Del ‘tipex’ al “fotoshop’ en apenas una semana: nuestra vida pública, esto es, política, bate récord tras récord en esta loca carrera del desprestigio en que anda embalada. Borrar al alcalde malagueño de la foto institucional, le ha valido a la Junta tener que escuchar comparaciones con las purgas de imagen célebres entres los soviéticos o los maoístas tanto como entre los faraones antiguos, pero la verdad es que, después del cinismo con que Chaves se ha sacudido de encima el fardo de “su” caso, poco debe de importarle una foto con una mano de más. Eso sí, no podrán quejarse luego cuando la gente desprecie la política y vea en los políticos el arquetipo del tramposo, del embustero y del manipulador. Porque hay que notar que esa Junta sorprendida falsificando la foto de Málaga ni se ha molestado en decir una palabra en su descargo. ¡Qué más da, si este pueblo traga todo lo tragable! Una vergüenza, insisto, que no se merece una ciudadanía mil veces engañada que, a pesar de todo, sigue votando.

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