Nos tienen acostumbrados. Con una frecuencia desconcertante surge la noticia de que la eficacísimas policías dedicadas  al control de Internet localiza y detiene a un colectivo de pedófilos, cada vez más numeroso, cada vez más encanallado. Cuando nos contaron, en tiempos ya lejanos, que en USA se filmaban películas sadomaso en las que las víctimas sufrían y morían de verdad, nos costó lo nuestro asumir que la maldad humana alcanzara esos niveles, pero resultó tan cierto como que los consumidores de esa bazofia asesina eran magnates con recursos para proporcionarse productos tan exclusivos. La crónica de los pedófilos supera, sin embargo, si cabe, aquellas vesanias, y lo hace de tal manera que cabe pensar que esta locura lleva una deriva imparable por más que haya alcanzado ya cotas difíciles de imaginar. El último de estos golpes policiales, la “Operación Carrusel”, se ha saldado con 121 detenciones y 210 domicilios registrados, un saldo estupefaciente en cualquier caso pero que acaba de desconcertarnos al ver incluidos en la lista de perversos desde adolescentes a jubilados, y desde profesores a policías pasando por pilotos, funcionarios y un sorprendente número de parados, a los que se les imputa la tenencia y distribución (comercialización) de material pornográfico protagonizado por menores, exhibiciones denigrantes y hasta violaciones filmadas, en muchos casos sobre menores de nueve añitos y, en unos cuantos de ellos, hasta de bebés. ¿De dónde sale esa milicia malvada, qué está ocurriendo en esta mentalidad crítica para que la perversión desborde con mucho el límite asignado a la locura, cómo es posible que las sociedades vean con paciencia que semejantes atrocidades sean tan levemente castigadas por unos códigos que deberían ser decididamente disuasorios? ¿Es posible pensar en la reinserción de esos monstruos, tal como la contempla la actual Constitución española, por ejemplo, o será preciso entender de una vez que hay transgresiones que no admiten el riesgo de esperar la enmienda sin grave peligro para todos?

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Ha habido países europeos en los que incluso se ha llegado a solicitar públicamente el derecho de los pedófilos y hay naciones asiáticas convertidas en auténticos paraísos paralegales de su depravación que incluso gozan de libertad de propaganda en la industria turística. Y ello, junto a la experiencia de estos despreciables “voyeurs”, plantea inevitablemente dos cuestiones, una, la urgencia de legislar sin contemplaciones de manera que se garantice a la sociedad la ausencia definitiva del agresor, y otra, que se plantee seriamente qué está ocurriendo en el mundo desarrollado para que la perversión se desborde hasta estos insoportables límites, favorecida por las inmensas posibilidades de la Red, una cuestión propiamente psiquiátrica, a mi entender, pero que debe ser atajada con autoridad desde una normativa que procure al menos disuadir a esos malhechores. Toda la literatura erótica o pornográfica clásica  no osa siquiera acercarse a estos criminales ensueños que se multiplican en el anonimato relativo de la Red y nada hay en sus más audaces provocadores comparable a las barbaridades que estamos descubriendo cada dos por tres. Y eso debe de tener sus causas, sin  duda, pero sobre todo, tiene unos efectos tan estremecedores que obligan si más dilación a potenciar a esos ejemplares servicios de policía además de imponer legalmente una muralla al avance desenfrenado de estas actividades inicuas. ¿Qué se puede hacer con sujetos que coleccionan por miles y hasta por millones las más indignas imágenes de menores ultrajados, qué hacer con un perverso que viola a un bebé o con un corrompido que compra para su disfrute la filmación de tan inconcebible vileza? Creo que, además de esos tenaces policías, son los legisladores quienes deben cortar por lo sano. Al fin y al cabo, ¿no decidimos en su día cerrar el manicomio?

11 Comentarios

  1. “… a uno de estos inocentes…”. Me sumo a la columna: esos enfermos o depravados no pueden estar en libertad. Sus crímenes son execrables. CaSI NO TENGO FUERZAS PARA SEGUIR CON EL COMENTARIO, TAN PONDERADO, DE JA. pERDONÉMOSLOS, PERO NO LOS DEJEMOS EN LIBERTAD PELIGROSA.

  2. No recuerdo haber leído nunca una página del Anfitrión con tantas interrogantes. Creo adivinar en muchas de ellas no más que preguntas retóricas. Casi todos sabemos las respuestas, algunas respuestas.

    El Imperio, el que se está desmoronando, donde el Silicon Valley, es paradigma de la hipocresía y el cinismo. Prohibe algo y ese algo alcanzará la sublimidad de la vulneración. Sé que me repito, Epimorcilla, pero muchos de los signos de decadencia de esta época histórica, la del Imperio Usensis, vienen de atrás. ¿Cómo no voy a repetir que es un contradiós que en una película que se vea un pezón es allí para mayores, mientras los zagales menores de tres años disfrutan a tope de toda clase de violencia? ¿Dónde nació este tsunami pornográfico criminal sino en el Valle del Silicio?

    No me digan que internet es un instrumento y su bondad o perversidad depende de para lo que se use. Estoy hablando de la quizás más hipócrita sociedad que conocido la historia, tal vez porque surgió del más vergonzante puritanismo.

