Nada más llegar a la presidencia de la Unión Europea, los checos han colocado en el Consejo de Ministros de Bruselas, un enorme puzzle mural constituido por alusiones simbólicas a los diversos países miembros, no concebidas precisamente desde la amabilidad sino desde un criticismo radical que ellos tratan de justificar diciendo que se trata de desmontar los prejuicios consolidados a base de vaciarlos con esa experiencia publicitaria. Francia sería en ese invento un país en huelga permanente, Suecia un cartelón de ‘Ikea’, Italia un campo de fútbol en el que los jugadores sostienen el balón a la altura de sus atributos, Luxemburgo un  áureo lingote, Polonia la foto de los soldados de Iwo Jama levantando la enseña gay del arcoiris y, en fin, España, un cercado de hormigón con una bomba de ETA en primer plano. Ellos dicen que de lo que se trata es de acabar con los estereotipos a base de exponerlos a pelo, pero la verdad es que el experimento, por mucho doble fondo que pueda llevar bajo el suelo de su ironía, no resulta lo que se dice simpático. La representación de Alemania como un laberinto de autopistas que, en definitiva, traducen a las claras la svástica hitleriana es una broma demasiado fuerte sobre todo viniendo de un recién llegado a la fiesta europea que, cierta y desgraciadamente, tendría muchos símbolos ominosos con que representarse a sí mismo y no estoy pensando en los defenestradotes célebres ni en la hoguera de Huss precisamente.

La últimas vez que fui a Praga me encontré sobre la cama del hotel una advertencia policial previniendo al viajero del peligro de los falsos policías que te abordaban en plena calle, te hacían entrar en un coche de aspecto policial y te pelaban la tarjeta de crédito como precio por no llevarte a su inexistente comisaría. He visto pocas exhibiciones de cinismo y desorden cívico comparable a ésa, y por supuesto me he acordado del caso al ver esa desagradable imagen que dice tan poco del sentido europeo de quien hoy preside el continente, tan diferente de su homónimo Vaclav Havel, a quien no me imagino encargando semejante provocación. Chequia ha pasado mucho, hay que recordarlo, sobre todo humillaciones por parte del imperialismo soviético, pero no creo que eso justifique una broma tan burda como representar a la gran Alemania por su peor pasado ni pintarnos a nosotros como el feudo etarra. A los símbolos los carga el diablo. Si encima los cebamos, para qué hablar.

6 Comentarios

  1. Algo he leído acerca de que el encarguito de representar a los ¿veintidós? se repartía entre máomeno otros tantos artistas checos para que cada uno diera su visión acerca de los distintos componentes de la Unión. Para demostrar que Expaña no es el único país donde pululan los Lázaros de Tormes, el listillo de turno hizo él solito todas las alegorías, pensando quedarse con el pleno de la viruta cual nuestro artista del gotelé multicolor.

    Lo que pasa es que debía pintar agachado y se le ha visto el antifonario. Ha plasmado (?) una visión zafia, simple y mema de lo más estúpido que corre por ahí como caricatura de cada país. Es como si aquí se representa al gallego como un paraguas mohoso, al extremeño como una bellota sobre un terrón, al manchego como un zoquete de queso rancio y al andaluz como un botijo tocado de sombrero de alancha. No me queda demasiado fino el retablillo, lo sé, pero es aproximado al que muchos tienen por ahí, incluso dentro de la mismísima Pieldetoro. Mismo hasta en la cupulancia del los manipulondos. En la emisora amiga del Anfi, hasta no hace mucho hacía papel de crítico de cine un maricón que se travestía de andaluza para decir chistes gruesos y malajosos. Por más que escribí al programa protestando, ni se publicaba mi protesta ni se remediaba el insulto. ¿Y se acuerdan cuando el Milikito era médico de familia y la criada lógicamente andaluza? O de las películas del anteriro Régimen cuando los serenos eran todos gallegos. Mismo en la Colmena, el tragón del Camilón representaba diálogos madrileñines entre dos serenos paisanos suyos.

    O sea que en todas partes cuecen habas enzapatás. No nos sorprendamos luego de los comentarios de las Negreras. La finura, la punzante ironía no es fruto abundante. Mismo estas pobres líneas mías lo demuestran.

  2. Lo más iimnteligente del enfoque de jagm es no hacer mención del “desenlace” con que trata de salvarse el gobierno checo: que se ha tratado de una sorpresa a su buena fe por parte de un “artista” “moderno”. Da lo mismo, en efecto. El tema del estupidmso del arte actual es otro y ja lo ha tratado ya varias veces, posicionándose como es debido y sin complejos. Eso ha sido una ofensa a los socios euripeos de la Unión. Queda poor ver cómo lo solucionan. ¿Lo retirarán?

  3. Nos lo merecemos, y se lo merece Europa, por integrar así como así a esos… bárbaros. La anécdota de Pragra, jafkiana totalmente y divertida. Ahí hubieran tenido un buen motivo para caracterizarse ellos a sí mismos.

  4. Y son nuestros amigos….Qué dirán por ahí nuestros enemigos? Que largo el camino para poder entendernos y llevarnos bien!

    Besos a todos.

  5. Echo de menos a tanta genmte… A don Griyo, sin ir más lejos, a don Ropón, a nuestra amiga argentina, creo que era de Mendoza… Hoy podrían haberse divertido también con esta columna en que ja lleva toda la razón y tengo curiosidad cómo acaba justificando la suya el gobierno checo.

  6. esto es como al pobrecito que nunca tiene na y ahora le toca la loteria, empiricamente esta demostrado que a lo sumo se mantiene en ese status no mas de 6 años, veras que rapido le van a dar la patá, las demostarciones exacerbadas y menos de poder son rapidamente corregidas. un saludo

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