¿Por qué los altos (y no tan altos) cargos de la autonomía han de trincar una indemnización para pagarse su residencia en Sevilla. ¿Tienen ese privilegio un albañil o un ingeniero, un profesor o un periodista? No, por supuesto, pero como en política, ellos se lo guisan y ellos se lo comen, en esa canoa vamos derechos a la catarata. Una “miembra” (dicho sea en homenaje a doña Biviana) del inútil y partidista Consejo Audiovisual de Andalucía (CAA), una tal señora Carmen Fernández Morillo, que vivaquea en ese agradecido machito desde hace siete años, ha declarado que renunciará a ese viático cuando renuncie, a su vez, el Presidente del Gobierno y se vaya de la Mocloa, propuesta tan delirante como cínica. Pero ¿quién se creerán estos afortunados que son? Seguro que en tiempos de Guerra le habría caído encima un palo de no te menees.

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