    ¿Quiénes si no ellos son los inventores de esas malditas snuffs-movies? Pregunta el Anfitrión `”qué está ocurriendo en el mundo desarrollado para que la perversión se desborde”. Pues que sobra despensa y falta escuela. Pero no escuela de buen rollito, que no es una exclusiva de nuestra gilipollez carpetovetónica, porque ahí tienen las películas de adolescentes yanquis, o el United Kingdom, donde ya la enseñanza es un trabajo basura que solo asumen inmigrantes, o hijos de, con titulación.

    Llevémonos una vez más la mano al pecho los sesentayochistas y allí encontraremos todavía algún huevo de serpiente. Laissez faire. ¡Y un cuerno! El volterianismo llevó a muchos al panglossianismo. Y es más cómodo desde luego. Después está el apostolado de los imbéciles, de los que comen de las AIs y de los Humans Rights. Pordió, pordió, interroguemos a los criminales con guante de seda, démosle agüita mineral si se les seca la boca, hagamos pausas de quince minutos sobre quince para que no se estresen. Todo ello mientras la víctima -estoy pensando en Sandra Palo- ha sido violada, escarmecida, pisoteada, orinada, atropellada una y otra vez. Al malo se le deja poner una cristalería en el bajo de la viuda, faltaría plus, que tiene derecho al trabajo, a una vivienda digna, bla, bla, bla: estamos en una sociedad reinsertora, amable, generosa, que odia el delito pero es blandita, peluda y suave, como si fuera toda de algodón, con el delincuente.

    Que qué está ocurriendo en el mundo desarrollado para que la perversión se desborde, Maestro. Que hemos dotado a las perdices de misiles, mostazas nitrogenadas y dardos de curare, mientras a los cazadores los dotamos con inocentes pistolas -de ahí mi Epi de hoy- que disparan tapones de corcho.

  3. Otra espeluznante crónica, con datos e información, aprte del criterio. Esa gentuza debería estar a buen recaudo de por vida. No se me ocurre nada más, aunque entiendo el minterés de jagm por avewriguar las causas de tanta perversidad. Hay imágenes ne la columna que me han acongojado hasta las lágrimas. Todos pensamos en estos casos en nuestors propios bebés…

  4. Otra espeluznante crónica, con datos e información, aprte del criterio. Esa gentuza debería estar a buen recaudo de por vida. No se me ocurre nada más, aunque entiendo el minterés de jagm por avewriguar las causas de tanta perversidad. Hay imágenes ne la columna que me han acongojado hasta las lágrimas. Todos pensamos en estos casos en nuestors propios bebés…

  5. “Estoy hablando de la quizás más hipócrita sociedad que conocido la historia, tal vez porque surgió del más vergonzante puritanismo.”

    “El volterianismo llevó a muchos al panglossianismo. ”

    Señora: Estos dos axiomas son como catedrales.

    Enhorabuena por la claridad.

  6. Dowa Epi, por una vez voy a discrepar de usted. Sin duda los puritanos tengan sus faltas y su responsabilidad, pero también por aquí hay críos que han filmado la violación de una compañera, la agresión de una profesora, y demás menudencias, y no tenían un “background” puritano, sino franchute, o acaso franco-musulmán.
    Los teléfonos, las máquinas, la tecnología nos vienen delos USA, quizáslas malas ideas también, pero nadie les obliga a copiarlas.
    Besos a todos.

  7. Veo una vez más la antigua preocupación de ja y muchos de nosotros por la naturaleza del Mal, por su mera existencia, por su “sentido”. Hay algo a-normal en esos comportamientos, algo que repugna al sentido común, que choca violentamente con la idea de Humanidad. El sexo no lo justifica todo, ni el sexo ni nada. Pero estos abusos son excesivos, inconcebibles, patológicos. El problema, que plantea ja en la columna, es ése: ¿Qué está ocurriendo? Mientras lo resolvemos urge que pongamos a buen recaudo a los “asesinos de palomas”.

  8. No puedo compartir el comentario de Rufo, que seguramente abrazaría una matyoría de personas afectadas en propia carne. Creo que la columna habla de dos cosas: estudiar estos cambios en la mentalidad, tan abruptos, tan brutales; y proceder en derecho para aislar a sus sujetos. Eso lo asumo con todas sus concecuencias, ni una menos.

  9. VUELVO CON TAN MALA PATA DE ENCONTRARME ESTE TEMA TERRIBLE. No es al primera vez que lo veo asomar aquí y siempre lo he recortado para no olvidarnos de esa realidad inconcebible, capaz de hoprrorizarnos ysentir los perores sentimientos de violencia frente a los malvados. Me algra encontraros donde os dejé. Estuve un tiempo fuera, en Irlanda.

  10. LA VERDAD, CUANTO MAS DESARROLLADOS E INTELIGENTES NOS VOLVEMOS MAYOR ES LA PERVERSION Y MAYOR LA TORTURA QUE SE EJERCE SIEMPRE CONTRA LOS MAS DESFAVORECIDOS.MANO DURA ES LO QUE HACE FALTA.UN SALUDO DON JOSE ANTONIO

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