Una comisión parlamentaria francesa que se ocupa de los problemas relacionados con el progreso de las sectas ha “descubierto” en Sus, cerca de Pau, un grupo de niños en edad escolar a los que sus padres –fervorosos creyentes en una “orden apostólica” que trata de implantar en el mundo doce comunidades en sustitución de las doce tribus de Israel– mantienen aislados del mundanal ruido y, en consecuencia, de la convivencia convencional con la ‘basca’. Aprovechando el derecho a la escolarización a domicilio –que no es otro que el que las grandes familias han practicado toda la vida, es decir, el de la encomienda del niño al preceptor–, esos sectarios rechazan la escuela, aíslan a las criaturas de todo trato con sus iguales, les prohíben ver la tele y no consienten verlos sentados ante Internet ni entretenidos dándole que te pego a la videoconsola, limitaciones que, sin embargo, un concienzudo psicólogo ha estimado que en nada lastiman a la prole ni suponen maltrato alguno. Aislados del mundo, pues, robinsones sin otro referente que la matraca bíblica, un poco a la manera de los “amish” y otros anacronistas, se trata de poner en práctica la idea de que es posible sustituir la socialización ejercida en el entorno por una educación exclusiva diseñada por el grupo, un mundo encerrado en otro mundo, como la ‘matrioska’, que preserva sus generaciones protegiéndose de fuera adentro. Como era de esperar, los padres de la patria han podido hacer poco más que declarar enfáticos el “encierro psicológico” que afectan a esos niños aislados que temen realmente al mundo exterior al punto de referirse a él como “chez vous”, es decir como vuestra ajena y peligrosa casa en la que el mal acecha a los inocentes agazapado entre la sugerente maleza. Una barbaridad, qué duda puede caber, un exceso más del fanatismo fundamentalista pero también, seamos razonables, un desafío a la convención que plantea graves cuestiones de difícil respuesta. No está este mundo feliz, ciertamente, en condiciones de imponerle nada a otros mundos posibles, incluyendo las utopías inverosímiles.
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Nada más plantearse el debate han surgido voces que tratan de explicar la reacción sectaria como una respuesta al fracaso de nuestro modelo normal y corriente. Voces que dicen, por ejemplo, que a ver por qué la enseñanza exclusiva va a ser peor que la que se imparte a trancas y barrancas en unos centros cuyo problema del día es la crisis de la autoridad docente y el consiguiente caos escolar. O que a ver cómo discutirle a un iluminado su boicot a la tele cuando los expertos claman inútilmente protestando contra una cultura abandonista que permite a los niños corrientes mirar sin pestañeo al televisor una media que oscila entre las cuatro y las cinco horas, lo que supone que, al final de la experiencia, esos escolares habrán pasado más horas ante la pantallita que ante su profesorado, sin contar con la conclusión de que esos enganchados son más agresivos y pesimistas pero menos imaginativos y empáticos que los niños bajo control. Dicen los psicólogos que engancharse más de diez horas semanales a Internet resulta perjudicial, pero ellos mismos confirman que el promedio estimado en nuestras sociedades supera las treinta horas. Mal lo tiene un mundo que recurre a la tele, a la Red o al videojuego para compensar la ausencia paterna del hogar, a la hora de corregir a unos sectarios aislacionistas que ven en las limitaciones del adanismo menos riesgo que en los actuales los programas infantiles o en la convivencia libre en una escuela sin rey ni roque en cuya puerta aguarda el camello o en cuyo patio reina el matón. Nadie en sus cabales puede aceptar ese secuestro fanático de la prole, pero tampoco negará que la providencia extremista de esos padres plantea a nuestra sociedad ‘normal’ preguntas sin respuesta. Los comisionados deberían darse una vuelta por el paraíso antes de irrumpir en el purgatorio.

11 Comentarios

  1. No hay más que seguir las resoluciones judiciales referidas al asunto para ver que estamos ante un problema que nos supera, y lo qu es peor, frente al que la sociedad se inhibe en lugar de apoyar a la Justicia.

  2. ¿Niños aislados? Parece que nadie ve a los que viven su autismo en el aula, en su leonera, en el parque con su canuto o su pastillón. Nosotros los vemos, lo advertimos a la autoridad mil veces, y nadie mueve un dedo. Para aislamiento el que esta sociedad produce, si me apuran el que provoca el propio sistema educativo, absurdo, aburrido, que tenemos. Debe´rian darse una vuelta por el Paraíso; lleva usted razón toda la razón, antes de meterse en sectas y laberintos.

  3. Mis hijos viven en “su” mundo, que no es el “nuestro”, hacen de su capa un sayo y administran su tiempo de espaldas al reloj de la casa y al del Ayuntamiento. Como encima los dejamos campar por sus respetos, pues ya ven cómo va la cosa. Para mediar en esta situación la autoridad ha de hacer mucho más ponerle peros a una secta.

  4. Mi tiempo es mío, y hago de el lo que se me antoja. Si tomo pastillas, ¿hago daño a alguien? No sé con qué derecho va un tío a meterse en mi vida y todavía me parece más raro que pueda hacerlo estando mis padres de acuerdo.

