El “régimen” andaluz del PSOE se ve forzado, para no estallar de entrada, a introducir la práctica política francesa de la “cohabitación”. Ahí están las listas aprobadas este fin de semana para designar a los delegados que representarán a la organización (¿) andaluza en el Congreso Federal, en las que aparecen, junto a los “susanitas” confesos, una considerable quinta columna de “sanchistas”, algunos de ellos declarados enemigos de la derrotada Presidenta. Que éstos no hayan podido ser laminados por el “aparato” regional, como ya es tradicional en Andalucía, pone de relieve el peso relativo de los disidentes, un colectivo que se ha calculado que –en consonancia con los militantes de base– alcanzaría a un 33 por ciento, esto es, más o menos, a uno de cada tres. Alguien calculó mal en San Telmo y, en política, los errores se pagan.

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