tiene heridas porque las leyes están llenas de agujeros, unas veces por imprevisión de los legisladores (recuerde cuando el código penal de Belloc se olvidó de incluir el estupro y la pornografía infantil) y otras porque, según yo, los propios legisladores o sus jefes están pensando en eludirlas mientras las proponen o las enmiendan.

  8. Burrp! Perdonen el regüeldo pero a una hay cosas que le repiten todo el día. Y toda la noche. El temita de una clase política impresentable, invotable, ya lo ha repetido servidora varias veces. Qué acidez. Qué aerofagia.

    Ni la izquierda, ¿izquierda el Prisoe?, ¿izquierda el pobre Llamazares y sus secuaces?, merece el voto que algunas veces les dí; ni la derecha, mezcla de aprovechateguis y monaguillos, por no decir otras cosas, me infunden el menor ánimo de introducir algo en el sobre cuando llegue el momento.

    ¡No es esto, no es esto! lo que una soñaba en la juventud ominosa. Y si era esto, que paren un momento, que yo me bajo. Las llamadas democracias occidentales, desde la yanqui a la italiana, desde Expañita en taifas a los Cárpatos, son remedos bufos que se limitan a cubrir un expediente puramente formal.

    ¿No les recuerda a la Europa de entreguerras? ¿Nos estaremos deslizando hacia un aborrecimiento del engendro y esta pamema puede saltar por los aires, a favor de los caudillistas y salvapatrias? Ahí tienen el Cono Sur.

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