Es muy curioso el argumento de Chaves, de su fiel escudero Pizarro y del propio tránsfuga alcalde de Gibraleón: quien sea, incluso un tránsfuga, será candidato “si el pueblo quiere”. ¿Sí, desde cuándo? ¿Alguien ha preguntado al pueblo alguna vez desde el “aparato” por los candidatos de una lista? ¡Pero si ni siquiera han sido capaces de consultar a sus ‘bases’ en las prometidas y abandonas “primarias”! En toda la historia del PSOE onubense los candidatos han sido impuestos desde arriba, ni más ni menos que como los en los demás partidos. Lo demás son cuentos y patrañas que, aparte de todo, no encajan ni a martillazos en el paisaje político que está a la vista. ¿Qué pueblo situó a un asturiano desconocido como Barrero a la cabeza de ese “aparato”, qué pueblo decidió la defenestración del auténtico fundador del partido, Carlos Navarrete, qué pueblo confecciona esas listas-cremallera o qué pueblo se acordó alguna vez del autodidacta Mario Jiménez? ¡El pueblo! No existe mayor cinismo político que invocar al pueblo desde la covachuela de un partido. 

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