Cuando la Junta –dicen que con sus cuentas y razones—promovió el gran proyecto de Costa Ballena para dar vida a Rota y a Chipiona no escatimó expertos u propagandas, incluyendo la de proclamar que el futuro (hoy sabemos que imperfecto) estaba allí. Ese novamás turístico, aquella ciudad de 20.000 habitantes privilegiados, seguramente enriquecieron a más de uno pero se quedaron en una chapuza tan grave que ni siquiera tenía previsto el suministro de agua potable. No todas las culpas van a ser del visionario trincón de Seseña. Aquí hemos tenido y tenemos ‘Poceros’ para dar tomar.

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