  5. ¿Lo ve, gm? Estas cosas le ocurren por ir contracorriente. Defienda usted el libre albedrío de la basca, como dice usted, diga que es bueno lo que ella decida y que los padres no tienen más derecho que el residual que pueda producir su deber de alimentar, alojar, educar, vestir, preservar, etc. a la prole. La socialización vuelve a ser ejercida por la moda. No ay autoridad que valga y,en ese sentido, casi se comprende la tentación aislacionista de los grupos testimoniales.

  6. La socialización, ilustre amigo, la ejerce el “grupo pequeño”, definido hace muchos decenios por ´Coolie, como el jefe sabe bien porque alguna vez lo he visto sacar a relucir esta rara cita de un autor injustamente olvidado. Pero esto que siempre fue así hasta cierto punto, ahora, en la sociedad medial, ya no hay quien lo pare, en espceial tras el hundimiento de la familia como núcleo educador. La solución nno está en sacar a los niños de la escuela, pero es verdad que tampoco está ya en ella como debería estarlo. Pregunten a los docentes y verán lo que les contestan.

  7. El juez se refiere a la intervención judicial en este terreno y lleva razón en que de ella se desprende la evidencia de que nos hallamos ente una situación de traca: educación desnortada y demagógica, familia quebrada, anomia general, sociedad permisiva, sin contar otros factores desequilibrantes como algunos ya mencionados. En Andalucía mismo recuero algunos casos sangrantes, uno de los cuales reproducía casi ce por be el que comenta la columna de gómez marín.

  8. Una vez más el difícil, ¿imposible?, equilibrio. Lo que más me hace sentirme cómoda en el blog del Jefe es la falta de dogmatismos de los colegas. ¿Que dónde está la verdad? No lo sabemos pero caminemos juntos en su busca.

    Quien mínimamente haya tenido la santa paciencia de seguir mis paridillas sabe dos cosas: una, que no me he reproducido, con lo cual me siento muy feliz de no haberme tenido que enfrentar a hijos/problemas de hijos. Lo de la perpetuación de la raza siempre la dejé para gente más sabia que yo. Dos, que he dedicado buena parte de mi vida laboral a la docencia, y en la última y larga etapa a los niños chicos, como decía JRJ (los grandes que se los coman sus papás con papas. O con ketchup).

    Pero sí defiendo una escuela para padres concienciados de serlo. En régimen de cooperativa (tan olvidado, creo), en colegios donde no esté podrida la convivencia. El insigne Vaz de Soto ya dejó escrito que la mayor losa sobrevenida a la enseñanza en los últimos treinta años fue la llegada de los psicopedagogos. (Que no se me enfaden mis cuates. Tal vez es que la inutilidad de los que conozco y he tratado profesionalmente me han llevado a este desafuero).

    ¿A alguien le suena el término ‘cheque escolar’? Me van a decir que es un espécimen de la derecha rancia. Po fale, po m’alegro. Pero el coste de una plaza escolar, la que se paga con mis impuestos, a mí me gustaría poderlo emplear de la forma que se estime más adecuada para mi prole. Si esto pasa por enseñar yo misma el a,e,i,o,u y dedicar su importe a clases de piano, al fin y al cabo es mi dinero. ¿O no? Papá estado, ese monstruo, velará porque esos retoños dominen unas técnicas -pongamos que la lectura comprensiva o la lista de los reyes godos- y pasará una visitas o exigirá un dominio -piensen en el permiso de conducir- de determinados conocimientos. Hasta ahí llego.

    Pero que no obliguen a mis criaturitas, parezco Lopera, a ser adoctrinados en la Formación del Espíritu Nacional o a ser supervisados por unos inspectores -¿por qué esta palabreja me recuerda a ‘comisario político’?- o lo que es mucho peor, a caer en manos de profesionales que pueden no contar con mi confianza.

    Ya dije arriba que el problema sobrepasa con mucho mis torpes entendederas. Pero el dominio que creen poseer muchos y la seguridad de que hacen gala, hace que me tiemblen las piernas.

  9. para mí educar significa enseñar a desarrollar y usar las capacidades propias.el espíritu crítico.la lógica y la imaginación para que uno pueda después construir su propio mundo. escoger sus propias rutas pero siendo capaz de vivir en el mundo en el que los demás viven ; por lo tanto me parece totalmente incompatible con el adoctrinamiento sufrido por estos infelices niños y sin piedad alguna considero a sus padres culpables e irresponsables-(¿tendré muchos enemigos ahora ?…)

  10. Qué va Madame Quichota: su definición de lo que es enseñar me parece estupenda. Lo que pasa es que, como usted bien lo sabe, también en el sistema educativo “normal” hay mucho inspector tipo inquisición, mucho terrorismo intelectual, muchas exigencias memas y mucho cerrar los ojos sobre lo esencial:el respeto a si-mismo y al otro, el placer del esfuerzo, el compañerismo y todas esas cosas que hacen que un individuo pueda desarrollarse de manera equilibrada, porque antes de ser sabio entiendo que hay que ser hombre de bien.

  11. Vaya, son las dos menos cuarto y don Griyo sin aparecer: yo que me creía que, terminados sus trabajos, iba a ser más asíduo, pues me equivoqué.
    A ver si este fin de semana la gente se las arregla para no desertar….y sino, ¡buen fin de semana a ellos!

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